La ronda de clasificación en la zona de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe no podría haber empezado mejor para Estados Unidos. Su selección ganó por 2-0 el encuentro en casa contra su más obstinado rival, México, y enseguida se hizo con el primer puesto de la tabla en la CONCACAF. Un factor fundamental de este acierto inicial a mediados de febrero fue Michael Bradley, jugador de la Bundesliga alemana.

El hijo de 21 años del seleccionador estadounidense Bob Bradley tumbó a El Tri casi por su cuenta al marcar los dos goles en Columbus. En su entrevista en exclusiva para FIFA.com, el volante del venerable Borussia Mönchengladbach alemán se mostró muy modesto y habló de las próximas misiones contra El Salvador y Trinidad y Tobago, de la relación que mantiene con su padre, y de la precaria situación de su club en Alemania.

Señor Bradley, la apertura del telón de la fase de clasificación decisiva para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 no podría haber arrancado de mejor manera. Estados Unidos batió por 2-0 a México y usted anotó los dos tantos. ¿Qué le pareció el encuentro?
Los partidos contra México siempre son para nosotros algo muy particular. Somos los dos mejores equipos de la región de la CONCACAF, y la rivalidad entre ambos es muy grande. Para nosotros, los jugadores, estos partidos son algo muy especial, y el ambiente en el estadio es siempre grandioso. Aquella tarde jugamos muy bien compenetrados y se lo pusimos enormemente difícil a México. Cuando un equipo gana, alguien tiene que meter los goles. Fue una gran alegría para mí poder ayudar a mi equipo con mis dos tantos.

El segundo encuentro de la presente ronda está previsto para el 28 de marzo. Estados Unidos viajará a El Salvador, que inició su andadura con un empate contra Trinidad y Tobago. ¿Qué juicio le merece su próximo contrario y el partido que se avecina?
Cuando se disputan este tipo de partidos fuera de casa en la zona de la CONCACAF, en estadios que no son muy buenos, en campos que no están en perfectas condiciones, el clima suele ser también un problema. Hay muchas cosas que pueden influenciar un encuentro. Por eso tenemos que actuar unidos y cerrar filas como equipo. De El Salvador la verdad es que no sé mucho. He visto las jugadas más destacadas de su primer partido, en el que remontaron un 0-2 en contra y consiguieron un empate. Recurren a las individualidades que saben manejar bien el balón. Es una forma de jugar muy respetable. Pero cuando se ejerce presión sobre tales combinados, suele resultarles muy incómodo.

Sólo cuatro días después, se medirán ante su público en Nashville con su próximo rival, Trinidad y Tobago. ¿Qué esperan encontrar en su choque contra los Soca Warriors?
Trinidad y Tobago siempre nos inspira respeto. Dwight Yorke y algunos otros jugadores han hecho grandes carreras en Europa. A eso hay que añadir la gente joven que juega en su país. Tienen una buena mezcla de veteranía y talento. Es un equipo muy atlético y los partidos contra Trinidad son siempre complicados.

En la selección estadounidense, usted juega a las órdenes de su propio padre, Bob Bradley. ¿Cómo describiría su relación sobre el terreno de juego?
Sobre el terreno de juego, él no es más que un entrenador como cualquier otro, y yo no soy más que un futbolista como cualquier otro. Él quiere lo mejor para nuestra selección y lo da todo por conseguirlo. Mi padre tiene en mente a cada uno de los jugadores y las mismas exigencias para todos, tanto dentro como fuera de la cancha. Eso también vale para mí. Todos los miembros del equipo lo saben, y por eso el ambiente es tan bueno.

