El 28 de abril de 2009 se cumple el décimo aniversario del estreno de Emile Heskey con la camiseta de la selección inglesa. Por aquel entonces, tenía 21 años y competía con jugadores como Andy Cole, Robbie Fowler y Alan Shearer por un puesto en el ataque del conjunto entrenado por Kevin Keegan. Un decenio más tarde, es el número 9 titular de su país.

FIFA.com ha pedido al delantero centro, recientemente fichado por el Aston Villa, que reflexionase sobre una carrera en la que ha ganado una Copa de la UEFA, una Supercopa de la UEFA y todos los títulos posibles del fútbol inglés, a excepción del de liga.

Emile, lleva usted quince años formando parte de la flor y nata del deporte rey. ¿Cómo evalúa su carrera hasta la fecha?
 Si me hubiese dicho a mí mismo, cuando era más joven y estaba empezando en el fútbol, "Emile, vas a ganar muchos trofeos, jugar muchísimos partidos con la selección y participar en finales de copa", ¡me habría puesto contentísimo! Pero uno siempre quiere más.

Se dice que en el fútbol la experiencia es clave. ¿Cuáles creen que han sido las lecciones más importantes que ha aprendido dentro del campo desde 1994?
Hay que escuchar los consejos. Hay gente que analiza los partidos muy detenidamente, así que tienes que asumir lo que dicen. Si escuchas las instrucciones e intentas seguirlas, entonces es de esperar que eso suponga una diferencia.

Ahora se ha reencontrado con Martin O'Neill en el Aston Villa. ¿Cree que ha cambiado desde su etapa en Leicester?
No, en absoluto. Sigue siendo el mismo, sinceramente. Acabo de hablar con él [antes de la entrevista], y me ha refrescado la memoria sobre algunas cosas. Me fui del Leicester City cuando él era entrenador, yo tenía entonces 22 años. Reencontrarme con él casi diez años más tarde ha sido interesante. ¡Me está recordando lecciones que había olvidado! Es una magnífica persona y un magnífico técnico. Consigue poner en marcha a los jugadores. Se le dan muy bien los fichajes, traer a gente que complementa la plantilla ya existente.

¿Qué tal se está adaptando a la vida en el Villa Park?
Me gusta mucho. Es un gran club, el tipo de club en el que cualquier futbolista quiere jugar.

Usted fichó a los 22 años por el Liverpool, que desembolsó la cantidad récord de 11 millones de libras. ¿Le pesó mucho la responsabilidad?
No, francamente, no. El traspaso fue el que fue, yo no podía influir en nada. Allí pasé una época fantástica, y aunque hubo altibajos, los habría experimentado en el Liverpool o si hubiera ido a cualquier otro equipo.

Así tuvo la oportunidad de formar otra vez pareja con Michael Owen, con quien ya había coincidido en las categorías inferiores de la selección. ¿Por qué trabajan tan bien juntos ustedes dos?
No estoy muy seguro. Obviamente, jugar juntos desde jóvenes fue positivo, pero yo soy partidario de alinear a un delantero grande con otro más pequeño. Para ser sincero, Michael saca lo mejor de cualquiera que esté a su lado, es muy inteligente y juega para aprovechar las virtudes de su compañero. Si se fija en la época en que jugamos juntos, él siempre recibía mis pases al primer toque, y estaba situado en buena posición cuando yo podía combinar con él.

¿Sigue pensando que Michael tiene algo que aportar a la selección inglesa?
Sin duda, pero eso depende del entrenador. Él es quien elige al equipo, aunque en mi opinión Michael tiene mucho que aportar.

Usted ganó muchos trofeos en Anfield. ¿A qué medalla le da más valor?
La Copa de la UEFA estuvo bien, pero ganar la Copa de la FA fue algo enorme. Íbamos perdiendo 1-0 contra el Arsenal y Michael apareció para marcar dos goles cerca del final del partido. Fue increíble.

En la Copa Mundial de la FIFA 2002 no hubo medallas, aunque sí anotó un gol. ¿Qué se siente al marcar en un torneo mundialista?
Es una sensación increíble, y fue un logro asombroso. No hay muchas personas que puedan decir que han marcado en un Mundial, y yo soy una de ellas.

¿Cómo es la experiencia global de viajar a una Copa Mundial de la FIFA como futbolista?
Es fantástica, y aquel Mundial fue increíble. Es evidente que teníamos a David Beckham, y el efecto que él causó sobre los hinchas japoneses fue increíble. ¡Creo que medio Japón nos animaba a nosotros gracias a él!

En ciertos periodos usted se ha caído de las convocatorias del combinado nacional. ¿En alguna fase de su carrera pensó que quizás no regresaría al equipo?
Ha habido momentos en los que pensé: "Va a suceder", pero la esperanza nunca se pierde. Uno nunca quiere retirarse del fútbol internacional, porque nunca se sabe lo que va a ocurrir.

Ahora creo que mucha gente lo ve como Emile Heskey, el número 9 de la selección inglesa. ¿Qué tal suena eso?
Es agradable, pero sabes que tienes que seguir convenciendo al entrenador para mantenerlo. En Inglaterra hay muchos buenos delanteros, Peter Crouch, Gabriel Agbonlahor, Carlton Cole y muchos otros, que también podrían hacerlo muy bien.

¿Diría que usted y Wayne Rooney se entienden de forma natural?
Bueno, de momento todo va bien. Wayne es un jugador fantástico e inteligente, como Michael. Ha empezado a combinar de maravilla con Steven Gerrard, con muy buenos resultados, aunque no juegan en el mismo club. Si se fija en la selección inglesa, hay muchos buenos ejemplos de compenetración en todo el equipo. No sabría decir si es algo natural o si está relacionado con la inteligencia de un jugador.

¿Qué aporta Fabio Capello como seleccionador al equipo?
Estabilidad y disciplina. No digo que no hubiese disciplina con los entrenadores anteriores, pero dentro del campo somos más disciplinados, y sabemos cuál es nuestra función. Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer en cada fase del partido.

¿Le emociona la perspectiva de actuar en Sudáfrica 2010?
Si llegamos, va a ser increíble. Si entro en la convocatoria, será un verdadero privilegio jugar en mi segundo Mundial.