El mito y el origen de la reina Modjadji están envueltos en la intriga y el misterio. Transcurren en un paisaje de leyenda, entre cícadas de 60 millones de años de antigüedad, que sirvió de inspiración para la novela La minas del rey Salomón.
Dzugundini, una princesa de la antigua casa real de Monomotapa, puso rumbo al sur desde las tierras que actualmente ocupa Zimbabue y se afincó en la zona que hoy en día se conoce como Limpopo. La siguieron algunos leales del reino de Monomotapa, que se establecieron con ella. Dzugundini reinó sobre todo aquel territorio y sobre su pueblo, la tribu de los balobedu.
Los espíritus ancestrales anunciaron al jefe Mugodo, el rey de los balobedu, que sus hijos se habían confabulado para derrocarlo, por eso decidió que su hija y sus descendientes heredaran el trono. Su segundo vástago, su hija, se convirtió así en la reina del pueblo balobedu. Ella fue la primera Modjadji y el origen de una dinastía matriarcal ininterrumpida.
Desde entonces, la reina Modjadji (una palabra que significa literalmente 'soberana del día') vive en completo aislamiento y practica el arte ancestral y secreto de provocar la lluvia. La Reina de la Lluvia nunca se comunica directamente con la plebe, se dirige siempre a su pueblo a través de su consejo real. La última reina, Makobo Constance Modjadji, falleció en 2005. El consejo real no ha decidido todavía el futuro de la Reina de la Lluvia ni de su pueblo.
Shaka Zulú envió a su consejero más apreciado, Dumisa, para que solicitara de la reina la bendición de la lluvia sobre el reino zulú devastado por la sequía.
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