Todo indica que Russell Latapy, a sus 40 años, está finalmente dispuesto a colgar las botas. El venerable ídolo de Trinidad y Tobago marcó en noviembre del año pasado un gol decisivo contra Estados Unidos, que permitió a los Guerreros Soca acceder a la última ronda de la competición preliminar. Sin embargo, en los próximos compromisos ante Costa Rica y México, quien fuera estrella del Porto y del Glasgow Rangers se centrará en su nueva función de seleccionador.
La misión de "Latas", que sustituyó en abril a Francisco Maturana, es dar un nuevo impulso a la campaña clasificatoria de los trinitenses. Y aunque no confirma a FIFA.com si su nombre figurará o no en la lista del equipo, es evidente que la principal preocupación del famoso jugador-entrenador, después de su paso por el fútbol escocés, consiste en confirmarse como un buen estratega.
¿Cómo están transcurriendo los preparativos para su primer partido al frente de los Guerreros Soca?
Estoy bastante satisfecho con cómo se están desarrollando ahora mismo las cosas. He tenido mucho tiempo para trabajar con los jugadores locales, y debo alabar a los entrenadores de la liga profesional de aquí, que me han prestado a sus hombres para una concentración de dos semanas completas. Así que, en lo que a mí respecta, todo marcha bien, no podría estar más contento.
Empieza su andadura con dos citas complicadas en la última fase de la competición preliminar para Sudáfrica 2010, frente a dos potencias como Costa Rica y México...
En realidad no hay que preocuparse excesivamente por ello. En este nivel del fútbol internacional no se puede hablar de ningún partido fácil, de modo que no nos dejamos llevar demasiado por esas cosas. No conozco ningún trabajo de técnico que sea sencillo, aunque me hubiera gustado disponer de un poco más de tiempo para tener junta a toda la plantilla y transmitir mi filosofía a los jugadores de forma un poco más clara. Pero hasta ahora lo hemos hecho bien, y con un poco de suerte los resultados podrían favorecernos.
¿Qué estilo de fútbol propone Russell Latapy como entrenador?
Bueno, el estilo que quiero que sigan los muchachos es el que nos ayude a conseguir buenos resultados [risas]. Quiero que los jugadores conozcan sus virtudes y defectos individuales y también como equipo, y adaptar su forma de juego teniendo eso en cuenta. Es un enfoque bastante pragmático.
¿Qué representa ser elegido seleccionador nacional?
Para mí es un honor tremendo. Cuando empecé a entrenar, hace unos cinco o seis años [Latapy fue jugador-entrenador en el Falkirk, de la Premier League escocesa], siempre tuve la esperanza de poder dirigir algún día a mi país. Y se ha hecho realidad. He sido técnico asistente y entrenador interino, pero ahora es algo diferente. Cada jugador quiere vestir los colores de su selección y representar a su país. Para un entrenador es lo mismo.
Hace poco usted marcó ante Estados Unidos un gol que contribuyó a que Trinidad y Tobago alcanzase la última ronda de la competición preliminar, después de poner fin por segunda vez a su retirada de la selección. Ahora, como seleccionador y con 40 años, ¿se incluirá en la convocatoria?
Depende. Todavía puedo jugar en los entrenamientos, pero debo admitir que en este nivel resulta enormemente difícil ser jugador y entrenador a la vez. Creo que ahora mismo debo centrarme en el aspecto técnico, aunque tampoco puedo descartar nada. Con un poco más de tiempo y una preparación física un poco mejor, claro que puedo tener todavía algunos minutos.
En cuanto a ese tema, usted ha jugado con todos los integrantes de la plantilla. ¿Qué supone para un entrenador estar tan próximo a sus jugadores?
Es cierto que no hay muchas distancias. Yo era jugador, y ahora soy seleccionador. Creo que a largo plazo puede beneficiarme, porque me proporciona dos puntos de vista. Durante los entrenamientos puedo ver el juego como un futbolista, y luego desde una perspectiva diferente en la línea de banda, como entrenador. Pienso que es algo positivo.
¿Quién es su mayor influencia como técnico?
He tenido la suerte de haber estado a las órdenes de muchos grandes entrenadores. Cuando era joven, Jean Lillywhite me enseñó lo fundamental del juego, de modo que habrá sido una gran influencia. Pero más tarde, como profesional, Bobby Robson me impactó muchísimo. En la más alta categoría profesional, me quedo con él, una auténtica leyenda.
¿Cuál ha sido su mayor reto desde que se ha hecho cargo del equipo?
Cuando hablamos de fútbol caribeño, existen bastantes retos. Pero sé que mi misión como seleccionador es ayudar al equipo a estar en el Mundial de Sudáfrica, y es un desafío considerable, sobre todo si tenemos en cuenta que actualmente somos penúltimos en la liguilla final, de seis equipos. En Trinidad y Tobago hay una verdadera pasión por el fútbol, y eso también implica presión. Al margen de las expectativas, está el reto de conjuntar a los futbolistas y hacer que jueguen a tu manera, y que jueguen bien.
¿Resulta complicado combinar a los jugadores locales y a los que compiten en el extranjero para que funcionen como un bloque?
Es muy difícil. Mi responsabilidad consiste en sacar al campo al mejor equipo, no sólo a los mejores jugadores. Ahí radica la verdadera dificultad, en encontrar el equilibrio adecuado.
¿Qué importancia tiene para usted su ex compañero Dwight Yorke, y para el equipo en su conjunto?
Tener a Dwight aquí es enormemente importante. Es el jugador más laureado que haya dado nunca Trinidad y Tobago, y un ejemplo para los más jóvenes. Marca toda la diferencia del mundo como líder del equipo.




