Todos los futbolistas pasan por altibajos a lo largo de sus carreras. Algunos incluso alcanzan las cimas más altas y se hunden en las simas más profundas durante un único partido. En el caso de Ahn Jung-Hwan, un encuentro en concreto se convirtió en el punto de inflexión de su inestable carrera: el choque entre la República de Corea e Italia, correspondiente a la Copa Mundial de la FIFA 2002, en el que anotó un memorable gol de oro.

Los Guerreros Taeguk alcanzaron las semifinales de la edición celebrada en su propio país, el mayor logro de una selección asiática en la prueba reina del fútbol mundial. Irónicamente, la victoria épica contra los Azzurri marcó el punto y final de la carrera deportiva de Ahn en la Serie A italiana. Ocho años después, FIFA.com analiza el momento que ensalzó una península y aplastó a otra.

El contexto
La República de Corea había llegado a aquella fase final con un único y sencillo objetivo en mente: ganar un partido de la Copa Mundial de la FIFA. Para cuando se enfrentaron a los italianos en octavos de final, los hombres de Guus Hiddink ya habían superado con creces aquella meta, gracias a sus victorias en la fase de grupos contra Polonia y Portugal que los auparon a la segunda ronda. Al parecer, los Guerreros Taeguk no tenían ya nada que perder. Sin embargo, Hiddink pensaba de otra forma y no dejó de insistir a lo largo de la competición: “Seguimos adelante con muchas ganas”. No obstante, muy pocos entendieron por qué el holandés se tomó la molestia de desplazarse a Suwon para espiar en el partido de octavos de final entre España y la República de Irlanda, en lugar de concentrarse en las preparaciones de su equipo para el encuentro con los italianos que se disputaría dos días después.

Por su parte, Italia necesitaba desesperadamente recuperar el rumbo después de las deslucidas actuaciones ofrecidas contra Croacia y México en Japón, además de aclimatarse al entorno en Corea. Sin embargo, la seguridad en sus propias fuerzas seguía creciendo en el seno de la selección italiana. El mediocampista Francesco Totti declaró a la prensa poco antes del partido: “Un gol nos bastará para derrotar a los coreanos”.

El partido
Los italianos saltaron al terreno de juego en medio del recibimiento hostil de la marea roja que inundaba las gradas. Antes de que sonaran los himnos nacionales, el publico desplegó una pancarta gigante en la que se leía: “OTRO 1966”, en clara alusión a la campanada que protagonizó la RDP de Corea contra Italia en la fase final celebrada en Inglaterra 36 años antes.

Giovanni Trapattoni, el seleccionador italiano, había descartado para el partido a sus centrales Fabio Cannavaro y Alessandro Nesta, y otorgado la primera titularidad en la fase final a dos suplentes, Francesco Coco y Mark Iuliano. El lateral Christian Panucci se situó en el centro de la zaga junto con Paolo Maldini. No obstante, a los cinco minutos del saque inicial, con el derribo en el área de Seol Ki-Hyeon por parte de Panucci, cundieron las dudas sobre la eficacia de los cambios que el técnico italiano había introducido en su alineación habitual. Ahn Jung-Hwan fue el encargado del lanzamiento desde el punto penal de la correspondiente pena máxima, que Gianluigi Buffon atajó sin problemas.

Como estaba cantado, Italia se hizo con la ventaja en el minuto 18, cuando Christian Vieri saltó entre la defensa coreana para meter por la escuadra el remate de un córner botado por Totti desde la esquina izquierda. A continuación, los italianos se replegaron en un intento por echar el cerrojo, mientras los Guerreros Taeguk se dedicaban a lanzar oleadas de ataques contra su meta, que Ahn estuvo a punto de batir en dos ocasiones.

Al cumplirse la hora de juego, Hiddink apostó por una táctica totalmente ofensiva y colocó en vanguardia a un trío atacante. Su homólogo Trapattoni respondió sentando en el banquillo a Alessandro Del Piero y Gianluca Zambrotta. La República de Corea, con seis delanteros sobre el terreno de juego intentado romper el catenaccio, consiguió por fin abrir el cerrojo a falta de dos minutos para el descanso. Seol se hizo con un intento de despeje de Panucci y batió la puerta italiana con un balón raso que se coló por la derecha de Buffon.

Los coreanos volvieron a la carga en la prórroga exactamente donde se habían quedado al final del tiempo reglamentario. Para colmo de males de los italianos, Totti vio la tarjeta roja por acumulación de amonestaciones. Entonces, cuando faltaban tres minutos para la tanda de penales, llegó el gol de oro, resultado del remate de cabeza Ahn de un centro de Lee Young-Pyo, que se coló ajustado al palo izquierdo.

La figura
Ahn Jung-Hwan, un delantero de enorme sangre fría, era famoso por su diestra infalible antes de alcanzar el estrellato por sus dos remates de cabeza inusitados contra los poderosos italianos. Ahn acertó su tercera diana en una fase final de la Copa Mundial de la FIFA contra Togo en Alemania 2006, que lo convirtió en el máximo goleador surcoreano y asiático de la historia en la prueba reina del fútbol mundial.

Se dijo
“Es cierto que los goles que ganan partidos se recuerdan siempre. Además, fue un gol en un Mundial, y eso no se olvida fácilmente”, Ahn Jung-Hwan, delantero de la República de Corea.

“Pudimos y debimos haber ganado el partido, pero no fue así”, Giovanni Trapattoni, seleccionador de Italia.

¿Qué sucedió luego?
La República de Corea eliminó a España en tanda de penales y llegó hasta semifinales, donde cayó por la mínima (1-0) a manos de Alemania. El Perugia rompió, en lamentables circunstancias, el contrato que lo unía a Ahn, poco después de su proeza contra Italia. Siguió con su carrera en Japón, Francia, Alemania, la República de Corea y, más recientemente, en la RP China, para convertirse en uno de los futbolistas más viajeros de la historia de Corea del Sur. Italia se recuperó de aquella decepcionante campaña en Corea/Japón 2002 y conquistó su cuarto título de la Copa Mundial de la FIFA en la siguiente edición, Alemania 2006.

El Partido
18 de junio de 2002, Estadio Daejeon de la Copa Mundial, Daejeon, República de Corea.

República de Corea 2-1 Italia (t.s.)
Goles: Christian Vieri (ITA) 18’; Seol Ki Hyeon(KOR) 88’, Ahn Jung-Hwan(KOR) 117’

Alineaciones:
República de Corea: Lee Woon-Jae; Choi Jin-Cheul, Hong Myung-Bo (Cha Doo-Ri 83), Kim Tae-Young (Hwang Sun-Hong 63); Song Chong-Gug, Yoo Sang-Chul, Kim Nam-Il (Lee Chun-Soo 68), Lee Young-Pyo; Park Ji-Sung, Ahn Jung-Hwan, Seol Ki-Hyeon.

Italia: Gianluigi Buffon; Mark Iuliano, Paolo Maldini, Christian Panucci, Francesco Coco; Gianluca Zambrotta (Angelo Di Livio 72), Cristiano Zanetti, Damiano Tommasi; Alessandro Del Piero (Gennaro Gattuso 61), Francesco Totti, Christian Vieri.