Empezar donde todo empezó
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São Paulo es la mayor urbe de Latinoamérica. La metrópoli es conocida en todo el mundo por su pujanza económica, cultural y política. Sin embargo, poca gente conoce a fondo la historia del nacimiento del fútbol en Brasil. Todo comenzó aquí.

Al anunciar la ciudad que será sede del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, Ricardo Teixeira, Presidente del Comité Organizador Local (COL), citó a São Paulo como la cuna del fútbol brasileño. Y es que ahí, nació Charles Miller, concretamente en el barrio de Brás, uno de los más tradicionales y celebrados de la capital paulista.

Miller era hijo de madre brasileña de ascendencia inglesa y padre escocés, que vino a Brasil a trabajar en la Compañía Ferroviaria de Sao Paulo. Esta empresa se encargaba del funcionamiento de la vía que unía la capital con el puerto de Santos. El ferrocarril fue una de las conexiones que posibilitaron el crecimiento del estado. La sede de la compañía se construyó a finales del siglo XIX, es la tradicional Estación de la Luz, muy ligada a la propia historia de São Paulo.

Charles Miller estudió en Hampshire, Inglaterra, donde entró en contacto con el football. En 1894 regresó a São Paulo para trabajar en el ferrocarril. En la maleta trajo dos balones, un par de botas, un libro de reglas y dos uniformes. Ése fue el desembarco del fútbol en Brasil.

El primer partido que se disputó en territorio brasileño tuvo lugar en Sao Paulo, entre el equipo del ferrocarril y un elenco formado por los funcionarios de la compañía del gas. Ganaron los ferroviarios por 4-2. Miller, que además de jugador también ejerció de árbitro, fundó el primer club de fútbol del país, el Sao Paulo Athletic.

Sin distinción de razas ni de clases
Hacía seis años que en Brasil se había abolido la esclavitud, pero el fútbol no era un deporte permitido a la población más pobre: era elitista y no toleraba la presencia de negros en sus equipos. En el Museo del Fútbol de Sao Paulo, una fotografía llama la atención: dos personas de raza negra asisten a un partido en el estadio de las Laranjeiras de Río de Janeiro en medio de una multitud de blancos.

Con todo, fue un paulista quien ayudó a democratizar de una vez por todas el deporte rey en Brasil. Se llamaba Artur Friedenreich. "Por su condición de mulato, Friedenreich fue uno de los que empezaron a socavar esa noción elitista del balompié. Él demostró que el fútbol no dependía del color de la piel ni de la clase social, y abrió el camino para el encumbramiento de otros ases negros", explica Marcelo Continelli, estudioso de la historia y monitor del Museo del Fútbol.

La madre de Friedenreich era negra y trabajaba como lavandera. El padre era un comerciante alemán. Esa mezcla de razas marcaría para siempre el fútbol brasileño. Oriundo del barrio de la Luz, Friedenreich fue el primer gran personaje en la evolución del fútbol brasileño.

Fried, como era conocido, desarrolló su carrera en el fútbol paulista. Jugó en un sinfín de clubes: Gêrmania, Ypiranga, Mackenzie College, Americano de Santos, Paulista, Atlas, Payssandu, Paulistano, Internacional Paulista, Atlético Santista y Santos. Sólo salió del estado de Sao Paulo para jugar en un club de Río de Janeiro, justamente el más popular hasta hoy, el Flamengo. Los historiadores aseguran que marcó 1.046 goles, siendo el primer jugador en superar la marca de los mil tantos muchos años antes que Pelé.

En aquella época, el gran estadio de Sao Paulo era el Velódromo del Tietê, con capacidad para 4.000 espectadores; muchos menos que los que cupieron en las 30.000 localidades del Pacaembu, recinto de la Copa Mundial de la FIFA 1950 donde se lucirían Rivelino y Pelé; y aún menos que los 65.000 asientos del Arena de Sao Paulo, edificio que albergará los partidos de la Copa Mundial de la FIFA en 2014. Falta por saber quién será el astro que en 2014 brillará con más fuerza en este estadio.