Dos jugadores marcaron para siempre la sexta edición de la Copa Mundial de la FIFA Suecia 1958™; la primera retransmitida televisivamente para todo el mundo. Edson Arantes do Nascimento sólo tenía entonces 17 años y 235 días, pero tras ese talentoso adolescente brasileño ya despuntaba el futuro O Rei Pelé. Just Fontaine, por su parte, únicamente debía su presencia en Suecia a la baja de última hora de René Bliard, su compañero de equipo en el Reims. En unas semanas, el brasileño iba a dar a Brasil su primer trofeo, y el francés a escribir una de las páginas más bellas en la historia del fútbol.

La República Federal de Alemania acudía a Suecia en calidad de vigente campeona, tras su épica victoria en la final de 1954 contra Hungría (3-2), que, sin embargo, había arrollado con su talento a los germanos en la fase de grupos (8-3). Francia, por su parte, había sido la primera en llegar a Suecia con sus cañas de pescar y sus bolas de petanca, “para llenar los tiempos muertos”, según recuerda Just Fontaine.

Ambas selecciones iban a verse las caras en la “final de consolación”, donde brindaron un partido antológico, uno de los capítulos más hermosos de la rivalidad histórica franco-teutona. FIFA.com reabre el libro de historia por la página del 28 de junio de 1958.

El contexto
La RFA comenzó bien el campeonato al quedar primera de su grupo, gracias a una clara victoria inicial sobre Argentina (3-1) que rubricaron dos tantos del inevitable Helmut Rahn (el héroe de la final de 1954) y una primera diana de Uwe Seeler (quien disputaba el primero de sus cuatro Mundiales). A continuación, eso sí, la apisonadora alemana se topó con Checoslovaquia (2-2) e incluso con Irlanda del Norte (2-2), pese a que en ambos encuentros metió un gol Rahn. Ya en cuartos de final, como en Suiza cuatro años antes, los alemanes vencieron a Yugoslavia (1-0) gracias al quinto tanto de Rahn, pero gastaron muchas fuerzas en esa contienda. Cinco días después, el 24 de junio de 1958 en el estadio Ullevi de Gotemburgo, pagaron ese derroche de esfuerzos inclinándose en semifinales ante una selección sueca sobreexcitada, que marcó la diferencia en los nueve últimos minutos (3-1).

Francia, por su parte, empezó a bombo y platillo, con un contundente 7-3 a Paraguay, que incluyó un hat trick de Just Fontaine. Lo abultado de esa victoria iba a jugar un papel determinante en la clasificación final del Grupo 2. Y es que, en su segundo encuentro, y a pesar de un doblete de Fontaine, los Bleus se inclinaron ante Yugoslavia (2-3). “Pese a la derrota, fue sin duda uno de los mejores partidos que hicimos en ese Mundial, frente a una gran selección de Yugoslavia compuesta por individualidades de primer nivel”, recordaba Fontaine. Luego, al vencer a Escocia (2-1), Francia, con 4 puntos, se aseguraba el primer puesto del grupo.

En cuartos de final, con dos nuevas dianas de Fontaine, Francia se clasificó con comodidad goleando a Irlanda del Norte (4-0). La semifinal contra Brasil comenzó con un golazo de Vavá (2’) al que dio pronta réplica Fontaine (9’), que endosó a Gilmar su primer tanto en todo el campeonato. Pero poco antes del descanso, los Bleus perdieron a su capitán Robert Jonquet por una fractura de peroné; si bien iba a seguir deambulando por el campo hasta el final, dado que los cambios todavía no estaban autorizados. Tras el gol de Didi poco antes del descanso, Pelé sacó toda la artillería apuntándose un hat trick en 25 minutos (5-2). El prodigio brasileño iba a marcar también la diferencia en la final (5-2), convirtiéndose en el más joven campeón del mundo.

