Por motivos diametralmente opuestos, la fecha del 29 de noviembre de 1997 ha quedado grabada en la memoria de todos los aficionados al fútbol iraníes y australianos.

Australia, como campeón de Oceanía, e Irán, como 4º clasificado de la Zona Asiática, tenían que enfrentarse por el último de los 32 pasaportes para Francia 1998.

Uno de los dos países se encontraba a sólo 90 minutos de clasificarse para su primera Copa Mundial de la FIFA™ después de una prolongada ausencia. La única presencia de Australia en la cita mundialista se remontaba a 1974, mientras que Irán participó cuatro años más tarde en Argentina.

El estadio era el Campo de Críquet de Melbourne, escenario de muchos momentos deportivos magníficos. Sin embargo, nunca antes la catedral del deporte australiano había presenciado un choque futbolístico tan grandioso.

Los detalles
29 de noviembre de 1997, Campo de Críquet de Melbourne
Australia 2 - 2 Irán (3-3 en el global de la eliminatoria, Irán se clasifica para Francia 1998)
Australia: Mark Bosnich, Craig Moore (Graham Arnold 78'), Steve Horvat, Alex Tobin (c.), Stan Lazaridis, Robbie Slater (Tony Vidmar 76'), Ned Zelic, Aurelio Vidmar (Ernie Tapai 76'), Craig Foster, Harry Kewell, Mark Viduka.
Goles: Kewell (32'), A. Vidmar (48'). 
Irán: Ahmad Reza Abedzadeh (c.), Naim Saadavi, (Ebrahmi Tahami 70' [Ali Akbar Ostad Asadi 84']), Mohammad Khakpour, Mohammad Ali Peyravani, Mehdi Pashazadeh, Hamid Estili, Karim Bagheri, Mehdi Mahdavikia, Reza Shahroudi (Ali Reza Mansourian 52'), Khodadad Azizi, Ali Daei.
Goles: Bagheri (71'), Azizi (75').

El contexto
Tras una larguísima fase de clasificación, y después de una espera aún más prolongada para acceder a una Copa Mundial de la FIFA™, todo se reducía al equipo que saliera vencedor aquella noche. Apenas siete días antes, una inspirada actuación del guardameta Mark Bosnich ayudó a Australia a forzar un 1-1 ante Irán, bajo un tenso ambiente en el estadio Azadi de Teherán, ante unos 128.000 espectadores.

Dada la inminente oportunidad de hacer historia, el partido en casa de Australia registró una asistencia récord de 85.000 espectadores, que acudieron al campo llenos de expectación.

Australia, entrenada por el ex seleccionador inglés Terry Venables, llegaba con confianza, como consecuencia de una racha victoriosa de 14 partidos (récord mundial).

Irán, a la inversa, se había mostrado un tanto errático a domicilio. Tras no lograr quedar primero de grupo, y después de caer contra Japón en la repesca por el tercer billete para Asia, disputada en la neutral Malasia, éste era su último cartucho para clasificarse.

El partido
Liderados por los jóvenes delanteros Mark Viduka y Harry Kewell, los Socceroos se pasaron todo el primer periodo poniendo cerco a la portería iraní. Con las incursiones por las bandas de Stan Lazaridis y Robbie Slater, unidas a las llegadas desde el mediocampo de Aurelio Vidmar, la avalancha de goles australiana se antojaba inevitable.

El capitán iraní, Ahmad Reza Abedzadeh, mantuvo la igualada al principio con algunas paradas geniales y cierta dosis de fortuna. En particular, el defensa Mehdi Pashazadeh realizó un milagroso despeje de cabeza en la misma línea de gol tras un remate a bocajarro de Kewell.

El propio Kewell acabó rompiendo el 0-0 inicial. El niño prodigio de 17 años cruzó el esférico con el interior tras rematar en carrera un centro al segundo palo de Vidmar. Así se llegó al descanso, sin que Bosnich se viera obligado a realizar ni una sola parada. Por consiguiente, cuando Vidmar amplió la ventaja a los tres minutos de la reanudación, parecía que la larga historia de heroicos fracasos de Australia por fin iba a quedar aparcada.

La inspiración y las ganas estaban del lado de Australia. Los iraníes, en cambio, se mostraban aparentemente aturdidos y a punto de arrojar la toalla, regalando el balón a menudo en las ocasiones relativamente inusuales en las que gozaban de la posesión.

Después del jaleo que suscitó el segundo tanto, un espectador logró ingresar en el terreno de juego y arrancar un trozo de red, lo que provocó una interrupción del partido durante cinco minutos.

El parón permitió a Irán reorganizarse y, de repente, jugadores experimentados como Ali Daei, Karim Bagheri y Khodadad Azizi empezaban a mostrarse peligrosos. Sin embargo, en esa fase del encuentro, los australianos todavía parecían encontrarse cómodos.

A falta de sólo 19 minutos, y con dos goles de ventaja, Australia soñaba ya con Francia; cuando, de repente, Azizi irrumpió en el área local y sirvió a Bagheri, que sólo tuvo que empujar el balón a gol.

Cuatro minutos después, ocurrió lo impensable: Azizi rompió el fuera de juego en un pase al hueco, se fue por velocidad de una estática defensa y batió a un impotente Bosnich para establecer el empate.

La figura
El nombre de Khodadad Azizi quedó inmortalizado para siempre en el fútbol iraní después de marcar el tanto que clasificó a Irán para Francia 1998. También él había dado el pase del primer gol, y había sido el autor del tanto de Irán en la ida la semana anterior. Azizi, que entonces tenía 26 años, estaba en el mejor momento de su carrera tras haber sido elegido mejor jugador asiático del año, lo que desencadenó su periplo en la Bundesliga alemana con el Colonia. Después disputó la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998, incluido aquel célebre triunfo de Irán contra Estados Unidos.

Se dijo...
"Es algo que pasa con el fútbol, mientras que tal vez no pasa con muchos otros deportes: puedes dominar de esa forma, pero todo puede cambiar".
Alex Tobin, capitán de Australia.

"Simplemente me senté ahí y me puse a rezar. Lo siento muchísimo por los australianos, y sé lo que deben de estar sufriendo los niños australianos que juegan al fútbol. Australia debería haber salido vencedor aquí". 
Valdir Vieira, seleccionador de Irán.

¿Qué sucedió luego?
Irán acudió a Francia 1998 y, tras perder por 1-0 ante Yugoslavia en su primer partido, consiguió su célebre 2-1 contra Estados Unidos, con tantos de Hamid Estili y Mehdi Mahdavikia, antes de caer por 2-0 frente a Alemania y quedar 3º en su grupo.

Australia se rehizo de alguna forma para, apenas un mes más tarde, proclamarse subcampeona en la Copa FIFA Confederaciones de Arabia Saudí. Tras noquear a Uruguay en la semifinal gracias a un gol de oro de Kewell, la selección oceánica claudicó por 6-0 en la final ante Brasil.

Sin embargo, la ansiada clasificación mundialista tuvo que esperar. Los Socceroos no lograron tampoco el billete a Corea y Japón 2002, pero pondrían fin a su larga espera en la famosa tanda de penales de la repesca intercontinental de 2005, ante Uruguay. La Celeste, que les había privado de clasificar a la cita de 2002, fue quien, en esta ocasión, se quedó en casa. Y Australia viajó a Alemania 2006.