La Selecção das Quinas que había hecho sudar a Michel Platini y compañía en la semifinal de la Eurocopa de Francia en 1984, perdió fuelle en la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA México 1986. Una inesperada derrota en casa ante los suecos y otro traspié de visita en Checoslovaquia hacían que el sueño mundialista de los lusos se complicase sobremanera llegada su última cita en la llave en casa de la poderosa Alemania.

Los detalles
16 de octubre de 1985, Neckarstadion, Stuttgart.
RF Alemania 0-1 Portugal
Goleador:
Carlos Manuel
RF Alemania: Harald Schumacher, Ditmar Jakobs (Heinz Gründel), Thomas Berthold, Karlheinz Förster, Andreas Brehme, Karl Allgöwer, Matthias Herget, Norbert Meier, Peter Briegel, Pierre Littbarski (Thomas Allofs), Karlheinz Rummenigge. (Entrenador: Franz Beckenbauer)
Portugal: Bento, João Pinto, Frederico, Venâncio, Inácio, Carlos Manuel, Veloso, António Sousa, Jaime Pacheco, Fernando Gomes (José Rafael) e Manuel Fernandes. (Entrenador: Zé Torres)

El contexto
A ritmo de fado, lento y tristón, parecía enfilar Portugal su viaje a Stuttgart para jugar su último partido en el Grupo 2 de clasificación europea. La RF de Alemania, subcampeona del mundo en España 1982, no perdía en su campo desde hacía 36 años y los lusos necesitaban ganar y esperar una derrota de Suecia esa misma noche (ante Checoslovaquia en Praga) para sellar su boleto mundialista. ¿Misión imposible? "¡Déjenme soñar!", rogaba el entrenador portugués José Torres antes de acudir a la cita. Y su sueño se hizo realidad.

El partido
En una fría noche alemana, las 55.000 almas presentes en el Neckarstadion (hoy Gottlieb Daimler Stadion) presenciaron "o milagre de Estugarda" (El milagro de Stuttgart). Corría el minuto 54 y el marcador mantenía el 0-0 inicial. Littbarski perdió un balón en el centro del campo por la presión lusa, que recogió Carlos Manuel en los tres cuartos del campo. El número 6 se lanzó a la carrera en solitario escorado a la izquierda, recortó hacia el centro y a un par de metros de la media luna del área conectó un derechazo que se coló por la escuadra de la portería del atónito Schumacher.

Desde ese momento, el partido se convirtió en una lucha por mantener la portería de Bento a cero. Defensa a ultranza de un resultado esperanzador apuntalado por las buenas noticias que llegaban desde Praga: la derrota de los suecos garantizaba la presencia de Portugal en su segunda Copa Mundial, 20 años después del deslumbrante tercer puesto conquistado por la selección comandada por Eusebio en Inglaterra 1966.

La figura
El centrocampista del Benfica, Carlos Manuel, conocido como la Locomotora de Barreiro, cambiaría su apodo tras su histórica diana en Alemania, y se convertiría en el héroe de Stuttgart. Este trabajador incansable en la medular fue hombre de pocos goles con la Selecção (8 en 42 partidos), pero muchos de ellos decisivos, como los anotados a Polonia y URSS en dos victorias por la mínima que luego sellarían el viaje a Francia 84, o el triunfo ante Inglaterra en México 1986. Triunfó en sus nueve temporadas en el Benfica, pero en más de una ocasión su pasional temperamento, su rebeldía le jugó malas pasadas fuera del gramado, pero aún así no pudieron ensombrecer sus logros sobre el verde.

Se dijo
"Necesitábamos ganar a Alemania que no perdía en su casa desde hacía 36 años. Y aquel remate, no sólo valió para abatir a un gigante, sino que sirvió también para que Portugal clasificase al Mundial de México. Por eso fue un gol importante del que se ha de hablar, por lo menos, los próximos 100 años. Pero no me olvido que antes ya había marcado en Polonia un gol igualmente importante para clasificar a la Eurocopa de Francia. Y más. También marqué en México el gol con el que derrotamos a la Inglaterra de Bobby Robson". Carlos Manuel, héroe de Stuttgart.

¿Qué sucedió luego?
Ambos equipos lograron sus billetes para México 1986, pero su suerte en la Copa Mundial que elevó a Diego Maradona a los altares fue bien distinta. Mientras los alemanes volvían a caer en la final mundial ante la inspirada Albiceleste, los lusos no superaron ni tan siquiera el Grupo F en el que sólo arrancaron una victoria ante Inglaterra (1-0) y sendas derrotas ante Polonia (1-0) y Marruecos (1-3), con lo que terminaron últimos de la llave.