En octubre de 1992, Burundi, una pequeña nación del este de África, esperaba con ilusión el primer partido de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA que iba a disputar en casa en toda su historia. Pero su visitante era nada más y nada menos que la poderosísima selección de Ghana. Nadie apostaba por la victoria de los novatos. Aquel día, sin embargo, se produjo una de las sorpresas más sonadas de la Zona Africana.

Detalles
25 de octubre de 1992, Stade Prince Louis Rwagasore, Bujumbura
Burundi 1-0 Ghana
Goleador: Nabimana 78'
Burundi: Habarugira, Kimanda, Ngango, Mwilamiwe, Barakanfitiye, Saidi, G Nzeyimana, Nyagato (L Nzeyimana, 64'), Nabimana, Nahimana, Wembo.
Ghana: Damba, Amankwah, Asare, Acheampomng, Baffoe, Aborah, Rahman (Amadu, 61'), Quaye (Odoi, 78'), Yeboah, K Ayew, Akonnor.

El contexto
Los partidos de clasificación de la Zona Africana para la Copa Mundial de la FIFA 1994 se organizaron en dos fases de grupos, a diferencia del formato de eliminatorias que se había empleado en las competiciones preliminares anteriores. El nuevo sistema pretendía ofrecer la oportunidad de permanecer más tiempo en liza a los equipos más modestos del fútbol continental, que con el formato antiguo solían quedar eliminados en el segundo encuentro disputado. Entre ellos se encontraba Burundi.

Los burundeses, como debuntantes en la fase de clasificación de la Copa Mundial de la FIFA, confiaban en que el sorteo les fuera propicio y el grupo que les tocara en suerte les facilitara la labor. Pero no fue así. Todo Burundi quedó petrificado cuando del bombo salieron los nombres de dos grandes favoritos, Argelia y Ghana. Uganda también cayó en el mismo grupo, pero se retiró de la competición y dejó solos frente al peligro a los Golondrinas; solos contra el poderío de dos gigantes continentales. Todos los expertos coincidían en que se proclamaría campeón de grupo el equipo que más goles le metiera a Burundi, pues lo más lógico era que Argelia y Ghana empataran entre ellas y consiguieran victorias en casa y a domicilio contra el más humilde de su sección.

Ghana se encontraba especialmente segura de sus fuerzas. Su fútbol nacional había tenido un buen año: sus Estrellas Negras se habían metido en la final de la Copa Africana de Naciones celebrada en Costa de Marfil, y se había convertido en la primera nación africana que se colgaba una medalla en el Torneo Olímpico de Fútbol.

El partido
Ghana llegó a Burundi sin su estrella más rutilante, Abedi Pelé, una circunstancia que llevó a la radio nacional a asegurar que el astro del Marsella había considerado que el partido no era lo suficientemente importante como para causar baja en el club francés. Fuera cierto o no, este tipo de comentarios motivaron al equipo local hasta el punto de protagonizar una gesta histórica.

El guardameta Aime Kitenge, quien tuvo que observar el choque desde las gradas por culpa de una fractura en la pierna, lo recuerda bien. "Les hicimos sudar la camiseta", rememora. "Aquel día jugamos el balón a ras del suelo y fuimos más veloces que ellos. Se trajeron a varios jugadores de su equipo olímpico, pero también a otros bastante más lentos, como Tony Baffoe o Tony Yeboah. Sabíamos que, sin velocidad, tendrían problemas".

Ghana disfrutó de ocasiones, pero sus pequeños anfitriones se crecieron conforme avanzaba el partido. Justo cuando el encuentro parecía abocado al empate a 0-0, Amani Nabimana marcó su gol a falta de 12 minutos para el final. El héroe formaba parte de los muchos cambios que el seleccionador Baudouin Ribakare había introducido en el equipo tras la derrota por 3-1 sufrida contra Argelia en su primer clasificatorio, una decisión que se vio completamente acertada tras aquella sorprendente victoria.

La figura
Nabimana se llevó todos los aplausos por el gol de la victoria, pero el trabajo en equipo fue el gran protagonista del encuentro en el que los burundeses conquistaron el mayor triunfo de su historia. El delantero Adolphe Wembo luchó sin descanso, y el altísimo defensa Constantin Kimanda destacó también por su imperiosa actuación a la hora de anular la amenaza que planteaba Tony Yeboah.

Se dijo
"Fue lo máximo para Burundi. Un importante revés para los ghaneses, y para nosotros el mayor triunfo de la historia. Todo el mundo creía que no éramos más que un peso muerto. Primero, el país entero quedó conmocionado... y a continuación estalló todo él en una explosión de delirio y felicidad", Aime Kitenge, guardameta de Burundi.

¿Qué sucedió luego?

Con las esperanzas gravemente dañadas, Ghana tenía la obligación de imponerse a Argelia en su siguiente partido de grupos, y no defraudó. Sin embargo, Argelia visitó Burundi un mes más tarde y salió de allí con el empate a 0-0 que le permitió ocupar el primer puesto del grupo, con un punto más que Estrellas Negras, y clasificarse para la última ronda de la clasificación africana. El entonces seleccionador de Ghana, Otto Pfister, perdió el cargo y lo sustituyó el rumano Petre Gaurila. Burundi, por su parte, tras arañarle un punto a Argelia, dio otro susto a los ghaneses, que al final quedó en nada porque perdió por la mínima en territorio rival. La pequeña nación de África oriental irrumpió así, a lo grande, en los escenarios continentales.

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