La antigua Alemania Occidental fue, a su pesar, una de las protagonistas de un acontecimiento histórico en la Copa Mundial de la FIFA España 1982. Al ser derrotada por la debutante Argelia, la selección campeona de Europa de 1980 se convirtió en el primer equipo del continente que perdía frente a un rival africano en el torneo global.

El contexto
Aun así, antes del encuentro ni siquiera el más optimista de los seguidores argelinos habría contemplado un resultado distinto a una contundente victoria de los alemanes, que disponían de algunos de los mayores astros futbolísticos de aquella época, como Paul Breitner, Horst Hrubesch y Karl-Heinz Rummenigge, el delantero del Bayern de Múnich elegido mejor jugador europeo de los años 1981 y 1982. Rabah Madjer, Lakhdar Belloumi y Ali Fergani, principales figuras de los Fennecs, en cambio, eran mucho menos conocidos en el panorama mundial.

El partido
Delante de 42.000 espectadores que abarrotaron el estadio de El Molinón, en Gijón, para asistir al choque inaugural del Grupo 2, la contienda enseguida adquirió un cariz táctico y reñido. Los germanos dominaron durante una primera parte en la que el marcador no se movería.

Sin embargo, el combinado argelino que entrenaba Rachid Mekhloufi regresó de los vestuarios con renovadas fuerzas y una gran determinación, recurriendo a rápidos contragolpes para explotar los huecos que dejaban los campeones de Europa en sus continuas acometidas.

La estrategia de los magrebíes dio sus frutos a los nueve minutos del segundo periodo, cuando Madjer adelantó a su equipo contra todo pronóstico. Djamel Zidane habilitó a Lakhdar Belloumi mediante un pase perfecto, el imponente guardameta alemán Harald Schumacher logró desviar con un pie el lanzamiento de éste, pero, por suerte para los Zorros del Desierto, el rechace llegó a Madjer, que acompañaba la jugada y no perdonaría.

El conjunto alemán, lejos de venirse abajo, incrementó todavía más su presión sobre la retaguardia contraria. Un inteligente cambio posicional entre los arietes Hrubesch y Rummenigge resultaría clave en el empate. Este último aprovechó un centro de Felix Magath para restablecer la igualdad en el casillero.

Pero menos de un minuto después los argelinos recobraron su ventaja, en una acción casi idéntica a la del gol de Rummenigge. Uno de los tantos más famosos de la historia del fútbol argelino se produjo a raíz de un contraataque fulgurante por la banda izquierdadel habilidoso Salah Assad, quien envió el esférico a Belloumi para que lo introdujese por el segundo palo. La diana sentenciaría el duelo, y otorgó a su autor la condición de héroe por excelencia en los círculos futbolísticos del país.

Se dijo
“Si perdemos este partido, me tiro al Mediterráneo”. Jupp Derwall, seleccionador de Alemania Occidental.

“Desplegamos un estilo diferente de fútbol, que nadie ha visto nunca, es una mezcla de fútbol alemán, italiano y latinoamericano”. Ali Fergani, capitán de Argelia.

“Somos un cuadro resuelto, jugamos juntos desde 1979. Hemos jugado sin miedo y ganado gracias a nuestro propio estilo, creo que Alemania es el mejor equipo de este torneo, lo que da más valor a nuestro triunfo”. Rabah Madjer, jugador de Argelia.

¿Qué sucedió luego?

Argelia perdió por 2-0 ante Austria en su siguiente compromiso, para luego endosarle un 3-2 a Chile, mientras que Alemania goleó 4-1 a los chilenos y obtuvo una decisiva victoria por 1-0 sobre sus vecinos, los austriacos. Éstos se habían impuesto 1-0 a Chile en el otro partido de la liguilla, lo que se tradujo en la clasificación de Alemania Occidental y Austria, en virtud de su mejor diferencia de goles respecto a los Fennecs.

Breitner y compañía se adjudicaron su grupo en la siguiente ronda, accediendo así a las semifinales, donde les aguardaba una formidable Francia, en cuyas filas estaba Michel Platini. Ese emocionante choque terminó 3-3 tras la prórroga, y los alemanes, mostrando una gran sangre fría, vencieron 5-4 en la tanda de penales.

Después de eliminar a los Bleus, Alemania Occidental cayó a manos de Italia en la final. Paolo Rossi y los demás Azzurri se proclamaron campeones del mundo con un inapelable 3-1.