A la pregunta de quiénes son los jugadores más destacados de la selección alemana, la mayoría respondería seguramente en primer lugar con los nombres de Michael Ballack, Miroslav Klose o Philipp Lahm. En cualquier caso, es justo reconocer a otro miembro de esa lista: Arne Friedrich.
Con 66 partidos internacionales a sus espaldas, el defensa es uno de los futbolistas con más experiencia del contingente de Löw, y ha portado cuatro veces el brazalete de capitán. En la Copa Mundial de la FIFA 2006 celebrada en su propio país, este hombre de voz suave formó parte de la alineación inicial en seis de los siete partidos entablados.
Después de quedar terceros en su torneo y segundos en la Eurocopa 2008, campeonatos en los que Friedrich lució con especial brillo, los alemanes aspiran a lo más alto el año que viene en Sudáfrica. FIFA.com departió en exclusiva con el capitán del Hertha de Berlín sobre las misiones pendientes con su club y con la selección.
Antes de hablar del futuro, nos gustaría repasar brevemente la temporada anterior. Su club ocupó cinco veces la cabeza de la tabla y llegó a tener incluso cuatro puntos de ventaja respecto a la competencia. Al final "sólo" quedó cuarto. ¿Cómo resumiría usted la campaña?
Alcanzamos los objetivos que nos habíamos propuesto para la temporada, e incluso los superamos. Muchos expertos al principio del curso vaticinaron que acabaríamos luchando por evitar el descenso. Por desgracia, en el tramo final nos faltó el aliento necesario para meternos en la Liga de Campeones. El 4-0 en Karlsruhe no fue desde luego la mejor manera de cerrar una temporada de éxito.
Una vez concluido el campeonato de liga, la selección alemana emprendió un viaje por Asia, con partidos programados contra la RP China (1-1) y los Emiratos Árabes Unidos (7-2). El periplo por Extremo Oriente fue criticado por la ausencia de numerosos futbolistas así como por la falta de mejoría. ¿Qué le pareció ese viaje?
Ese viaje estaba planeado y concertado desde hacía tiempo. Dentro de poco disputaremos importantes partidos de clasificación para el Mundial, y esas pruebas eran sencillamente necesarias. Todos tuvimos que mantener la compostura y seguramente también sufrir un poco.
Usted lleva siete años de contrato con el Hertha, cinco de ellos como capitán. ¿Le gustaría jugar algún día en otro sitio, o quiere terminar su carrera en Berlín?
A finales del año pasado prolongué mi contrato. De momento, mis planes son quedarme en Berlín, porque es una ciudad maravillosa y porque el club está siendo gestionado de manera muy profesional.
¿Está el Hertha preparado para competir por el título la temporada que viene?
Eso ya se verá. Por desgracia no hemos podido hacer ninguna gran adquisición en el mercado de fichajes, pero yo me siento optimista y creo que volveremos a contar con una escuadra competitiva. Si va a ser suficiente o no para estar en la cima, siempre dependerá un poco de la suerte. Los clubes que esta temporada han quedado por debajo de sus expectativas, volverán a la carga mejor armados.
En Berlín, usted es capitán y pieza clave del equipo, y también en la selección se encuentra entre los titulares. Sin embargo, cuando se hace referencia a los portavoces o las figuras clave del combinado nacional, otros son los señalados. ¿No se está cometiendo una injusticia con usted?
Para mí no es decisivo lo que el público diga o piense, sino lo que me dice el seleccionador nacional. Jogi Löw sabe cómo juego y lo que puede esperar de mí. Yo, desde luego, creo que puede confiar en mí.
Copa Confederaciones, Campeonato Europeo, Copa Mundial... Usted lo ha vivido todo con el once de Alemania. ¿Qué recuerdos guarda del 21 de agosto de 2002, el día de su primer partido internacional (contra Bulgaria)?
Salté al campo en el descanso, con el marcador en 1-1, en sustitución de Christoph Metzelder. Como es natural, estaba muy agitado y nervioso. El resultado final fue un empate 2-2. Pero sólo era un encuentro amistoso.
A esa primera actuación siguieron otras 65 con la camiseta de su país. ¿Cuál fue para usted el momento más destacado?
Para mí el momento más destacado fue el partido de cuartos de final del Mundial contra Argentina en el Estadio Olímpico de Berlín. El ambiente era extraordinario y además logramos clasificarnos en la tanda de penales. El instante en el que Jens Lehmann paró el lanzamiento decisivo nunca lo olvidaré.
Aún no ha metido ningún gol...
Sí, entiendo lo que me dice (risas). ¡Espero meter muy pronto el balón en la portería contraria!
¿Cómo ve usted actualmente su papel en la selección nacional?
Como ya he dicho, Jogi Löw conoce mis fuerzas y mis flaquezas. En el Campeonato Europeo no entré a formar parte del equipo titular hasta pasado un tiempo. No hay que darle demasiadas vueltas al tema. Lo que hay que hacer es demostrar una y otra vez la propia valía en los entrenamientos y en los partidos.
En la fase de clasificación mundialista, Alemania es líder del grupo. ¿Hay algo que pueda torcerse de camino a Sudáfrica?
Siempre se puede torcer algo, pero nuestra situación actual es muy buena. Tenemos que mantener la concentración y tomarnos en serio a todos los rivales.
Rusia parece ser el perseguidor más temible. ¿Cómo valora usted a los contendientes del grupo?
Así es. El partido en Rusia será decisivo. Los rusos son realmente los rivales más duros que tenemos en la lucha por la clasificación directa.
¿Siente ya la euforia previa a la Copa Mundial de Sudáfrica, es decir, se imagina de vez en cuando estar ya allí?
No, aún falta mucho tiempo para eso. Mi principal foco de atención ahora mismo es mi club, el Hertha de Berlín, y la nueva temporada.
Después de alcanzar el tercer puesto en la Copa Mundial de la FIFA 2006 y el segundo en la Euro 2008, el año que viene aguarda el siguiente gran torneo, y si se mantiene esa tendencia lo lógico sería conquistar allí el primer podio. ¿O cómo lo ve usted?
No es tan sencillo. Hay muchos países que, al igual que Alemania, tienen aspiraciones al título. Para triunfar en una competición como ésa, sin embargo, todo tiene que concordar y todos tienen que estar en plena forma en ese preciso momento. De esa manera sí podríamos conseguirlo. Pero primero tenemos que clasificarnos y luego ya veremos.
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