La Copa Mundial de la FIFA es el mayor espectáculo deportivo que existe. Para los futbolistas de todos los rincones del mundo representa un auténtico Everest. Pero antes de participar en la gran cita, las selecciones, incluso las más encumbradas, tienen que tramitar su ingreso a fuerza de lides a veces épicas. Mientras la fase de clasificación para Sudáfrica 2010 se aproxima a sus momentos culminantes, FIFA.com hace un repaso de las gestas inolvidables que jalonan la historia de las campañas previas.

Hoy nos asomamos al 18 de noviembre de 1981, fecha en la que Francia y Holanda se encontraron frente a frente en un partido valedero para la fase final de España 1982.

Los detalles
18 de noviembre de 1981, Parque de los Príncipes, París
Francia 2-0 Holanda
Goles: Platini (52') y Six (82')

Francia: Jean Castaneda - Gérard Janvion, Christian Lopez, Marius Tresor, Maxime Bossis - Alain Giresse, Michel Platini (Cap.) (Jean Tigana, 75'), Bernard Genghini - Dominique Rocheteau, Bernard Lacombe (Jacques Zimako, 69'), Didier Six

Holanda: Johannes Van Breukelen - Ben Wijnstekers, Michel Van de Korput (Tscheu La Ling, 72'), Ruud Krol, Jan Poortvliet - Johannes Metgod (Simon Tahamata, 46'), Jan Peters, Johannes Neeskens, Arnie Muhren - Johnny Rep, Kees Van Kooten.

El contexto
Holanda venía de deslumbrar en dos Copas Mundiales en las que había quedado finalista. Sólo había sucumbido en el último obstáculo ante los respectivos países organizadores: Alemania en 1974 y Argentina en 1978. Francia, por su parte, había caído eliminada en la primera ronda de Argentina 1978 a raíz de derrotas por la mínima ante la Albiceleste e Italia, pero dejaba entrever la aparición de una nueva generación de talento. Para clasificarse como segunda de grupo por detrás de Bélgica, los galos estaban obligados a ganar sus dos últimos encuentros, contra Holanda primero, y contra Chipre después.

El partido
El seleccionador francés, Michel Hidalgo, jugó resueltamente la carta ofensiva al optar por un 4-3-3 con una defensa por zonas y un medio campo compuesto por tres números 10. Alain Giresse fue así el encargado de conducir el juego desde una posición avanzada, mientras que Michel Platini y Bernard Genghini actuaban como abastecedores al tiempo que colaboraban en el trabajo defensivo.

En un Parque de los Príncipes abarrotado, el duelo fue tenso en el primer periodo. La batalla se desarrollaba fundamentalmente en la medular. Los Tricolores proyectaban sus embates sobre un equipo holandés bien organizado atrás, que aprovechaba la más mínima grieta para desencadenar contras peligrosas.

La liberación de los locales llegaría siete minutos después de la reanudación a raíz de un tiro libre, consecuencia de una falta cometida por Neeskens sobre Platini. El golpe franco tuvo que repetirse debido a una infracción cometida por la barrera en el primer lanzamiento. A 18 metros de distancia, desde el lado izquierdo, Michel Platini soltó en su segundo intento un tiro con rosca a media altura que soslayó la barrera holandesa antes de arquearse hacia adentro y penetrar en la puerta de Van Breukelen rozando el poste. Lo más difícil estaba hecho y el Parque de los Príncipes, aliviado, transportó a su equipo en volandas.

Pero hizo falta esperar hasta el minuto 82 para que Francia sellara el finiquito. Tras un balón recuperado por Genghini, Dominique Rocheteau sondeó a la defensa naranja antes de meterse por la banda izquierda y pasar el balón a Didier Six, que descerrajó una volea cruzada imparable.

La figura
Michel Platini inscribió 41 goles en 72 partidos internacionales con la selección de Francia. Pero su providencial golpe franco contra Holanda entró en la historia del fútbol de su país. Al evocar la carrera del actual Presidente de la UEFA, la imagen del balón eludiendo la barrera naranja es una de las primeras que viene a la mente.

Fue a partir de este encuentro que la prensa deportiva francesa empezó a usar la expresión "golpe franco platiniano", que resume perfectamente la técnica y el toque de balón del antiguo conductor de juego del Juventus, autor prolífico de gestos técnicos de similar espectacularidad. Esta primera brecha contra los finalistas de la Copa Mundial anterior abrió sin duda una página importante en la historia del fútbol galo al desinhibir a toda una generación.

Se dijo...
"Practicamos los tiros libres la mañana misma del partido y logramos un porcentaje cercano al 100% de aciertos. Los jugadores supieron dar prueba de una solidaridad ejemplar, incluidos los suplentes, que no podían estarse quietos en el banquillo. Supieron asumir sus responsabilidades, no se dejaron abrumar por la presión y por lo que estaba en juego. Pero lo más importante: pensaron sobre todo en jugar al fútbol, sabedores de que la victoria llegaría por añadidura. No abordaron este choque decisivo pensando que había que ganar a cualquier precio y sin importar la manera", Michel Hidalgo, seleccionador de Francia.

¿Qué sucedió después?
Al cabo de una semana de su victoria sobre Holanda, Francia certificó su clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 1982 vapuleando a Chipre por 4-0, un resultado que le adjudicó el segundo lugar del grupo. En España, los Bleus de Michel Hidalgo no cesaron de crecerse tras sus vacilantes comienzos en Bilbao contra Inglaterra (1-3). Su triunfo sobre Kuwait (4-1) y el empate frente a Checoslovaquia (1-1) permitieron a los franceses cruzar a la segunda ronda. Batiendo a Austria (1-0) y a Irlanda del Norte (4-1), se metieron en semifinales. El encuentro contra la República Federal de Alemania entró en la historia de la competición como un espectáculo realmente apoteósico. Al término del tiempo reglamentario los dos equipos estaban igualados. Los franceses tomaron ventaja en la prórroga y se pusieron 3-1 por delante, pero a continuación se dejaron empatar en los estertores (3-3) y acabaron mordiendo el polvo en la tanda de penales (4-5). Cuatro años más tarde en México, esta generación libraría contra Brasil uno de los partidos más bellos de la historia del certamen mundial.

Por su parte, Holanda tardó un tiempo en gestionar el cambio generacional y no se clasificó ni para la Eurocopa 1984 ni para la Copa Mundial de la FIFA 1986. Los Oranje celebraron su regreso a la escena internacional en la Eurocopa 1988, que conquistaron gracias a las maravillas de un dúo de taumaturgos llamados Marco van Basten y Ruud Gullit.