Poco antes, Francia y la RFA se habían citado para la “final de consolación” en Gotemburgo…

El partido
Ambas selecciones alineaban a todas sus figuras. Dado que Fontaine sumaba ya 9 tantos (es decir, dos menos que el entonces poseedor del récord de goles en un Mundial, el húngaro Sandor Kocsis), los franceses decidieron orientar todas sus jugadas hacia su artillero. En el minuto 16, el ariete del Reims abría el marcador, pero Hans Cieslarczyk empataba dos minutos más tarde. Los 33.000 espectadores del recinto de Gotemburgo estaban disfrutando de lo lindo con ese auténtico festival de fútbol ofensivo. Una pena máxima convertida por Raymond Kopa, la 11ª diana de Fontaine y la primera de Yvon Douis pusieron tierra de por medio para Francia.

El sexto tanto de Rahn en el campeonato no sirvió de nada, pues un Fontaine pletórico volvió a pegar por dos veces más para cerrar el set y el partido con un tanteo de 6-3. Gracias a sus 13 dianas, se erigió en el máximo goleador del campeonato, y sigue siendo todavía el máximo artillero en una sola fase final mundialista, al tiempo que ocupa el 4º lugar de la tabla contando todos los Mundiales, por detrás de Ronaldo, Miroslav Klose y Gerd Mueller. Al igual que Uruguay cuatro años antes, el defensor del título quedaba 4º en la edición siguiente.

El héroe
Just Fontaine marcó al menos un gol en cada encuentro, un logro que comparte con Jairzinho (en México 1970). “En aquella época, ya se sabe, la clasificación del máximo goleador a todo el mundo le importaba bastante poco”, recordó el francés. “Marqué goles porque mi sociedad con Kopa funcionó bien, porque todos estábamos contentos de estar juntos y el equipo practicaba un fútbol ofensivo. En 6 encuentros, de todas formas, metimos 23 goles. Y en esos 6 partidos, yo debí de realizar 17 disparos: 13 goles, más un tiro al poste, otro al larguero y dos paradas del portero. Ya ves, ¡no tiré muchos fuera! Tal vez uno o dos que haya olvidado…”, precisó Fontaine, antes de insistir: “Jugué 213 partidos en el fútbol de clubes y metí 200 goles. Si hacemos la media, no está mal, ¿no?”.

Fontaine jugó todo el certamen con las botas de su compañero suplente Stéphane Bruey, que gastaba el mismo número. En aquella época, la equipación francesa constaba únicamente de dos pares de botas, pero Fontaine había deteriorado las suyas. Al cabo de 6 partidos y 13 goles, devolvió sus botas a Bruey: “Me divierte contar que algunos de mis goles fueron inspirados por la suma de dos espíritus en el interior de un mismo zapato”, bromeó.

Las frases
“En mi carrera marqué 30 goles en 21 internacionalidades. Sin una sola pena máxima. Eso también es un récord del mundo”. Just Fontaine, delantero de Francia

“Nunca se sabrá cuál habría sido el resultado del partido contra Brasil si hubiésemos podido jugar con 11. Pero a pesar de todo, los dos mejores equipos que ha tenido Brasil eran los de 1958 y de 1970”. Roger Piantoni, delantero de Francia

¿Y después?
Para Just Fontaine, ese Mundial tan exitoso no tendría continuación. El delantero estelar del Stade de Reims y de la selección francesa sufrió en marzo de 1960 una primera doble fractura de tibia y peroné; seguida por una segunda en enero de 1961. Finalmente, tuvo que poner fin a su carrera el 5 de julio de 1962, a los 28 años.  

Cuatro años después, Francia no se clasificó para la Copa Mundial de la FIFA Chile 1962, mientras que la RFA, tras quedar primera de su grupo, se reencontraba con Yugoslavia en cuartos de final por tercera vez consecutiva. Pero esta vez, tras las victorias de 1954 y 1958, cayó eliminada (1-0).