Alemania había empezado con muy buen pie la competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA 2002. Después de una cómoda victoria por 2-0 sobre Grecia, el combinado germano viajó a Inglaterra en octubre de 2000. Un gol de falta de Dietmar Hamann en el minuto 14 arruinó a Inglaterra la fiesta de despedida del viejo estadio de Wembley y dio a los germanos tres puntos importantísimos en el camino hacia Corea y Japón.

Tampoco Albania (2-1) y Grecia (2-4) fueron rivales para los campeones del mundo de 1990. Alemania no dejó escapar ningún punto hasta el quinto partido, en el que cedió un empate a 2-2 en su visita a Finlandia.

Tras una nueva victoria en Albania (0-2) llegó el memorable partido de Múnich contra Inglaterra, en el que salió a relucir la categoría de los inventores del fútbol. El cuadro visitante barrió a Alemania con un inapelable 1-5 y cobró ventaja en la pugna por la clasificación directa para la cita asiática.

A falta de una jornada, Inglaterra y Alemania marchaban igualadas a puntos en lo más alto de la tabla, aunque el promedio de goles favorecía a Beckham y sus compañeros. Los líderes cedieron un empate a 2-2 en casa frente a Grecia, pero Alemania también pinchó ante su público al empatar a 0-0 con Finlandia, así que los germanos se vieron obligados a disputar la incómoda repesca frente a Ucrania, segunda en el Grupo 5 por detrás de Polonia.

Los detalles
14 de noviembre de 2001, Westfalenstadion, Dortmund (Alemania)

Alemania 4-1 Ucrania
Goles: Michael Ballack (4', 51'), Oliver Neuville (11'), Marko Rehmer (15') para Alemania; Andriy Shevchenko (90') para Ucrania

Alemania: Oliver Kahn, Marko Rehmer (87', Frank Baumann), Jens Nowotny, Thomas Linke, Bernd Schneider, Dietmar Hamann, Carsten Ramelow, Christian Ziege, Michael Ballack, Oliver Neuville (70', Lars Ricken), Carsten Jancker (57', Oliver Bierhoff). Seleccionador: Rudi Völler.

Ucrania: Maxym Levitsky, Oleg Luzhny, Vladyslav Vaschuk, Alexandr Golovko, Andriy Nesmachniy (55', Alexandr Golovko), Gennadiy Zubov, Dmytro Parfyonov, Anatoli Tymoschuk (24', Andriy Gusin), Victor Skripnik, Andriy Shevchenko, Andriy Vorobey (70', Sergei Rebrov). Seleccionador: Valeri Lobanovsky.

El contexto
La selección alemana nunca se había quedado fuera de una fase final mundialista por razones deportivas. Consecuentemente, la presión que pesaba sobre el equipo entrenado por Völler era grande. No obstante, el panorama se presentaba alentador. En el partido de ida de la eliminatoria de repesca, Alemania logró un valioso 1-1 en terreno ucraniano, lo que le permitió afrontar el partido de vuelta con más confianza.

En un Westfalenstadion lleno hasta la bandera, 52.400 espectadores empujaron sin descanso a una selección alemana que evidenció desde el primer momento que no estaba dispuesta a dejar escapar la victoria ni el billete para la gran cita del deporte rey.

A los cuatro minutos, Ballack llevó el júbilo a las gradas cuando anotó el 1-0 al rematar de cabeza un gran centro de Schneider. Siete minutos después, de nuevo un jugador del Bayer Leverkusen desató la euforia en el estadio. Neuville aprovechó un rechace tras un cabezazo de Rehmer y batió al guardameta ucraniano con un disparo a bocajarro.

A pesar de la ventaja, el conjunto de Völler no se relajó y mantuvo el pie sobre el acelerador. Cuatro minutos después del 2-0, el propio Rehmer se encargó de anotar el 3-0. El zaguero berlinés cabeceó al fondo de las mallas un saque de esquina botado por Neuville. Ni siquiera después del descanso aflojó Alemania en su estrategia de acoso y derribo. Neuville controló con elegancia un fantástico pase de cuarenta metros de Schneider y centró para Ballack, que logró su segunda diana de la tarde. En el minuto 90, Shevchenko anotó el gol del honor para Ucrania.

La figura
Michael Ballack fue sin duda el jugador más determinante sobre el terreno de juego. Ya en el partido de ida, disputado en Kiev (Ucrania), el centrocampista había sido el motor del ataque de su equipo y había anotado el tanto del empate. No obstante, en la vuelta, ante su público, estuvo un escalón por encima.

Se dijo...
"Hacía tiempo que no vivíamos una fiesta futbolística así. Hemos sabido resistir la presión y hemos jugado un gran partido. Ahora todo está en su sitio". Michael Ballack (centrocampista de Alemania)

"Si uno piensa en cómo han transcurrido las últimas ocho o nueve semanas, no es difícil imaginarse lo aliviado que me siento". Rudi Völler (seleccionador de Alemania)

¿Qué sucedió luego?
Mientras que Ucrania tuvo que esperar cuatro años más para disputar una Copa Mundial de la FIFA (Alemania 2006 supuso la primera participación mundialista de su historia), Völler y sus pupilos viajaron a Asia. La diosa fortuna fue benévola con la selección alemana, a la que le tocó compartir grupo con la República de Irlanda, Camerún y Arabia Saudí.

Después de empezar arrasando a la selección asiática, a la que derrotó por 8-0, Alemania decepcionó al no pasar de un empate a 1-1 frente al combinado irlandés. En el último partido de la fase de grupos, contra Camerún, los goles de Marco Bode y Miroslav Klose dieron al cuadro germano la clasificación para la siguiente ronda. En octavos de final esperaba la incómoda Paraguay, pero Alemania logró una apurada victoria por 1-0 gracias a un gol de Neuville en las postrimerías del partido.

Los alemanes siguieron en la misma línea en cuartos de final y en semifinales, donde derrotaron por 1-0 a Estados Unidos y a la República de Corea, respectivamente. Sólo en la final hincaron la rodilla Kahn y sus compañeros, que cayeron por 2-0 a manos de la laureada selección brasileña.