En 1989, Trinidad y Tobago se aprestaba para celebrar su primera clasificación a una Copa Mundial de la FIFA. De una forma tan improbable como sorprendente, los Soca Warriors se habían elevado hasta la segunda plaza del Hexagonal final de Concacaf y sólo necesitaban empatar en Puerto España, en el último partido ante Estados Unidos. Pero no lo lograron. Un gol de Paul Caligiuri le dio el pase a los de las barras y las estrellas y dejó a todo el país entre lágrimas.

Dieciséis años más tarde, la esperanza volvía a surgir los trinitarios. Tras un larguísimo proceso clasificatorio, habían conseguido quedarse con la cuarta plaza de la zona Norte, Centroamérica y el Caribe, desbancando in extremis a Guatemala. La hazaña propició un enfrentamiento con Bahréin, que había derrotado a Uzbekistán en una dramática serie para llegar a esa instancia.

Los detalles
16 de noviembre de 2005, Estadio Nacional de Manama
Bahréin 0-1 Trinidad y Tobago
Goleadores: Dennis Lawrence (TRI) ‘49

Bahréin: Hussein Ali Hassan, Sayed Jalal, Rashed Abdul Rahman, Salman Ghuloom (Fouzi Aaish ‘80), Sayed Mahfood, Hussein Baba, Mohamed Basheer, Mohamed Talal, Ahmed Husain, Ala'a Hubail, Mohamed Hubail. DT. Luca Peruzovic.

Trinidad y Tobago: Kelvin Jack, Avery John, Marvin Andrews, Dennis Lawrence, Chris Birchall (Silvio Spann ‘21), Aurtis Whitley, Carlos Edwards (Cox ‘83), Stern John, Kenwyne Jones (Russell Latapy ‘77), Dwight Yorke, Cyd Gray. DT. Leo Beenhakker.

El contexto
El primer encuentro, en Puerto España, había terminado con un empate a un gol que hacía las delicias de los asiáticos. Tras un primer tiempo sin goles, Bahréin tomó la iniciativa en la segunda mitad y consiguió la ventaja por medio de Salman Ghuloom, al minuto 72. Sin embargo, los locales reaccionaron furiosamente, y sólo cuatro minutos más tarde Chris Birchall consiguió la igualada, que dejaba todo por decidir en la vuelta.

Así, las cosas estaban claras en la víspera del partido en Manama. Un triunfo por cualquier marcador daba el boleto a Bahréin, los locales estarían en Alemania 2006 incluso con un empate sin goles. Para los caribeños estaba claro: había que salir a ganar, para evitar repetir la experiencia de 1989.

El partido
Los locales partían con todo a favor pero, desde el principio, empezaron a sentir los efectos de la presión. Su juego, normalmente rápido y coordinado, se tornó impreciso y Trinidad no tardó en imponer su estilo físico y dominar el encuentro. Así, la oportunidad más importante de la primera mitad fue para los Soca Warriors, cuando Stern John se enfrentó en mano a mano con el guardameta Hussein Ali, que valientemente despojó del balón al delantero caribeño.

Apenas habían pasado cuatro minutos del segundo tiempo cuando llegó la jugada decisiva del partido. Como había sucedido hasta entonces, los trinitarios se impusieron en un balón aéreo, pero esta vez fue fundamental. Dwight Yorke tiró un centro medido y el gigantesco defensor Dennis Lawrence se levantó por sobre la defensa asiática y puso la pelota en la red (0-1, ’49).

Bahréin sentía que el boleto se le escapaba, y se lanzó al ataque, aunque más con desesperación que con inteligencia. Ahmed Husain mandó un tiro libre por un lado de la meta trinitaria y el portero caribeño Kelvin Jack hizo una heroica atajada tras un potente disparo de Mohamed Talal.

Con el paso de los minutos, los trinitarios se hicieron fuertes y Bahréin perdió la brújula. Hussein Baba fue expulsado y poco a poco quedaba claro quién sería el clasificado a Alemania 2006. Cuando el silbatazo final sonó, todo el Caribe celebraba la hazaña de los Soca Warriors.

La figura
Aunque él no marcó el gol, Dwight Yorke fue absolutamente instrumental en la clasificación de Trinidad y Tobago para Alemania 2006. El delantero retrasó su posición para tener más contacto con la pelota y ayudar en la recuperación del balón. Además, fue suyo el centro que terminó en el cabezazo final de Dennis Lawrence.

Se dijo...
“Fue un partido dificilísimo y fue muy difícil logísticamente tener a los jugadores listos para un juego tan importante después del larguísimo viaje que tuvimos que hacer hasta Bahréin y el resultado del primer encuentro. Estoy muy contento, y estoy seguro que el pueblo entero está celebrando en Trinidad”. Leo Beenhakker, técnico de Trinidad y Tobago

¿Qué sucedió luego?
Quienes suponían que Trinidad y Tobago sería carne de cañón en Alemania 2006 se equivocaron por completo. Guiados por la sabia mano de Leo Beenhakker, los Soca Warriors pusieron las cosas muy complicadas a todos sus rivales. Comenzaron su aventura de la mano de una inspiradísima actuación del portero Shaka Hislop, gracias a quien consiguieron un histórico empate ante Suecia (0-0).

Su siguiente partido, ante Inglaterra, parecía seguir los mismos derroteros. Con Hislop en forma frustrando cada intento, parecía que los de Leo Beenhakker volverían a celebrar otro punto milagroso. Tuvo que llegar Peter Crouch, a siete minutos del final, para definir el encuentro. Steven Gerrard puso forma al resultado final (2-0) en tiempo de reposición.

Ese mismo marcador se repitió en el último encuentro ante Paraguay, pero Trinidad y Tobago ya había dejado su huella en el panorama mundial, y había puesto a soñar y a bailar a todo el Caribe con sus valientes actuaciones.