Dice el refrán que lo bueno siempre se hace esperar, pero la República de Irlanda tuvo que hacer un verdadero alarde de paciencia antes de poder participar finalmente en la Copa Mundial de la FIFA. Los irlandeses lo intentaron nada menos que en trece ocasiones, y para 1989 todo el país se preguntaba si acaso su selección estaría predestinada a no clasificarse jamás para la cita mundial.  

Su flojo comienzo de campaña en la competición preliminar de Italia 1990 tampoco ayudó a disipar las dudas. La República de Irlanda sólo había cosechado dos puntos en sus tres primeros partidos y, lo que era peor, se disponía a recibir en su feudo de Lansdowne Road a la todopoderosa España, que había ganado todos y cada uno de sus cinco encuentros hasta la fecha. Pero los irlandeses contaban con Jack Charlton, ex campeón del mundo con Inglaterra, en el banquillo. El seleccionador les transmitió grandes dosis de confianza y, al conducir a la selección hasta su primer gran torneo, la Eurocopa 1988, demostró sobradamente que era un hombre que cumplía sus promesas. El choque reunía todos los ingredientes necesarios para convertirse en un clásico.  

Los detalles
26 de abril de 1989, estadio Lansdowne Road, Dublín (Irlanda)
República de Irlanda 1-0 España
Goles: Míchel 16' (en propia puerta)
República de Irlanda: Bonner; Hughton, McCarthy, Moran, Staunton, Houghton, McGrath, Whelan, Sheedy, Stapleton (Townsend 67'), Cascarino
España: Zubizarreta, Quique Sánchez Flores (Eusebio 69'), Górriz, Sanchís, Serna, Manolo Jiménez, Míchel, Roberto, Martín Vázquez, Manolo, Butragueño (Salinas 69')

El contexto
"No teníamos margen de error", recordaba Charlton a propósito de la cita de Dublín. Meses antes, en noviembre de 1988, España había dado a Irlanda una auténtica lección de fútbol en Sevilla. Los visitantes se vieron ampliamente superados en el que sólo era su segundo partido de la competición preliminar. Aun así, no salieron del todo mal parados, porque el tanteo final (2-0) no reflejaba lo que, en palabras del propio Charlton, podía haber sido "una de las derrotas más abultadas de la historia de Irlanda".

No obstante, había circunstancias atenuantes, como la ausencia del decisivo cuarteto formado por Paul McGrath, Ronnie Whelan, Kevin Sheedy y Ray Houghton. Todos ellos estuvieron presentes en el choque de vuelta, que se disputó apenas diez días después de la tragedia de Hillsborough, lo que motivó la baja del delantero John Aldridge. Pero, a pesar de los problemas de personal que arrastraba, la tarea del equipo estaba clara: había que ganar a toda costa.    

El partido
Tras un emotivo minuto de silencio en honor de las víctimas de Hillsborough, el partido arrancó a un ritmo endiablado. Los irlandeses, animados por los más de 50.000 aficionados que abarrotaban el estadio, presionaron sin descanso al rival desde el pitido inicial, y en el minuto 16 cosecharon el fruto de su esfuerzo.  

El artífice del gol fue Ray Houghton, que envió un centro a Frank Stapleton. Éste disparó a puerta, pero Míchel, en su intento por despejar el balón, lo desvió y marcó en su propia meta. España hizo todo lo posible por empatar la contienda y volver a casa con un punto, pero el césped de Lansdowne Road entorpeció su tradicional juego al toque. Además, el guardameta irlandés, Pat Bonner, se mostró muy certero entre los palos, así que los hombres de Luis Suárez se marcharon de Dublín con las manos vacías.  

La figura
Muy a su pesar, Míchel se convirtió en el protagonista absoluto al marcar el gol de la victoria para Irlanda. Pero según se supo más tarde, hubo otro jugador que realizó una labor decisiva para asegurar el triunfo de los locales. Fue Frank Stapleton, alabado por el propio Charlton como "uno de los grandes guerreros del fútbol irlandés". El delantero del Le Havre, que entonces tenía 32 años, fue convocado para cubrir la ausencia de Aldridge, pero desempeñó un papel decisivo al retrasar su posición al mediocampo cada vez que España se hacía con la posesión del balón.  

Se dijo...
"Recuerdo que el césped no estaba en las mejores condiciones, pero de lo que más me acuerdo es del ambiente. Los aficionados convirtieron Lansdowne Road en un fortín. Con ellos animándonos, los chicos se emplearon a fondo y cuajaron una gran actuación. Aquel día nos impusimos a una selección española excelente, y no hay duda de que ese triunfo fue decisivo para que alcanzáramos Italia 1990. Para mí, fue uno de los mejores partidos que se han visto en Lansdowne Road", Pat Bonner, guardameta de la República de Irlanda.

"Aquello no fue un partido de fútbol ni por asomo. Los jugadores irlandeses fueron demasiado duros. Era muy difícil disputar el encuentro en esas condiciones", Emilio Butragueño, delantero de España.

"Teníamos que demostrar a España que, cuando contábamos con todos nuestros jugadores, podíamos ser superiores", Jack Charlton, seleccionador de la República de Irlanda.

¿Qué sucedió luego?
La historia tuvo final feliz para las dos partes, porque Irlanda se clasificó para Italia 1990 como segunda de grupo, por detrás de España. Los hombres de Jack Charlton protagonizaron uno de los debuts más sonados de la historia de la Copa Mundial de la FIFA. Superaron imbatidos la fase de grupos, a pesar de que estaban encuadrados con Inglaterra, Egipto y Holanda; se impusieron a Rumanía en octavos y cayeron derrotados en cuartos contra Italia.  

La tanda de penales contra Rumanía, y más concretamente el paradón de Bonner del lanzamiento de Daniel Timofte, es uno de los momento más emblemáticos de la historia del deporte irlandés. Y aunque el gol de Toto Schillaci puso fin a su aventura, Charlton y sus hombres se convirtieron en héroes nacionales. Más de 500.000 personas abarrotaron las calles de Dublín para darles la bienvenida a casa.   

España defraudó en Italia al caer derrotada ante Yugoslavia en octavos. Pero regresó a Lansdowne Road en 1993 para disputar la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 1994, y se tomó la revancha... ¡y de qué manera! Julio Salinas anotó por partida doble en el rotundo triunfo de lo suyos por 1-3. Aunque la historia volvió a repetirse: Irlanda se hizo, consiguió la segunda plaza del grupo y se plantó en Estados Unidos 1994 junto con España.