La Copa Mundial de la FIFA es el mayor espectáculo del planeta, el Santo Grial para los jugadores de todos los rincones del globo. Sin embargo, antes de que la flor y nata del deporte rey internacional pueda reunirse en la gran cita, algunas de las principales potencias futbolísticas libran batallas titánicas por el simple derecho a estar presentes en ella. Con la competición preliminar para Sudáfrica 2010 ya en plena marcha, FIFA.com se fija en el brillo individual y en las inolvidables sorpresas que marcaron pasadas campañas clasificatorias.

Hoy viajamos hasta octubre de 1973, en una época en la que todos los aficionados al fútbol tenían aún muy presente el recuerdo del triunfo de Inglaterra en el certamen de 1966. Ésta afrontaba entonces ante Polonia un duelo crucial para conseguir el pase a Alemania 1974.

Los detalles
17 de octubre de 1973, estadio de Wembley, Londres
Inglaterra 1-1 Polonia

Goleadores: Inglaterra (Clarke, 63' PEN); Polonia (Domarski, 55')
Inglaterra: Shilton, Madeley, Hughes, Bell, McFarland, Hunter, Currie, Channon, Chivers (Hector 85'), Clarke, Martin Peters (c).
Polonia: Tomaszewski, Szymanowski, Gorgon, Musial, Bulzacki, Kasperczak, Lato, Cmikiewicz, Denya (c), Domarski, Gadocha.

El contexto
Inglaterra había empezado la competición preliminar imponiéndose 0-1 a Gales, la otra selección de un Grupo 5 compuesto por tres países, pero en el segundo encuentro fue incapaz de pasar del 1-1. Tras conducir a Inglaterra a la gloria en 1966, sir Alf Ramsey estaba recibiendo cada vez más críticas por su táctica cautelosa y su falta de acierto en los cambios. Luego los ingleses cayeron por 2-0 en Polonia. Polacos y galeses habían vencido en sus respectivos partidos de casa disputados entre sí, aunque la diferencia de goles favorecía a los primeros. Por consiguiente, el conjunto de los Tres Leones estaba obligado a superar al combinado eslavo para hacerse con un puesto en Alemania.

Algunos de los analistas de mayor prestigio de Inglaterra aseguraron al público que iba a presenciar un cómodo triunfo de los suyos. Los comentarios previos al encuentro de Brian Clough son quizás los más recordados. El legendario técnico comparó al defensor polaco Gorgon con un "boxeador con botas de fútbol", y tildó al melenudo arquero Tomaszewski, quien vestía camiseta amarilla, pantalones cortos rojos y calcetines blancos, de "payaso de circo con guantes". Esa observación se volvería luego contra Clough y contra Inglaterra.

El partido
La meta polaca se vio asediada desde el pitido inicial, pero el acrobático desempeño de Tomaszewski y la falta de puntería de los locales hicieron que el casillero no se moviese hasta el minuto 55, cuando sucedió lo inconcebible. Norman Hunter intentó arrebatarle la pelota a Grzegorz Lato pero falló, y éste aceleró por el flanco izquierdo, con la zaga inglesa desguarnecida. El extremo calvo envió el esférico hacia la derecha, donde un Jan Domarski libre de marca batió por bajo a Peter Shilton en su estirada.

El penal que igualó la contienda se produjo a raíz de una falta sobre Martin Peters cuando acababa de introducirse en el área y se disponía a encarar la puerta. Clarke, sometido a una presión extrema, no fallaría desde el punto fatídico. El bombardeo inglés continuó. Si bien los polacos dispusieron de opciones al contragolpe, las estadísticas hablan por sí solas: treinta y cinco disparos a puerta de Inglaterra por dos de Polonia.

En una última apuesta, Ramsey decidió sustituir a Martin Chivers por Kevin Hector a tres minutos de la conclusión. Era muy poco habitual efectuar un cambio tan tarde -a Ramsey se le había parado el reloj, y creía que todavía quedaba mucho tiempo-, pero casi da resultado a falta de pocos segundos, cuando Hector conectó un remate de cabeza que fue despejado bajo palos. El sueño de Inglaterra se había desvanecido.

La figura
El 'payaso' se erigió en protagonista. Tomaszewski realizó el partido menos convencional, aunque eficaz, que había visto nunca Wembley, deteniendo todo lo que le lanzaron con una extravagancia que hubiera hecho las delicias de cualquier empresario circense. Frank Keating, de The Guardian, no ocultó su asombro: "Se tiró con brazos y rodillas, multiplicando las paradas por toda su área como una marioneta con cuerdas holgadas", escribió. "Y todo con una sonrisa medio provocadora, medio sorprendida que te hacía pensar que podría ser el primer partido que jugaba en su vida".

Se dijo
"Me acuerdo de lo último que nos dijo [Kazimierz] Gorski antes de saltar al campo: ‘Aunque juguéis al fútbol durante veinte años y lleguéis a los mil partidos con la selección, nadie se acordará de vosotros. Pero esta noche, en un partido, tenéis la oportunidad de poner vuestros nombres en los libros de historia'. Tenía razón. No fue la mejor actuación de mi carrera, y tuve mucha suerte durante el encuentro". Jan Tomaszewski, portero de la selección polaca.

"La situación parecía desesperada, y en circunstancias así a veces hay que tomar medidas desesperadas. Él [Jerzy Gorgon] apenas me tocó, pero salí volando. Me tiré. No fue penal, aunque el árbitro no lo apreció así". Martin Peters, capitán de la selección inglesa.

¿Qué sucedió luego?
Los titulares de la prensa del día siguiente fueron duros. The Sun lo describió como "el fin del mundo", y The Daily Telegraph empezó con un "El futuro de sir Alf pende de un hilo". Y así sería: seis meses después se le destituyó, y Don Revie ocupó su cargo. Inglaterra tuvo que esperar siete años más para poder celebrar una clasificación para otra Copa Mundial de la FIFA.

En cuanto a Polonia, ratificó su valía alcanzando la tercera plaza en Alemania, donde perdió 1-0 frente a los anfitriones y futuros campeones, y derrotando incluso a Brasil en el partido por el tercer puesto.