FIFA.com mantuvo una entrevista en exclusiva con el delantero de Alemania Miroslav Klose, que se ha propuesto altos objetivos para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. El artillero del Bayern de Múnich, que quiere batir el récord de goles en la prueba reina, nos habla de su experiencia en las filas del campeón histórico alemán.
Sr. Klose, usted juega desde el verano de 2007 en el Bayern de Múnich. ¿Cómo le va la vida en la capital bávara?
De la vida en Múnich sólo se pueden decir lindezas. Es una ciudad hermosísima, donde hay mucho que ver, y las montañas están cerca. Me siento muy bien allí. Como jugador del Bayern, el tiempo de ocio es naturalmente limitado, pero cuando tengo la tarde libre, la paso con mi familia disfrutando de la ciudad.
¿Cómo es el trabajo de un futbolista profesional en las filas del máximo campeón de Alemania?
Trabajar en el Bayern de Múnich es muy agradable. Quien conoce el club sabe que hay mucha presión, pero eso es normal. Hay que saber lidiar con ella. El ambiente en el club entre jugadores y entrenadores es excepcional. El número de aficionados que vienen a vernos todos los días a los campos de entrenamiento, resulta increíble. A veces me pregunto de dónde llegan tantos.
Usted convive todos los días con estrellas como Franck Ribéry, Arjen Robben y otros grandes del fútbol. ¿Cómo es el trato entre ustedes?
Entre nosotros el trato es amigable y franco. Todos los jugadores saben que tarde o temprano entrarán en acción. En los entrenamientos, todos queremos lucirnos rindiendo al máximo; la competencia es fuerte. También hay pugnas, como en todos los equipos, pero así es como debe ser. Así es como se desarrolla el propio potencial, lo cual es fundamental. Yo mantengo una relación amistosa con todos los jugadores. Pero hay que saber diferenciar. No porque nos entrenemos juntos todos los días tenemos que ir a cenar juntos por la tarde. De vez en cuando lo hacemos, pero no todos los días.
Esta temporada tienen ustedes un entrenador nuevo, Louis van Gaal. ¿Cómo es el holandés?
He tenido muchos grandes entrenadores a lo largo de mi carrera. Cada técnico es distinto y tiene su propia filosofía. Lo que distingue a Louis van Gaal es su carácter franco y fuerte, al que hay que saber adaptarse. Para mí, no es ningún problema, sin embargo. Él es justo y da su oportunidad a todos los jugadores. En el campo de entrenamiento es muy directo y alza la voz. Hay que hacerlo todo bien.
¿Qué objetivos personales se marca?
Quiero conquistar títulos. Ése es el objetivo del Bayern cada temporada. No sólo lo quiero yo, sino todo el equipo. Todos sabemos que sólo lo podremos lograr juntos.
En un club tan ilustre como el Bayern de Múnich, no sólo hay jugadores y entrenadores, sino también el personal que cuida del equipo. ¿Qué importancia tienen los que actúan entre bastidores?
También la gente que está en segundo plano es enormemente importante. En mi opinión, pasan desapercibidos demasiado a menudo. Los necesitamos. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, lo que hace nuestro encargado de equipamiento para que nosotros podamos concentrarnos en lo esencial. Él se responsabiliza de que todo esté listo en el armario y nosotros sólo tengamos que llegar y ponérnoslo. No hay que olvidar a esta gente. Como equipo intentamos mostrar el debido respeto hacia el personal.
¿Cuánta importancia tienen para usted los títulos?
Los títulos son vitales para mí. Vivimos y jugamos al fútbol para ganar títulos. Yo he venido al Bayern de Múnich para levantar trofeos de liga y Copa, y creo que no hay mejor equipo que éste en cuanto a oportunidades de conseguir tales éxitos.
Usted es famoso por su habilidad cabeceadora. ¿De dónde le viene ese talento?
Mucho de lo que hoy puedo hacer con la cabeza es de nacimiento. Pero naturalmente, también he afinado mis dotes cabeceadoras. Fue importante darme cuenta de que ahí tenía mi punto fuerte. Ahora ya no entreno esa faceta todos los días, pero en los entrenamientos procuro cabecear a la red algún centro que otro, para no perder las sensaciones.
