En las últimas ediciones de las eliminatorias, se ha vuelto costumbre la disputa de repescas entre dos selecciones de distintas zonas para definir a los últimos clasificados a la fase final de la Copa Mundial de la FIFA. Son partidos aguerridos, de gran calidad y de exigencia máxima, porque ambos equipos saben que han llegado prácticamente a la cúspide, pero un solo error los condenaría a tener que empezar desde cero para una nueva travesía a cuatro años vista.

Sin embargo, estos encuentros no eran tan comunes en el pasado, y para México y Paraguay, verse las caras rumbo a Chile 62 fue un evento totalmente inusitado. Los guaraníes, de buena actuación en Suecia 58, salían como amplios favoritos, porque además recibían el segundo encuentro en casa. Sin embargo, el Tricolor contaba con una de las mejores generaciones de su historia, y terminó por imponerse en dos partidos apretadísimos (1-0, 0-0) para así sellar su pase a la justa chilena.

Los detalles
5 de noviembre de 1961, Estadio Nacional de Asunción

Paraguay 0-0 México

Paraguay: Mayeregger; Gini, Monges, Breglia; Monnin, Reyes; López, Insfrán, González, Ferreira y Martínez. DT: Aurelio González

México:  Antonio Carbajal; Arturo Chaires, Guillermo Sepúlveda,
José Villegas; Salvador Farfán, Pedro Nájera;
Alfredo del Aguila, Salvador Reyes, Carlos Lara, Antonio
Jasso y Guillermo Ortíz. DT: Ignacio Tréllez

El contexto
México llegaba a la serie tras haberse impuesto en la zona de Norte, Centroamérica y el Caribe y sufrir una durísima derrota (8-0) ante Inglaterra en una gira europea que también incluyó una caída en Checoslovaquia (2-1), un empate en Noruega (1-1) y un triunfo en Holanda (1-2). Por su parte, Paraguay sólo había disputado amistosos contra equipos de su zona antes de los dos encuentros decisivos frente los aztecas.

El primer partido entre ambos equipos se disputó en el Estadio de Ciudad Universitaria en la Ciudad de México, puesto que el mítico Estadio Azteca no se estrenaría sino hasta unos años después. En él, los aztecas fueron bastante superiores, pero sólo pudieron imponerse por 1-0, con gol de Salvador Reyes. Sin embargo, como en aquel entonces no contaba la diferencia de goles como desempate, el resultado era perfecto para los norteamericanos, puesto que en caso de un triunfo paraguayo, por cualquier marcador, se tendría que jugar un tercer partido en cancha neutral.

El partido
A pesar de la ventaja mexicana, los entonces dirigidos por Ignacio Trelles sabían que el partido en Asunción era de una dificultad extrema. Por ello el técnico, un viejo lobo de mar que llegaría a ser una leyenda por sus conocimientos tácticos y coloridas anécdotas, diseñó una estrategia muy defensiva, apostando a la velocidad en los contragolpes.

La táctica funcionó. Paraguay tuvo la iniciativa, pero se encontró a una sólida defensa encabezada por Antonio Carbajal y Guillermo Sepúlveda, que nunca le permitió sentirse cómodo en el terreno. Mientras tanto, Reyes, Alfredo del Águila y Antonio Jasso ponían en peligro el marco guaraní cada vez que ganaban la espalda a sus marcadores. El tiempo siguió su marcha y, cuando el árbitro silbó el final, los aztecas celebraron con merecimiento.

Jasso, uno de los artífices de la calificación, describió el partido para publicaciones mexicanas de la época. "El encuentro fue, efectivamente, dificilísimo, los paraguayos lucharon con verdadero ardor y su público los alentó incansablemente, eso sí sin ninguna frase o actitud que estuviera encaminada a molestarnos a nosotros. Se trataba solamente del afán natural de animar a los suyos. Empatamos a 0 y con ello ganamos el derecho a participar en la fase final de la Copa del Mundo", señaló el jugador del América.

La figura
Eran tiempos en que las Chivas dominaban el fútbol mexicano y sus jugadores eran la base de la selección mexicana. Guillermo Sepúlveda era entonces el mejor defensor central del país y símbolo del equipo de Guadalajara. "El Tigre", como era apodado, fue esencial para mantener el marco en cero en aquel partido en Asunción. Así como lo fue el legendario guardameta Antonio Carbajal, que pasaba por el mejor momento de su carrera deportiva en esos años.

Se dijo...
"El juego agradó a los espectadores paraguayos. Aunque ellos dominaron más que nosotros, México no dejó de realizar varios ataques peligrosos. Al final, el público reconoció nuestro esfuerzo y nos obligó a dar la vuelta olímpica hasta en dos ocasiones". Juan Jasso, mediocampista de México.

¿Qué sucedió después?
Con la confianza adquirida por esos dos encuentros, México plantó cara de igual a igual a tres potencias en el grupo más difícil de Chile 62. En su primer encuentro cayó ajustadamente con el Brasil de Pelé y Garrincha (2-0), unos días más tarde, fue derrotado por España (1-0) con un gol de último minuto y tras haber dominado casi todo el partido.

En su último encuentro el Tri consiguió su primera victoria en una Copa Mundial de la FIFA, tras vencer sin discusión alguna a Checoslovaquia (3-1), que a la postre se convertiría en subcampeón del torneo. En general, en el país azteca se considera que ese equipo y el que disputó la fase final de Estados Unidos 94 son los mejores de su historia.

Paraguay, por su parte, volvería a México 27 años más tarde, para disputar la Copa Mundial de la FIFA de 1986. Una pequeña revancha en la historia guaraní, que desde entonces ha clasificado en cinco oportunidades, las últimas cuatro en forma consecutiva.