En tres partidos, tres victorias. Ésa es la envidiable e inmaculada trayectoria que ha situado a Holanda con cinco puntos de renta como líder de su grupo de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA, y con el pase a Sudáfrica 2010 muy bien encarrilado.

Esa racha de resultados se presenta asimismo como el máximo tributo a la impecable y coherente transición pergeñada por el seleccionador Bert van Marwick desde que sucedió a Marco van Basten en junio. El ex entrenador del Feyenoord y del Borussia Dortmund, respetado por sus métodos de entrenamiento serios y mesurados, ha conseguido encontrar el equilibrio entre la técnica y la solidez, al tiempo que pulía las desavenencias que echaron a perder la etapa de su predecesor.

Se cumplen ahora más de tres decenios desde que una lesión privó a Van Marwijk de la oportunidad de jugar en la Copa Mundial de la FIFA 1978, pero, como el técnico de 56 años declaró a FIFA.com, con la mera participación ya no basta. Su meta es llevar a Holanda a Sudáfrica... y traerse a casa el más preciado trofeo futbolístico.

FIFA.com: Cuando se llevan 3 jornadas en el Grupo 9, el equipo suma un pleno de victorias y saca cinco puntos a su inmediato perseguidor. ¿Es lo más cercano a un comienzo perfecto que cabía imaginar?
Bert van Marwijk: Desde luego. Siempre confías en ganar tu primer partido, pero en ningún momento pensé que empezaríamos con tres victorias seguidas. No se puede concluir otra cosa sino que hemos gozado de un comienzo muy exitoso en la fase de clasificación.

Ahora que muchos analistas afirman que Holanda ya puede darse por clasificada, ¿existe una necesidad de evitar confianzas excesivas?
La principal desventaja de empezar con tres triunfos es, obviamente, que todo el mundo se piensa que el pase ya está sellado, sin darse cuenta de que todavía tenemos que jugar cinco encuentros clasificatorios. No niego que hayamos tenido un magnífico comienzo, pero todavía nos queda un largo camino por recorrer.

Su próximo rival, Escocia, ha tenido un arranque de competición un poco decepcionante. ¿Todavía le considera una seria amenaza?
Desde luego, no vamos a subestimar a los escoceses. En la fase de clasificación para la Eurocopa 2008, le ganaron dos veces a Francia e hicieron un trabajo magnífico. Si Escocia fuera capaz de ganar en Ámsterdam el 28 de marzo, permaneceríamos al frente del Grupo 9, pero ellos recortarían la distancia y, al mismo tiempo, aumentarían sus opciones de disputar la repesca.

Edwin van der Sar regresó a la selección para echar una mano en los dos últimos partidos ante la epidemia de lesiones en la portería. ¿Confía en que ese tipo de mentalidad centrada en el equipo pueda ser una inspiración para toda la plantilla?
La selección nacional es algo que, metafóricamente hablando, pertenece a todos. Edwin dio un ejemplo extraordinario demostrando su dedicación cuando el equipo realmente le necesitaba. En mi opinión, eso es verdadero amor y devoción hacia tu país. Todos los que están relacionados con la selección, desde los aficionados hasta los jugadores y el cuerpo técnico, deberían mostrar siempre la misma lealtad. Edwin demostró que no sólo es un portero excepcional, sino que también tiene una gran personalidad.

¿Tuvo alguna duda a la hora de dejar el Feyenoord para aceptar el cargo de seleccionador nacional?
Claro que dudé si dejar el Feyenoord. Mis dudas provenían de mis profundos sentimientos y mis vínculos para con el club. En ese momento, apenas cumplía mi primera temporada dentro de un contrato de dos años, y no tenía ninguna intención de dejar el equipo. Sin embargo, la oportunidad de convertirme en seleccionador nacional y de trabajar con los mejores jugadores del país puede que sólo se te presente una vez en la vida, y no me pude resistir a esa oportunidad.

