En el primer duelo entre ambos equipos en la Copa Mundial de la FIFA desde el célebre choque de México 1986 que incluyó la “mano de Dios” y un gol de Diego Armando Maradona que figura entre los mejores de la historia, antes del pitido inicial las emociones se hallaban a flor de piel. De hecho, el capitán argentino, Diego Simeone, resumió así el ambiente que imperaba entre sus filas: “Dejando a un lado la política, el deseo de todo el país es vencer a Inglaterra”.

Tal y como recordó hace poco la revista futbolística FourFourTwo, adidas presentó un anuncio el día del partido con una fotografía de David Beckham y la siguiente leyenda: “Después de esta noche, el Inglaterra-Argentina se recordará por lo que un jugador hizo con su pie”. Al mismo tiempo, David Hope, arzobispo de York, señaló que esperaba “que sea el pie de un futbolista inglés, y no la mano de Dios, lo que marque diferencias”. El arzobispo y adidas acertaron en sus predicciones, aunque quizás no del modo que aguardaban.

Detalles
30 de junio de 1998, Geoffroy-Guichard, Saint-Étienne, Francia
Argentina 2-2 Inglaterra tras la prórroga, Argentina vence 4-3 en los penales
Goleadores: Batistuta (PEN) 6’, Zanetti 45+1’ (ARG), Shearer (PEN) 10’, Owen 16’ (ENG)
Argentina: Roa, Ayala, Chamot, López (Gallardo 68’), Simeone (Berti 91’), Batistuta (Crespo 68’), Ortega, Verón, Vivas, Zanetti.
Inglaterra: Seaman, Campbell, Le Saux (Southgate 71’), Ince, Adams, Beckham, Shearer, Neville, Anderton (Batty 97’), Scholes (Merson 78’), Owen.

El contexto
El orgullo nacional y un puesto en cuartos de final contra Holanda en el Vélodrome de Marsella eran la recompensa que se reservaba a los vencedores del encuentro.

El partido
Inglaterra empezó entregándose a fondo, aunque los argentinos no tardarían en inaugurar el casillero. Simeone dejó atrás a su marcador y encaró el arco contrario, David Seaman abandonó su línea de meta y lo derribó dentro del área al lanzarse para atrapar el esférico. El árbitro Kim Milton Nielsen no tuvo más remedio que señalar el punto penal, y Gabriel Batistuta no perdonaría desde los once metros.

El conjunto de Glenn Hoddle supo reaccionar, e igualó tan sólo cuatro minutos después. Michael Owen amenazaba con dejar atrás a Roberto Ayala camino de la portería, y fue derribado por el capitán argentino. Alan Shearer, compañero en ataque del joven Owen, asumió la responsabilidad de transformar el correspondiente castigo, y restableció el equilibrio para los Tres Leones.

Argentina saltó de la sartén a las brasas transcurridos otros seis minutos. Beckham envió un magnífico pase aéreo para la carrera de Owen. Tras deshacerse de José Chamot, el ariete superó la acometida de Roberto Ayala y, mediante un lanzamiento preciso, batió a Carlos Roa por la escuadra. Con el 2-1, Paul Scholes dispuso de una oportunidad fantástica para materializar el 3-1, pero erró en su tiro a bocajarro.

Inglaterra acabaría pagando ese fallo. En el tiempo añadido del primer periodo, se produjo una falta a favor de los sudamericanos. En una jugada ensayada ejecutada a la perfección por la Albiceleste, Batistuta se preparó para golpear la pelota, pero Verón la mandó de manera precisa hacia la trayectoria de Javier Zanetti, quien empató con un perfecto disparo al primer toque.

El punto de inflexión de la contienda llegó dos minutos después del descanso. Beckham recibió una entrada por detrás de Simeone, cayó hacia delante y, tendido en el césped, le tiró una bota al centrocampista rival. Simeone fue amonestado y Beckham vio la tarjeta roja: Inglaterra se encontraría entre la espada y la pared durante el resto del choque.

Argentina presionaba, recurriendo a todo el repertorio de los dinámicos Nelson Vivas y Ariel Ortega, pero tropezó contra el muro formado por Tony Adams y Sol Campbell en el eje de la zaga inglesa. Si bien Campbell conseguiría introducir el balón en el fondo de las mallas, y se aprestó a celebrar el tanto de la victoria, fue anulado por falta de Shearer, que había dado un codazo en la cara a Roa.

Luego vino la prórroga, que terminó sin goles. La tanda de penales dictaría sentencia. Sergio Berti marcó para Argentina, y Shearer repitió su acierto anterior desde el punto fatídico. Seaman detuvo el intento de Hernán Crespo, aunque a continuación Roa hizo lo propio ante Paul Ince. Verón y Paul Merson vieron puerta.

Finalmente, Ayala puso el 4-3, y David Batty se topó con el guardameta rival. Inglaterra estaba eliminada, lamentándose una vez más por lo que pudo haber sido. “Hay mucho dolor ahí dentro”, señaló Hoddle, refiriéndose a su vestuario. “Resistir tanto tiempo frente a un equipo como Argentina es increíble. Estuvimos muy cerca de uno de los mayores triunfos de nuestra historia”.

¿Qué sucedió luego?
Los jugadores ingleses se dirigieron al vestuario y encontraron a Beckham llorando, mientras sus adversarios celebraban la victoria. Su siguiente compromiso fue contra los Oranje. Después de 89 reñidos minutos, los rioplatenses sucumbieron ante una maravillosa diana de Dennis Bergkamp, que controló un pase en largo de Frank de Boer mediante un salto fantástico, hizo un caño a Ayala y batió a Roa a través de una volea perfecta con el exterior de su bota derecha.

Beckham regresó a Inglaterra para descubrir que se estaban quemando muñecos suyos, pero le esperaba la temporada más exitosa de su carrera: ganó la Premier League, la Copa de la FA y la Liga de Campeones de la UEFA con el Manchester United. Se reconcilió por completo con sus seguidores en la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, al marcar de penal el gol de la victoria sobre Argentina en la fase de grupos.