Como delantero de categoría internacional, ha tenido que medirse con defensas tenaces. ¿Quién ha sido hasta la fecha el mejor marcador que ha tenido?
He jugado un par de veces contra Alessandro Nesta. Es un jugador listo, peleón y bueno por alto. Siempre está bien colocado y eso es básico. Como defensa, está siempre allí donde el delantero quiere ir. Eso lo hizo muy bien en los partidos que jugó contra mí.
¿Cómo describiría su propia personalidad?
Soy un jugador sereno y ambicioso, pero eso puede cambiar muy rápido. Cuando estoy sobre el terreno de juego, también puedo decir una palabra más alta que otra, pero en general procuro medir bien las situaciones. Me gusta resolver los problemas de manera rápida y directa, y por eso prefiero hablar de ellos enseguida, aunque no en público.
¿Qué importancia tiene la confianza en sí mismo para un delantero en general y en su caso particular?
La confianza en sí mismo es esencial para cualquier delantero, porque cuando se atraviesa por una buena etapa, enseguida se encuentran las ocasiones ante la portería rival. Yo necesito estar en buena condición física y en plena forma para poder aprovechar todo mi potencial. A lo largo de la temporada, siempre que tengo molestias, no me suelo encontrar al 100% en el partido. Aunque mantengo la compostura, no estoy del todo presente, y en tales casos trato de apelar a la constancia. Desde luego, también es una cuestión mental, pero yo soy un jugador y una persona que necesita estar en forma para meterse en los partidos.
Antes de ser futbolista profesional, usted se formó como carpintero. ¿Qué recuerdos guarda de aquella época?
Siempre he jugado al fútbol, pero en aquella época llegó el momento en el que me dije: "Ya he completado el aprendizaje. Ahora trabajaré como carpintero, pero al mismo tiempo trataré de progresar en el fútbol". Entonces me ficharon para jugar en la liga de clubes y allí me di cuenta de que podía subir más alto, a expensas, sin embargo, de no poder practicar mi oficio. Gracias a Dios, mis ingresos en el Homburg eran más que suficientes para ganarme la vida. Por eso me decidí a tomar este camino con la idea de que, si fuera necesario, regresaría a mi antigua profesión. Así lo acordé con mi empleador.
Ha marcado ya diez goles en la Copa Mundial de la FIFA, y está a cinco tantos del plusmarquista mundial, Ronaldo. ¿Qué se ha propuesto a título personal para la cita mundialista de Sudáfrica?
Si el año que viene logro marcar seis goles, no sólo sería el máximo goleador mundialista de Alemania sino el mejor del mundo. Ése es mi objetivo, pero lo más importante, por supuesto, es el éxito de nuestro combinado nacional. Principalmente quiero alcanzar la plena forma y jugar al 100%. Quiero hacer méritos en mi club para ganarme el puesto en la selección y en el Mundial. Tengo muchísimas ganas de jugar en Sudáfrica.
¿Qué le parecen los objetivos de la selección alemana?
Ahora es difícil decir cuáles son los objetivos para el Mundial. Eso depende por una parte del sorteo de los grupos, para el que habrá que esperar. También juegan un papel la forma del momento y la suerte. Sobre todo quiero mantenerme sano. Lo demás ya llegará por sí solo.
Últimamente se discute mucho acerca del once alemán. ¿Cómo valora la situación del equipo?
La selección alemana siempre ha sido famosa por estar compuesta de trabajadores. Abordamos los partidos con correa, pero también queremos jugar al fútbol. Si nos fijamos en las cualidades y las posibilidades futbolísticas de que disponemos en la selección, es evidente que tenemos una buena mezcla de jugadores combativos y técnicos. Un buen ejemplo de éstos últimos es Mesut [Özil]; es una ventaja poder contar con tales jugadores en el equipo. No podemos recurrir sólo a la lucha para jugar; eso hoy lo puede hacer cualquiera. De alguna manera, debemos convencer con nuestra calidad y hacer un buen fútbol. Vamos por buen camino.
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