Los aficionados sudafricanos proclaman su amor por sus equipos, sea cual sea el deporte, de una forma muy particular. Con el fútbol no hacen ninguna excepción.
La vuvuzela se ha convertido en un instrumento imprescindible en el equipamiento oficial de todo hincha sudafricano que se precie de tal. Se trata de una trompetilla de plástico que hace un ruido muy especial, comparable al de la trompa de un elefante. Con el estruendo de las vuvuzelas, los estadios estallan en una auténtica algarabía de sirenas y pitos. La Asociación Sudafricana de Fútbol, a través de un proyecto para la reconstrucción de comunidades, contribuye a la fabricación de estas vistosas y ruidosas trompetas de plástico.
Otro objeto interesante de la parafernalia del aficionado al fútbol es la makarapa, un casco de minero profusamente decorado. Los hinchas dedican horas a engalanar sus makarapas con los colores y el emblema de su amado equipo. No se sabe muy bien cómo empezó esta costumbre, pero se cree que su inventor fue Alfred "Magistrado" Baloyi.
Tanto la vuvuzela como la makarapa son objetos únicos y exclusivos del fútbol sudafricano. Además, los aficionados suelen llevar unas gafas de sol inmensas o pancartas con frases dedicadas a sus equipos. Las caras pintadas son también muy frecuentes, especialmente las que lucen la bandera nacional sudafricana.
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