Mi padre tiene las mismas exigencias para todos, tanto dentro como fuera de la cancha. Eso también vale para mí. Todos los miembros del equipo lo saben, y por eso el ambiente es tan bueno.
Bradley comenta la relación con el seleccionador, Bob Bradley, su padre

Estados Unidos puede estar orgulloso de su trayectoria en los últimos años. Desde 1990 se ha clasificado siempre para la Copa Mundial de la FIFA, y ha ganado tres de las cuatro últimas ediciones de la Copa Oro de la CONCACAF. ¿Cómo evalúa usted el crecimiento del fútbol estadounidense?
En cualquier caso, está mejorando. Si nos fijamos en la cantidad de nuestros seleccionados que juegan en Europa, la imagen que resulta es muy positiva. Aportar toda esa experiencia a la selección nacional es muy provechoso. El Mundial de 2002 fue un gran éxito para Estados Unidos [Nota de la redacción: cayó en cuartos de final contra Alemania]. El de 2006, en cambio, no fue tan satisfactorio [Nota de la redacción: fue eliminado en la primera ronda], pero de todas formas logramos firmar un empate contra el posterior campeón del mundo, Italia. Estados Unidos ha cuajado partidos notables contra rivales poderosos, pero sabemos que aún no estamos donde queremos y seguimos trabajando duro para conseguirlo.

Este verano, la selección de Estados Unidos tomará parte en la Copa FIFA Confederaciones 2009. ¿Qué espera de ese torneo?
Para nosotros representa una gran oportunidad de jugar en los estadios mundialistas de Sudáfrica. Poder realizar un ensayo general un año antes del Mundial y jugar contra selecciones como Brasil, Italia o Egipto es estupendo.

Allí se codearán con los mejores del mundo. Actualmente Estados Unidos ocupa el 17º puesto en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. ¿Dónde situaría usted el fútbol de Estados Unidos en comparación con el de los demás países del mundo?
Creo que en los dos últimos años hemos trabajado muy duro en la selección para poder plantar cara a los mejores combinados del mundo, y lo hemos demostrado en nuestros choques contra, por ejemplo, Brasil, Argentina y México. Tenemos que seguir luchando juntos por alcanzar nuestros objetivos.

Usted vivió de cerca en 1994 los efectos que la celebración de una Copa Mundial de la FIFA puede tener sobre el desarrollo del fútbol en un país. ¿Qué significa la Copa Mundial de 2010 para el continente africano y en concreto para el organizador, Sudáfrica?
Es una gran oportunidad. El Mundial es una experiencia fantástica para todos los participantes en todos los sentidos. En muchas partes del mundo, el tiempo parece detenerse cuando se celebra el Mundial. Para Sudáfrica sólo puede ser bueno convertirse en el foco de la atención internacional.

El Mundial es una experiencia fantástica para todos los participantes en todos los sentidos. Para Sudáfrica sólo puede ser bueno convertirse en el foco de la atención internacional.
Bradley ya sabe lo que un Mundial puede dar por un país y desea todo lo mejor para Sudáfrica 2010

En el año 2005, usted era un jovencísimo futbolista estadounidense y sin embargo se atrevió a dar el salto a Europa. ¿Cómo fue de difícil la emigración desde la liga estadounidense a la máxima categoría holandesa?
Yo ya había acumulado alguna experiencia internacional con la selección y había disputado una temporada entera en la Major Soccer League. Cuando me ofrecieron ir a Holanda a jugar en el Heerenveen, se cumplió mi sueño de jugar en Europa. Tuve mucha suerte entonces.

Esta temporada usted ha fichado por el Borussia Mönchengladbach, recién ascendido a la primera división de la Bundesliga. ¿Qué le ha impulsado a mudarse del SC Heerenveen al campeonato alemán?
Para los jugadores jóvenes, Holanda es ideal para acumular experiencia sobre el terreno de juego. Pero cuando se recibe la oferta de seguir progresando en un club mejor y en una mejor liga, hay que reaccionar. La Bundesliga es un campeonato formidable, los estadios se llenan todas las semanas, y los partidos son muy intensos. Para mí es importante poder ejercitar mis cualidades en un gran club, y me siento agradecido al Borussia Mönchengladbach por haberme otorgado su confianza.

El Borussia Mönchengladbach, sin embargo, no está haciendo una campaña como para tirar cohetes. Actualmente se debate en la pugna por evitar el descenso. ¿Por qué cree que van a mantener la categoría?
Este curso estamos teniendo muchos altibajos. Ya vamos por el tercer entrenador de la temporada. Pero el equipo mantiene una actitud muy positiva. Todos estamos completamente convencidos de que vamos a salvarnos. Si seguimos rindiendo al nivel de las últimas semanas, nos quedaremos en primera.