El 31 de agosto de 1988, cuando arrancó la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990, nadie imaginaba que Alemania, que se había proclamado subcampeona del mundo en 1986, tendría que sufrir hasta la última jornada de la competición preliminar para lograr el billete a la cita italiana.

Mucho menos cuando, en el primer partido, el combinado del seleccionador Franz Beckenbauer doblegó a Finlandia a domicilio por un claro 0-4. Sin embargo, tres empates consecutivos (dos frente a Holanda y uno en la visita a Gales) demostraron que la clasificación no sería un camino de rosas.

Detalles
15 de noviembre de 1989, estadio Müngersdorfer, Colonia, 60.000 espectadores
RFA 2-1 Gales
Goles: Rudi Völler 25', Thomas Haessler 48' (RFA); Malcolm Allen 11' (Gales)
RFA: Bodo Illgner, Klaus Augenthaler, Stefan Reuter, Guido Buchwald, Andreas Brehme, Thomas Häessler, Hans Dorfner, Andreas Möller, Pierre Littbarski, Jürgen Klinsmann, Rudi Völler
Gales: Neville Southall, Peter Nicholas, Clayton Blackmore, Mark Aizlewood, Mark Bowen, Gavin Maguire, Andy Melville, David Phillips, Dean Saunders, Mark Hughes, Malcolm Allen

El contexto
Repartidas en cuatro grupos de cinco equipos y tres de cuatro, 32 selecciones de la Zona Europea competían por 13 plazas en la Copa Mundial de la FIFA 1990. Los campeones de cada grupo y los segundos clasificados de los grupos de cinco obtendrían automáticamente la clasificación para la cita italiana. En los tres grupos compuestos por cuatro conjuntos, sólo los dos mejores segundos lograrían el pase.

Dinamarca lideraba la clasificación en el Grupo 1, mientras que Suecia e Inglaterra se disputaban el primer puesto en el Grupo 2. En el tercer grupo de cuatro equipos, Holanda y la RFA se jugaban la plaza que otorgaba la clasificación directa.

En la jornada decisiva, Rumania y Dinamarca se enfrentaban con el primer puesto en juego, mientras que Inglaterra, que ya había disputado todos sus partidos y contaba con 9 puntos y 3 positivos, dependía del resultado que Suecia (8+2) lograse en Polonia para mantener el liderato. Por su parte, Holanda partía con ventaja en su lucha por el primer puesto con la RFA.

En el Grupo 4, Holanda era líder con 8+2 puntos y recibía a Finlandia, mientras que los subcampeones del mundo ocupaban el segundo puesto con un punto menos (7+3) y partían como el equipo con menor puntuación de los seis candidatos. Una derrota a manos de Gales en el último partido significaría la eliminación para el conjunto alemán.

El partido
Alemania comenzó la fase de clasificación con la moral por las nubes tras proclamarse subcampeona del mundo, por detrás de Argentina, en la Copa Mundial de la FIFA México 1986 y, dos años más tarde, caer ante Holanda en semifinales de la Eurocopa disputada precisamente en tierras germanas.

Hasta el 15 de noviembre de 1989, el combinado alemán se había enfrentado a Gales en siete ocasiones y no había perdido en ninguna de ellas. Sin embargo, el 0-0 registrado en Cardiff en la primera vuelta era una advertencia de que la selección galesa no iba a regalar nada.

Los pupilos de Franz Beckenbauer, por lo tanto, afrontaron el encuentro decisivo frente a Gales concentrados en el objetivo de la clasificación. Un público compuesto por 60.000 entusiastas aficionados se congregó en el estadio Müngersdorfer de Colonia para acompañar a su equipo en el camino hacia Italia. No obstante, el partido no tuvo el comienzo que la afición alemana habría deseado.

A los once minutos, los visitantes se adelantaron por medio del ariete Malcolm Allen, que hizo enmudecer a la hinchada de la ciudad renana. Sin embargo, Rudi Völler anotó casi un cuarto de hora más tarde el importante gol que igualaba la contienda. Con el resultado de empate a 1-1 se llegó al descanso.

El "Káiser" confió en el mismo once para la segunda parte y sus jugadores no le defraudaron. A los tres minutos de la reanudación, el centrocampista Pierre Littbarski se internó por la banda izquierda y envió un centro preciso al área que Thomas "Icke" Häessler remató con potencia al fondo de las mallas. Era el primer gol con la camiseta alemana del hoy segundo entrenador del Colonia, equipo de la primera división germana.

Alemania respiró aliviada cuando el árbitro francés Michel Vautrot señaló el punto penal en el minuto 77, pero Pierre Littbarski no acertó a batir al guardameta galés Neville Southall. Con todo, la defensa alemana, compuesta por Stefan Reuter, Guido Buchwald y Andreas Brehme, se mantuvo firme en el último cuarto de hora y la RFA logró el billete para la cita italiana.

Se dijo
"Recuerdo el gol como si lo hubiera marcado ayer. Pierre Littbarski se desmarcó por la izquierda y centró. El balón rebotó ligeramente en un galés y me llegó directamente a los pies. ¡Lo empalmé y entró! Fue tal como lo había soñado", Thomas Häessler, jugador de la RFA.

La figura
El diminuto y habilidoso Thomas Haessler se ganó el corazón de la afición alemana con su tanto decisivo ante Gales que depositó a los suyos en una nueva fase final de la Copa Mundial de la FIFA. Su conquista, con el título conseguido posteriormente en Italia, cobraría aún más importancia.

¿Qué sucedió luego?
Tras sufrir para lograr la clasificación frente a Gales, la RFA se ganó el corazón de los aficionados italianos en la Copa Mundial de la FIFA 1990. Lothar Matthäus (cuatro goles) y Jürgen Klinsmann (tres tantos), que jugaban en la liga italiana, demostraron sentirse especialmente cómodos en su país de adopción. Junto a este dúo atacante destacó Guido Diego Buchwald, que jugó un magnífico campeonato en defensa.

Tras acabar la primera fase como campeón de un grupo en el que competían también Yugoslavia, Colombia y Emiratos Árabes Unidos, el combinado alemán se encontró en octavos de final a su enemiga acérrima, Holanda. Jürgen Klinsmann y Andreas Brehme, que por entonces jugaban en el Inter de Milán italiano, anotaron los dos goles de una victoria ajustada pero merecida para el equipo alemán (2-1). Los pupilos de Beckenbauer se impusieron a Checoslovaquia por 1-0 en cuartos de final y doblegaron a Inglaterra en la tanda de penales (4-3) en semifinales.

La final fue una reedición de la de la Copa Mundial de la FIFA México 1986. La RFA había caído frente a Argentina por 3-2 cuatro años atrás, pero, en la cita italiana, el combinado alemán coronó el buen juego exhibido durante la competición con una victoria por 1-0 sobre el conjunto albiceleste, con gol de Andreas Brehme de penal.