Australia llevaba 31 años sin clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA cuando, en noviembre de 2005, se enfrentó en Sydney a Uruguay, bicampeona mundial, en la vuelta de la eliminatoria de repesca. Uruguay se había abierto camino a través de una agotadora competición preliminar para quedar quinta de la Zona Sudamericana, mientras que Australia había demostrado su poderío con la eliminación de las Islas Salomón para enfrentarse a la Celeste por un puesto en Alemania 2006.

Como cuatro años antes, Uruguay se había clasificado para Corea/Japón 2002 a costa de Australia, el aire de revancha era palpable en el ambiente. No obstante, pocos espectadores esperaban el emocionantísimo y agónico encuentro que iba a presenciar durante las dos horas y media siguientes.

Los detalles
16 de noviembre de 2005, Estadio Olímpico, Sydney
Australia 1-0 Uruguay (1-1 en el global de la eliminatoria): Australia gana 4-2 en los penales
Goles: Bresciano 35'
Australia: Mark Schwarzer, Lucas Neill, Scott Chipperfield, Tim Cahill, Tony Vidmar, Tony Popovic (Harry Kewell, 31'), Brett Emerton (Josip Skoko, 110'), Mark Viduka, Vince Grella, Jason Culina, Mark Bresciano (John Aloisi, 96')
Uruguay: Fabián Carini, Diego Lugano, Darío Rodríguez, Paolo Montero (Marcelo Sosa, 81'), Pablo García, Guillermo Rodríguez, Gustavo Varela, Carlos Diogo, Álvaro Recoba (Marcelo Zalayeta, 73'), Mario Regueiro (Fabián Estoyanoff, 97'), Richard Morales
Penales:
Australia: Kewell (transforma), Neill (transforma), Vidmar (transforma), Viduka (falla), Aloisi (transforma)
Uruguay: D. Rodríguez (para el portero), Varela (transforma), Estoyanoff (transforma), Zalayeta (para el portero).

El contexto
No se podía haber escrito un guión más emocionante. En noviembre de 2001, Uruguay ya había derrotado a Australia en la eliminatoria de repesca para la Copa Mundial de la FIFA 2002, tras arrollar por 3-0 a los hombres de Frank Farina en el encuentro de vuelta, celebrado en Montevideo. En esta ocasión, con el legendario entrenador Guus Hiddink al frente de los australianos, esas mismas dos selecciones se vieron las caras a doble partido en una contienda por la supervivencia. La ida, disputada esta vez en Montevideo, otorgó a los uruguayos una exigua ventaja (1-0) para afrontar el choque decisivo de Sydney. Ambos equipos saltaron al césped entre la ovación ensordecedora que les dedicaron los 82.600 espectadores congregados en un Estadio Olímpico de Sydney teñido de amarillo.

El partido
Australia salió al ataque desde el principio, pese a la sorprendente decisión de Hiddink de dejar en el banquillo a su más famoso y admirado jugador, Harry Kewell, que no había disfrutado de suficientes minutos con su club, el Liverpool. La defensa de Uruguay, al mando de su magnífico mariscal, el joven Diego Lugano, aguantó bien los primeros minutos. Mientras tanto, los ataques charrúas entrañaban un peligro constante en la otra punta del campo, gracias a la astucia de su escurridizo media punta, Álvaro Recoba. El creador de juego del Inter de Milán provocó varias faltas que él mismo se encargó de lanzar obligando a menudo a la zaga australiana a realizar despejes forzados. Entonces, en el minuto 20, llegó uno de los momentos decisivos del encuentro: Recoba se escapó de la defensa local para controlar un balón al hueco. Solo ante el guardameta Mark Schwarzer, y con su pierna preferida (la zurda), "el Chino" disparó fuera. El público cerró los ojos y suspiró al unísono.

