¿Qué hace falta para jugar al fútbol? Un balón, jugadores y un campo. Si bien los dos primeros elementos son fáciles de encontrar, el tercero es a veces bastante complicado. Especialmente en los países con climas extremos. En el marco del proyecto "Ganar en África con África", la FIFA ha decidido contribuir a mejorar este estado de cosas: de aquí al comienzo de la fase previa para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010, 52 países del continente africano, es decir, todos los países miembros salvo Sudáfrica, serán dotados de un campo artificial de categoría internacional.
Las grandes instituciones a menudo caen en el marasmo burocrático. El proyecto "Campos artificiales" de la iniciativa "Ganar en África con África" arrancó en julio de 2006 con el anuncio del Presidente Blatter en el Congreso de Múnich. Antes de que se cumpla el primer trimestre de 2008, 52 países tendrán un campo artificial de por lo menos una estrella, según la nomenclatura internacional. El presupuesto total del proyecto se acerca a los 38 millones de dólares. Ya se han invitado a la licitación a todos los fabricantes con licencia de la FIFA.
Campos para todos
Las metas de una operación de tal envergadura son múltiples. Pero la primera es básica: permitir a todos los jugadores de África jugar en campos decentes. La utilidad de un campo artificial es mucho mayor que la de un terreno de juego natural expuesto a las inclemencias de un clima árido. Sobre un césped natural, en África se puede jugar cada tres o cada cinco días. Sobre uno artificial, ya se puede pasar a dos encuentros por día más los entrenamientos. Muy pronto, equipos femeninos y juveniles, así como selecciones nacionales, podrán compartir con equidad las franjas horarias.
Otro interés de relevancia es la ecología y el control de los recursos. El mantenimiento de estos terrenos de juego no necesita agua, que es un bien escaso, precioso y, por lo tanto, caro en África. En los planes del programa, está previsto enseñar a los responsables del estadio a gestionar su mantenimiento, que asciende a 3,000 dólares por año de media, un precio muy bajo en comparación con el del riego tradicional. Además, como el mantenimiento preciso es muy escaso una vez instalado el terreno de juego, las asociaciones podrán concentrarse más fácilmente en otros aspectos importantes del estadio, como la seguridad, las gradas o los vestuarios.
Existe además un interés político. Un país que no participa en las competiciones o en las fases de clasificación para las competiciones de la FIFA durante más de dos años, pierde su derecho de voto en el Congreso. Así las cosas, el deplorable estado de algunas canchas ha obligado a algunas naciones a retirarse de las competiciones internacionales. Es el caso de Yibuti. Algo así nunca más volverá a ocurrir.
Mejor espectáculo
La calidad del fútbol es mejor sobre un terreno artificial que sobre un mal campo natural, lo que hace posible que las selecciones nacionales de los distintos países progresen más rápidamente. También las ligas se verán reforzadas por un juego de factura más bella y, por ende, más atractivo para su difusión en los medios de comunicación mediático y para su comercialización. En Cabo Verde, después de que se instalaran las superficies artificiales, la cantidad de goles ha aumentado en un 60% en la liga nacional. Otra mejora posible es cuadricular los campos a la manera inglesa, como en efecto se ha hecho en Tanzania, Etiopía, Malí, Madagascar y Mauricio por razones estéticas y para favorecer así los contratos televisivos y atraer a nuevos patrocinadores.
Y lo que es más: estos proyectos han abierto las puertas a otras iniciativas. Ya se han llegado a acuerdos con algunos gobiernos, asociaciones o empresas para construir dos terrenos de juego en lugar de uno. En conformidad con el credo original del proyecto, "Ganar en África con África" ha desencadenado un auténtico proceso de desarrollo de mucho mayor alcance que un simple programa de asistencia.
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