Ryan Nelsen, capitán de la selección neozelandesa y jugador más conocido de los All Whites, está decidido a ponerlo todo de su parte para conducir al equipo hacia la victoria sobre Bahréin el 14 de noviembre en Wellington. El defensor del Blackburn Rovers, poseedor de un premio al mejor jugador de la OFC de la temporada, sólo tenía cuatro años la última (y única) vez que su país accedió a una Copa Mundial de la FIFA, en 1982, cuando Ricki Herbert, el actual seleccionador, era uno de los integrantes de la plantilla.
El partido de vuelta de la eliminatoria de repesca está considerado el compromiso más importante que vaya a jugarse en territorio neozelandés, y su escenario será el Westpac Stadium de Wellington, abarrotado con 35.000 espectadores. El "Cake Tin" ("molde de pasteles"), nombre cariñoso que dan los hinchas al recinto, brindará sin duda un apoyo incondicional a los Kiwis, y en opinión de Nelsen eso podría ser fundamental para llegar a Sudáfrica.
El jugador, de 32 años, habla también con FIFA.com acerca de la situación actual de su club, de su reputado técnico, Sam Allardyce, y de su nuevo compañero, Míchel Salgado.
Sr Nelsen, se hallan a noventa minutos de la Copa Mundial de la FIFA. ¿Cómo se siente?
Es muy emocionante estar en esta posición, y se debe al fantástico resultado conseguido en Bahréin. Es un partido a vida o muerte, quien gane se lo lleva todo, desde el punto de vista de un futbolista no se puede pedir más.
El fútbol consiste en aprovechar las ocasiones. ¿Hasta qué punto están resueltos a no dejar escapar esta?
Estamos totalmente decididos, por supuesto, pero Bahréin pensará exactamente lo mismo. Encontrarse a un triunfo de participar en el mayor acontecimiento deportivo del planeta no es una oportunidad que surja muchas veces en la carrera de uno. Es algo tremendamente emocionante.
Usted tuvo la mala suerte de perderse la Copa FIFA Confederaciones, por una lesión. Ahora que ha regresado, ¿observa que la experiencia le haya servido al equipo para mejorar?
Sí, aunque yo ya lo esperaba. Cuando uno va a un torneo así y se enfrenta a rivales de calidad, siempre se obtiene algo. Creo que las derrotas [ante España y Sudáfrica], aunque duras, nos sirvieron para aprender, pero el empate contra Irak dio a la plantilla la confianza necesaria para ser capaz de competir contra los mejores del mundo.
¿Hay algo que temer de Bahréin?
Claro que sí, es la quinta mejor selección de Asia, un continente en el que hay equipos fantásticos, así que obviamente los bahreiníes son favoritos para ganar el partido. Toda la presión recae sobre ellos. Tienen unos recursos increíbles, y han jugado juntos más de veinte partidos, ojalá podamos aguarles la fiesta.
¿Qué ventaja supone jugar en casa? ¿Considera usted que un público entregado puede ser el "jugador número 12"?
Es una ventaja, sobre todo porque tenemos a varios hombres que juegan habitualmente en el Westpac Stadium. Seguro que conocen el campo hasta la última brizna de hierba, eso les servirá de ayuda. Además, no hay nada como la comodidad de la propia casa. Estoy deseando llegar a casa, ver a mi familia y hacer que se sienta orgullosa de mí. Lograr la clasificación sería algo enorme para el crecimiento del deporte en el país. El fútbol suscita mucho interés, pero ir a Sudáfrica nos situaría en otro nivel. Somos conscientes de lo que hay en juego, eso es lo más divertido.
En 1982 usted tenía cuatro años. ¿Conserva algún recuerdo de la participación de los All Whites en España 1982?
¡Me acuerdo de que mi padre me despertó muy de madrugada para ver un partido que ni siquiera recuerdo! Yo tengo un hijo de dos años, así que si juego en Sudáfrica a lo mejor le digo a mi esposa que lo despierte para que me vea, ¡sólo por repetir la misma gracia!
Hablemos ahora de su club. El Blackburn Rovers está teniendo un inicio de campaña extraño. Han conseguido ustedes varios buenos resultados, sobre todo contra el Aston Villa y el Burnley, pero ocupan puestos de descenso. ¿Cómo evalúa este comienzo?
Si se fija en nuestros diez primeros partidos, ha habido algunos de los más difíciles de todo el calendario. Hemos afrontado varios desplazamientos muy complicados. No se trata de decir que la temporada empieza ahora, pero nuestros diez próximos encuentros son aquellos en los que queremos sumar puntos. Van a ser cruciales a la hora de marcar la pauta de la temporada. Sinceramente, creo que a partir de ahora vamos a empezar a subir posiciones en la tabla.
Su entrenador, Sam Allardyce, aún está intentando dejar su impronta en el club. Su estilo es del agrado de gente como Fernando Hierro, Jay-Jay Okocha e Hidetoshi Nakata. ¿En qué se diferencia de los demás? ¿Qué aporta al equipo?
Creo que su mayor cualidad es la honestidad. Está en primera línea, al lado de uno, y en el fútbol eso se respeta. Existen muchas presiones, y hay personas que hablan a las espaldas de uno, pero si él quiere que alguien sepa algo, ¡se lo dice directamente! Ese tipo de honestidad es reconfortante.
Cuando trajo a Míchel Salgado a Ewood Park todos se sorprendieron. ¿A usted le gusta entrenarse y jugar con él?
En primer lugar, es un tipo fantástico. Dejando a un lado su capacidad como jugador y su palmarés, es sencillamente una de las buenas personas que hay por la vida. Eso es importante para vestir los colores del Blackburn. Somos un equipo muy hogareño, así que se necesita tener el carácter adecuado y voluntad de esforzarse. Por suerte para nosotros, él encaja perfectamente en esa descripción.
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