¿Ha resultado sencilla la transición de entrenador de club a seleccionador nacional?
Sabía de antemano que habría una diferencia abismal. El principal cambio es que no trabajas con los jugadores a diario. Además, como entrenador de club, soportas la presión sobre ti, los compromisos con los medios de comunicación y demás cada semana, mientras que como seleccionador sólo tienes un encuentro cada seis, siete u ocho semanas. Sin embargo, la intensidad de todos los aspectos que rodean a un partido de la selección, incluida la atención y la presión mediáticas, es unas diez veces mayor. Para mí, era una cuestión de someterme a eso primero y acostumbrarme a este nuevo ritmo.

Otra diferencia, con la que disfruto muchísimo, es que ahora veo muchos más partidos de fútbol. Yo les aconsejaría a todos los entrenadores, en caso de que tuvieran la oportunidad de tomarse un periodo sabático en algún momento de su carrera, que asistieran a la mayor cantidad de partidos posible. Mi experiencia hasta la fecha es que adquieres muchos conocimientos prácticos valiosos de diversos clubes, selecciones y entrenadores. Al menos hasta ahora, puedo asegurar que disfruto de veras con este trabajo y que todavía no he echado de menos entrenar a un club.

No tardó en incorporar a su cuerpo técnico a dos distinguidos ex internacionales, Frank de Boer y Phillip Cocu. ¿Cuán beneficiosa ha sido su presencia en la selección?
Desde el primer momento que mantuve contactos con la KNVB [la Asociación Holandesa de Fútbol], hice hincapié en la importancia de nombrar a Frank y Phillip como mis ayudantes. Su experiencia como jugadores no tiene precio para nosotros. Juntos han disputado más de 220 partidos con la selección y han participado en varias Eurocopas y Copas Mundiales. Además, creo que ambos siguen estando muy próximos a la generación actual de futbolistas. Y encima, Cocu era centrocampista, De Boer defensa y yo delantero, por lo que cada uno de nosotros aporta conocimientos específicos de nuestras carreras como jugador.

Dado que nunca acudió a una Copa Mundial de la FIFA como jugador, ¿cuánto significaría para usted conducir a su país hasta una como entrenador?
Para mí son cosas independientes; mi carrera como jugador tiene que desligarse de mi carrera como entrenador. Sin embargo, estoy trabajando para la selección holandesa en un periodo previo a la Copa Mundial, por lo que, lógicamente, ése es el principal foco de atención. Si al final conseguimos alcanzar la fase final, en mi opinión tienes que apuntar alto e ir a buscar lo máximo.

¿Cuáles son sus principales recuerdos de cuando veía la Copa Mundial de la FIFA como un aficionado?
Para mí, y probablemente para toda una generación de holandeses, la final de 1974 es el recuerdo mundialista más notable. Holanda fue mejor que Alemania, pero, por desgracia, no obtuvimos la recompensa que merecíamos. Ésa fue nuestra mayor oportunidad de proclamarnos campeones del mundo. Personalmente, otro Mundial especial para mí fue la edición de 1978. Formé parte de la plantilla hasta el último momento, pero me vi aquejado por una lesión de espalda y, lamentablemente, no me recuperé a tiempo. El hecho de que más o menos se daba por hecho que formaría parte del equipo me hizo ver los partidos en el 78 desde una perspectiva distinta.

¿Qué espera de la Copa Mundial de la FIFA 2010, la primera que se juega en África? ¿Prevé que las selecciones europeas lo tendrán más difícil de lo habitual?
Espero una resistencia adicional por parte de las selecciones africanas. El protagonismo creciente de los países africanos en las Copas Mundiales ha sido una tendencia inequívoca durante los últimos años, y el hecho de que la edición de 2010 se juegue en su territorio, bajo un clima y unas circunstancias a las que están acostumbrados, aumentará sus opciones con toda seguridad. Por otro lado, supondrá un reto para que los demás países intenten estar a la altura.

¿Cree que Holanda puede ganar el campeonato?
Si tuviera la más mínima impresión, por remota que fuera, de que no podemos ganar el Mundial, sencillamente me quedaría en casa.