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Lahm: "Siempre creí que lo conseguiríamos"

  • Lahm revela la carta del triunfo de Alemania en Brasil 2014
  • Los torneos de tenis de mesa ayudaron a la camaradería alemana
  • ¿Le resultó difícil cambiar de lateral derecho a centrocampista?

Philipp Lahm, capitán de la selección alemana campeona del mundo, tiene motivos de sobra para estar feliz. Para empezar, el pasado sábado regresó a las canchas tras cuatro meses alejado por una rotura de tobillo. "Ya no tengo ningún problema y me siento muy bien. Necesito un par de sesiones de entrenamiento más y volveré a estar al cien por cien", declaró visiblemente satisfecho al término del 4-0 del Bayern Múnich ante el Werder Bremen.

Otro motivo de satisfacción lo tiene en la marcha de su equipo. Lahm se reincorpora justo a tiempo para participar en la fase decisiva de la temporada, pero en su ausencia, el Bayern ha aumentado distancias en la Bundesliga y saca 11 puntos a sus perseguidores; se ha clasificado a cuartos de la Liga de Campeones de la UEFA y sigue vivo en Copa. Parece, pues, difícil que este año el capitán del equipo bávaro no sume algún nuevo título a su ya extenso palmarés.

Tras un 2014 en el que anunció su retirada de la selección después de levantar la Copa Mundial de la FIFA™ en Brasil, Lahm pasa revista con FIFA.com a esos últimos meses.

Lahm, como capitán de Alemania condujo usted a su equipo al triunfo. ¿Cuándo fue consciente por primera vez de que iban a conseguirlo?

Al final tomas conciencia de todo sólo cuando ya ha sucedido y el árbitro pita el final del partido, porque sólo entonces estás seguro. ¿Y antes? Tras la Eurocopa de 2012 dije ya en otra entrevista que nuestro objetivo debía ser proclamarnos campeones del mundo. Cuando te quedas tan cerca de conseguirlo, antes o después quieres tener el trofeo en la mano. Yo siempre creí que lo conseguiríamos, pero nunca hay garantías.

Aun así, ¿hubo algún momento concreto en el que viese que estaban preparados para ganar el torneo?

No hay un momento específico, no: más bien fue un proceso en el que la selección participó durante varios años. Por ejemplo: cuando Italia nos eliminó en las semifinales de 2006, quedó claro que Italia estaba en condiciones de ganar el torneo. Lo mismo pasó más tarde con España, ante la que también caímos eliminados. Ahí vimos que ésa era la selección que acabaría siendo campeona del mundo y de Europa. En esta ocasión creíamos en nuestras posibilidades porque llevábamos años madurando, y porque las anteriores derrotas habían reforzado nuestra unión.

Los italianos tenían una serie de características que les dieron la victoria, y los españoles un estilo propio que ha marcado época. ¿Qué rasgos hacían de esta Alemania un equipo especial?

Yo destacaría la unidad del equipo. Y cuando digo equipo no me refiero sólo a los 23 jugadores, sino también a todas las personas de su entorno. Creo que es algo que resultaba evidente, nuestra gran baza. Pero también hace falta calidad futbolística, y de eso teníamos en abundancia. Creo que todos los futbolistas, del 1 al 23, se pusieron por completo al servicio del equipo. Y eso, en un torneo de estas características, es importantísimo.

En 2010, Alemania sorprendió con un estilo de juego vistoso y ofensivo. ¿Podría decirse que en 2014 supieron encontrar el equilibrio entre las virtudes tradicionales y las modernas? ¿Y que gracias a ese equilibrio llegó el éxito?

Por supuesto. Creo que esa combinación fue la que nos impulsó durante todo el torneo. Podíamos jugar a la ofensiva, y más de una vez salimos de entrada al ataque. Pero también hubo fases en los partidos en las que nos replegábamos y procurábamos jugar a la contra. Creo que la selección estaba muy equilibrada, y que los jugadores habíamos amasado mucha experiencia en la competición internacional durante los años previos. Y en esto incluyo la Liga de Campeones que conquistó el Bayern.

Usted, como capitán, tenía diversas obligaciones, entre ellas la de mantener unidos a sus compañeros durante varias semanas. ¿Es algo que uno disfruta?

¡Desde luego! [risas] Siempre es divertido. Si no te divierte, creo yo, es señal de que has de dejar el puesto. Dices: "Gracias, prefiero hacer otras cosas", y ya está. Pero a mí me gustó mucho. No siempre es fácil. A veces supone una gran cantidad de trabajo, porque inviertes mucho en ello. Yo sabía que aquel era mi último torneo, y por eso puse todavía más de mi parte. Pero me lo pasé de miedo. Y si al final resulta que tu equipo se lleva el Mundial, pues todavía lo haces con más gusto [sonríe].

