¿Has vivido alguna vez un duelo mundialista entre Brasil y Brasil, Francia contra Francia o Italia contra Italia? Seguro que no, así que entenderás hasta qué punto resultó especial el partido de aquel 22 de junio de 1974. Durante la primera fase de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 1974, en el Volksparkstadion de Hamburgo, se enfrentaron la República Federal Alemana (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA).

Aquel sería el único partido en el que se vieron las caras los dos países divididos tras la Segunda Guerra Mundial. Muy pocos sospechaban entonces que aquellos 90 minutos pasarían a ocupar un lugar muy especial en la historia del fútbol, y no sólo por lo sorprendente del resultado final.

El partido prometía emociones fuertes, como deja claro la anécdota que se relata a continuación. Debido a la tensa situación política, los jugadores no se atrevieron a intercambiarse las camisetas sobre el césped al término del encuentro. Sólo en el túnel de vestuarios Paul Breitner (RFA) le pidió la camiseta a Jürgen Sparwasser (RDA), autor del gol de la victoria. Las dos elásticas permanecieron olvidadas durante 28 años, hasta que los jugadores las sacaron del armario para cederlas a una buena causa.

El contexto
Los dos equipos estaban ya clasificados para la segunda ronda, aunque en aquella "batalla civil" se jugaban el primer puesto del Grupo 1, además de mucho prestigio, por supuesto. A la RFA, que había vencido a Chile (1-0) y a Australia (3-0), le bastaba un empate para proclamarse campeona de grupo, mientras que la RDA necesitaba la victoria. El equipo entrenado por Georg Buschner había derrotado a Australia (2-0) y cedido un empate frente a Chile (1-1).

Unos 60.000 espectadores, entre ellos 1.500 ciudadanos de la RDA, presenciaron en el Volksparkstadion de Hamburgo un duelo que supuso el primer y último enfrentamiento entre ambas selecciones en la historia del fútbol. El papel de cada uno de los contendientes estaba claro: en un rincón, la RDA, debutante en la Copa Mundial de la FIFA; en el otro, la RFA, campeona del mundo en 1954 y vigente campeona de Europa.

El partido
El inicio del duelo se caracterizó por el respeto mutuo que se mostraron ambos combinados. Ninguno quería salir de aquel estadio derrotado, así que el partido se atascó. Las ocasiones de gol fueron escasas. Aunque los dos equipos se emplearon al máximo, el juego limpio prevaleció. El árbitro uruguayo Ramón Barreto Ruiz sacó tres tarjetas amarillas, todas para jugadores de la RDA.

La única oportunidad clara de la RFA corrió a cargo del delantero Gerd Müller, que, en el minuto 39, recibió dentro del área de espaldas a la portería y, a la media vuelta, estrelló el balón contra el poste. Por su parte, Hans-Jürgen Kreische pudo adelantar a la RDA en el primer período, pero remató alto un centro desde la izquierda cuando tenía todo a favor para batir a Sepp Maier.

El gol llegó en el tramo final del encuentro, cuando todos parecían darse por satisfechos con el empate. En el minuto 77, el portero de la RDA, Jürgen Croy, atrapó el esférico tras un remate de cabeza y sacó rápido para Erich Hamann, que inició el contraataque por la banda derecha. El centrocampista, que había saltado al terreno de juego sólo diez minutos antes, recorrió 30 metros sin oposición, hasta que Franz Beckenbauer le salió al paso. No obstante, el elegante líbero de la RFA dudó y permitió que Hamann centrase a la frontal del área.

Por allí apareció Jürgen Sparwasser, que, con algo de fortuna, se llevó el balón con la cabeza, el hombro y el pecho. Los zagueros Berti Vogts y Horst-Dieter Höttges se quedaron tan sorprendidos por la maniobra que no pudieron reaccionar a tiempo ante la internada de Sparwasser, quien desde unos cinco metros de distancia fusiló a Sepp Maier y dio la victoria al debutante mundialista. Era el primer gol que recibía la RFA en 481 minutos y, al mismo tiempo, la única diana de Sparwasser en la competición.

La figura
Jürgen Sparwasser, el autor de aquel memorable tanto, entró en la historia junto con aquel irrepetible duelo de Hamburgo. Su gol contra el “hermano mayor” le convirtió en uno de los deportistas más populares de la RDA. Aquel ingeniero mecánico y estudiante de 26 años disputó un total de 53 partidos con la selección de Alemania Oriental y anotó 15 goles. Durante la EXPO 2000 de Hanóver llegó a erigirse una estatua en homenaje al futbolista germano.

Se dijo
“Si en mi lápida escriben sólo ‘Hamburgo 74’, la gente sabrá quién yace allí debajo”.
Jürgen Sparwasser, autor del gol de la RDA.

“El gol de Sparwasser nos despertó. Sin él nunca habríamos ganado aquel Mundial”.
Franz Beckenbauer, líbero de la RFA.

¿Qué sucedió luego?
El primer puesto que la RDA consiguió gracias a la victoria sobre la RFA no le resultó en absoluto una ventaja. En la segunda fase de grupos, introducida como novedad en la Copa Mundial de la FIFA Alemania 1974, el cuadro de la Alemania del Este tuvo que vérselas con Brasil (0-1), Argentina (1-1) y con Holanda (0-2), que acabaría proclamándose subcampeona de la competición. Ante rivales de tal calibre, la debutante no pudo pasar del tercer puesto y cayó eliminada.

Por su parte, la RFA salió airosa de la segunda fase de grupos al derrotar a Yugoslavia (2-0), Suecia (4-2) y Polonia (1-0), y se metió con autoridad en la gran final, donde superó a Holanda (2-1) y conquistó su segundo cetro mundialista, después del triunfo de 1954.

La selección de la RDA nunca volvió a clasificarse para una Copa Mundial de la FIFA, mientras que la RFA participó a partir de entonces en todas las ediciones de la competición y en Italia 1990 se adjudicó su tercer título.