Recoba siguió creándole problemas a Australia y, cuando se cumplía la media hora de juego, recibió un golpe en la cara por parte del veterano defensa Tony Popovic. El árbitro mostró la esperada tarjeta amarilla y, poco después, con uno de sus típicos alardes de audacia, Hiddink sustituyó a Popovic y dio entrada en su lugar a... Harry Kewell.

Inmediatamente, Kewell empezó a realizar incursiones con peligro por la izquierda, con la complicidad de un Mark Bresciano muy activo. Ahora era Australia la que llevaba la iniciativa y, a los 35 minutos, llegó el valioso gol. Mark Viduka, levantó un bonito balón para Kewell, que avanzó hacia el interior del área e intentó el disparo a puerta, pero la pelota se fue directamente a los pies de Bresciano, quien, con un potente zurdazo, batió a Fabián Carini.

Al poco de la reanudación, un par de medidos envíos a balón parado de Recoba amenazaron con dar a Uruguay un trascendental gol a domicilio. Sin embargo, primero Lugano y después Richard Morales, fueron incapaces de trasformar sus remates de cabeza. En el campo contrario, Kewell seguía atemorizando a los uruguayos por la banda izquierda, pero Viduka y otros compañeros no pudieron sacar el máximo partido a las ocasiones creadas. Se cumplió el tiempo reglamentado, empezó a jugarse la prórroga y la eliminatoria se quedó anclada en el 1-1 del cómputo global. Todo iba a resolverse en los penales.

Era el momento para que dos héroes australianos acaparasen el protagonismo. El primero de ellos, Mark Schwarzer, detuvo magníficamente la primera pena máxima de Uruguay, ejecutada por el defensa Darío Rodríguez. Sin embargo, la Celeste transformó sus dos siguientes lanzamientos y, cuando Mark Viduka marró el cuarto penal de los Socceroos, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Schwarzer, no obstante, realizó una nueva parada ante Marcelo Zalayeta y Australia se puso con 3-2 a favor, a falta del último lanzamiento.

La figura
Entonces le llegó el turno al segundo héroe de la noche, John Aloisi. El curtido delantero había entrado en el minuto 96 en sustitución del autor del gol, Mark Bresciano, para ofrecer un importante apoyo a un cansado Mark Viduka. Mientras 82.000 seguidores australianos contenían el aliento, Aloisi se acercó con resolución y confianza al punto fatídico y batió con un zambombazo a Carini. El ex jugador del Osasuna y del Alavés españoles, lleno de júbilo, se dio la vuelta y se fue agitando su camiseta con fuerza por encima de la cabeza, mientras sus compañeros acudían corriendo para felicitarle.

Se dijo...
"Lo eligieron por votación el momento cumbre en la historia del deporte australiano. Hay que recordar que los aficionados al rugby y al fútbol australiano estuvieron animándonos esa noche. Sólo eso demuestra a las claras lo hondo que ha calado el fútbol en Australia". Jason Culina, mediocampista de Australia.

¿Qué sucedió luego?
Australia llegó con la moral muy alta a la que sería su segunda fase final de la Copa Mundial de la FIFA, después de haberse anotado un empate a 1-1 con Holanda y un triunfo por 1-0 contra la campeona de Europa, Grecia, en los encuentros de preparación. En su primer partido en Alemania 2006, contra Japón, empezó perdiendo por 1-0, pero protagonizó una encomiable reacción en tromba en los últimos 10 minutos para acabar imponiéndose por 3-1, con Aloisi como autor del último tanto. Tras una derrota ante Brasil y un tenso 2-2 ante Croacia, el equipo accedió a la segunda fase, donde se vio emparejado con la futura campeona, Italia. Al cabo de 90 reñidos minutos sin goles, todo apuntaba a una nueva aventura en la prórroga para los Socceroos, pero el penal que transformó Francesco Totti al cumplirse los cuatro minutos del tiempo añadido acabó con la extraordinaria trayectoria de los australianos.