¿Hubo momentos en los que tuviese que intervenir o darle un toque de atención a alguien?

¡No! En primer lugar tengo que decir que teníamos un equipo que trabajaba de cine, que tanto dentro como fuera de los entrenamientos se llevaba bien. Por supuesto, la concentración tuvo mucho de positivo. Me acuerdo de que el primer día, nada más llegar, nos pusimos a jugar al tenis de mesa en corro. Creo que éramos como 15 personas jugando. Pero eso no lo organicé yo. Como capitán uno está atento a muchos detallitos, y entre ellos está animar de vez en cuando a alguien de pasada.

En la sufrida victoria en octavos de final ante Argelia abandonó el mediocentro para ocupar el lateral derecho, una posición que mantuvo durante el resto del torneo. ¿Fue una situación complicada?

En absoluto. Disfruté durante todo el torneo. Disfruté mucho. Creo que todos juntos tomamos siempre las decisiones correctas. Cuando arrancó el torneo teníamos a unos cuantos jugadores tocados, y yo dejé muy claro que estaba al servicio del equipo y jugaría donde el seleccionador creyese que más podía aportar. Es algo en lo que he insistido durante toda mi carrera, y así fue también durante el torneo. A toro pasado, la única conclusión posible es que hicimos bien las cosas.

Pudo comprobar lo que se siente al ser el primero en alzar el trofeo en Maracaná. ¿Era consciente de que los ojos del mundo estaban puestos en usted?

¡No, para nada! Intento distanciarme un poco de lo de "alzar el trofeo en Maracaná". El árbitro pitó el final, lo celebramos en el campo, subimos la escalera, recibimos la medalla, levantamos el trofeo en Maracaná (y sí, es algo especial), vuelta a bajar, foto de equipo y más fiesta. Lo que es único es ese conjunto de cosas. Y en ese momento eres consciente de todo, pero no piensas en que hay millones de personas mirándote. Lo que te pasa por la cabeza es más bien: "Ahora sí que hemos conseguido algo especial". Para mí, simplemente, fue un momento muy agradable. ¡Toda aquella hora fue irrepetible!

*Posteriormente comunicó que había decidido renunciar a la selección. ¿No lo echa de menos? *

En principio, no. Lo único que echo en falta es verme con la gente. Y no hablo sólo de los jugadores, sino de todo el personal asistente. Y es una lástima, porque en el momento en el que dices adiós sabes que a muchos no los volverás a ver nunca, o como mucho muy de vez en cuando. Es una lástima, porque siempre me lo pasé muy bien y ese personal me ha tratado siempre maravillosamente. He estado diez años en la selección: me he sentido siempre muy a gusto, y tenía una relación muy estrecha con muchos de los miembros del equipo. Eso será lo único que echaré en falta. Pero siempre tengo la opción de pasar por allí de visita. Por eso me siento perfectamente bien: tomé la decisión correcta.

¿Hay algo a lo que ahora pueda dedicarle más tiempo que antes?

A la familia, evidentemente. Estoy casado y tengo un hijo, y lo cierto es que pasar más tiempo en casa es agradable. He pasado unos años fantásticos en la selección, y en algún momento hay que saber decir hasta aquí y no más. Hay que ser capaz de ver cuándo ha llegado ese instante, y yo lo vi muy claro. Lo de que coincidiese con la conquista de la Copa Mundial quizá fue cuestión de suerte, porque mi decisión ya estaba tomada de antemano.

¿Y cómo podemos imaginarnos ahora a Philipp Lahm durante un partido de la Mannschaft? ¿En el sofá, con pantalones de andar por casa?

Lo del sofá y los pantalones de andar por casa suena bien. Pero sí, por ahí van los tiros. No soy de los que prefieren ver los partidos solo, me gusta tener a gente conmigo. Y suelo tenerla. Ver un buen partido de fútbol en la tele, tranquilito, y desearles lo mejor a los tuyos desde casa… No está mal, no.

Ha conquistado los principales títulos tanto con la selección como con su club. ¿Le resulta difícil proponerse nuevos objetivos?

No me resulta especialmente difícil. Esta temporada ha podido verse una vez más que los jugadores del Bayern de Múnich han sabido trasladar el ímpetu del Mundial a la temporada regular. Somos deportistas profesionales, estamos motivados y queremos ganarlo todo. Cierto es que ya lo hemos conseguido, pero queremos repetir. Es algo que apetece volver a vivir. Eso para nosotros supone volver a ganar Liga y Copa, claro está. Pero el gran objetivo es llevarnos de nuevo la Liga de Campeones. Eso sí que sería un sueño.

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