Todas las miradas apuntaban a África. El sábado 8 de octubre de 2005 se perfilaba para ser uno de los días más memorables en la historia de las fases de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA™… y no defraudó las expectativas. Aunque también se disputaban encuentros clasificatorios en los otros cuatro continentes, África vivió una hora mágica que concentró la atención del planeta y en la que Angola, Costa de Marfil, Ghana y Togo accedieron a su primera fase final mundialista, no sin altas dosis de emoción y dramatismo.

Antes de dilucidarse esa emocionantísima jornada, Ghana necesitaba una victoria contra Cabo Verde para sentenciar con autoridad su clasificación; algo que los analistas consideraban un mero trámite. El capitán Stephen Appiah, no obstante, recuerda haber sentido nervios antes del partido.

“Según nos íbamos acercando al saque inicial, empecé a sentirme un poco nervioso y a pensar: ‘¿y qué pasa si perdemos el encuentro?’”, cuent Appiah a FIFA.com. “La sensación de poder defraudar a la nación cruzó por mi mente, pero tras recorrer con la mirada el vestuario, en medio de nuestros habituales cánticos de alabanza, y ver las ganas reflejadas en los ojos de los chicos, empecé a relajarme”.

Una jornada de locura
Kigali fue el escenario donde se escribió el primer pedacito de historia. 25.000 aficionados abarrotaron el estadio Amahoro para presenciar una contienda tensa y nerviosa entre la local Ruanda y Angola. En caso de victoria, los visitantes lograrían algo increíble: poner fin a la racha de tres presencias mundialistas consecutivas de Nigeria (desde 1994). A casi 3.000 kilómetros de allí, en Abuya, las propias Súper Águilas estaban despachando con facilidad a Zimbabue, plantándose con un 3-0 a favor después de cumplirse la hora de juego.

En Kigali, sin embargo, los ruandeses se mantenían firmes y el marcador seguía sin moverse. Eso, hasta que el carismático capitán de Angola, Akwá, rompió por fin el 0-0. El suplente Zé Kalanga colgó un centro hacia la cabeza del capitán, quien batió al guardameta ruandés. El delantero ya estaba llorando antes de sonar el pitido final. Había hecho historia. A pesar del cómodo triunfo de Nigeria por 5-1, el gol de Akwá en esa última jornada tuvo tanto valor como el que marcó en junio de 2004 a las Súper Águilas. Aquel tanto dio a su país el triunfo por 1-0 y, a la postre, un mejor balance en sus duelos directos contra Nigeria, que había acabado con los mismos puntos. Por tanto, los Palancas Negras ponían rumbo a su primera fase final mundialista.

Mientras Akwá cabeceaba el balón a la red, Togo había reaccionado en el marcador por primera vez aquella tarde (pero no sería la última). Los Gavilanes se marcharon al descanso empatados contra el Congo, después de que Emmanuel Adebayor hubiese neutralizado el tanto inicial de Bertrand Bouity en Brazzaville. Mientras Angola sellaba su pasaje al Mundial de Alemania, los marcadores al descanso en el resto de África indicaban que Togo (merced a un mejor balance en sus duelos directos contra Senegal), Camerún (que entonces iba ganando a Egipto) y Ghana (que vencía cómodamente por 2-0) se unirían a la nación lusoparlante. La tensión iba en aumento.

Al poco de la reanudación, el Congo volvió a ponerse por delante y, de esa forma, Togo cedía a Senegal su asiento en la mesa de los grandes en Alemania. Minutos después, Didier Drogba servía a Aruna Dindane para que doblase la ventaja de Costa de Marfil contra Sudán en Omdurman; pero aparentemente era un triunfo baldío, pues Camerún seguía imponiéndose a Egipto. Mohamed Kader no tardó en empatar para Togo en Brazzaville, volviendo a decantar la balanza a favor de su selección en el Grupo 1.

A falta de un cuarto de hora, Dindane firmó el segundo en su cuenta y el tercero de su país. Y entonces llegaron noticias de Yaundé: ¡Mohamed Shawky había empatado para Egipto! Así las cosas, los Elefantes acompañarían a Angola como segundo debutante africano. Mientras Shawky marcaba contra Camerún, Kader lograba su segundo tanto para adelantar a Togo contra el Congo. Eso significaba que, de no producirse una remontada congoleña de última hora, los togoleses también tomarían el avión a Alemania como neófitos en un Mundial.

Mientras en Brazzaville sonaba el pitido final y Togo empezaba a hacer planes para su primera cita mundialista, Camerún se iba a la carga con todo en Yaundé, alentado por el griterío de su ferviente y desesperado público. Pero Egipto resistía. El reloj avanzaba ya dentro del tiempo añadido, y el empate permanecía. Los locales colgaron otro balón a la olla, y Salomon Olembé lo controló dentro del área egipcia. El número 11 cayó. ¡Penal para Camerún!

¡Al poste!
Pierre Womé avanzó para ejecutar la pena máxima, sabiendo que un gol daría el billete a Alemania a su selección. Tras una larga carrerilla, su envío se estrelló en el poste derecho y se marchó fuera. Womé puso los brazos en jarra y agachó la cabeza. El pitido final sonó, y enseguida lo hizo también en Omdurman, con triunfo marfileño por 1-3. Increíblemente, Costa de Marfil había interrumpido la racha de Mundiales consecutivos de Camerún, que abarcaba un par de décadas.

A su vez, Ghana se había paseado en Praia contra Cabo Verde (0-4). De forma extraordinaria, cuatro selecciones africanas habían rubricado su debut en un Mundial en poco más de una hora de emoción y dramatismo a raudales.

“Aquella noche, lo único que queríamos era estar de fiesta”, recuerda Appiah. “Ha quedado ahí como uno de los éxitos más grandiosos no sólo para mí, sino también para los demás jugadores y la nación en su conjunto. Lo que más recuerdo, aparte del encuentro, fue cuando uno de los directivos me felicitó por ser el primer capitán ghanés en llevar a la selección a un Mundial. Fue una sensación magnífica para mí”.

A continuación, Túnez se unió a Angola, Costa de Marfil, Ghana y Togo para completar el elenco como quinto país africano, tras empatar 2-2 contra Marruecos en un tenso colofón al Grupo 5. En cualquier caso, no cabe duda de que aquella hora mágica de alegría y desesperación por toda África es la referencia con la que se medirá la emoción de cualquier futura jornada decisiva de clasificación mundialista.