
Itaquera, en la lengua tupí-guaraní, significa "piedra durmiente". Pero su actual significado entre la gente de Sao Paulo es otro. Significa El Dorado, lugar de oportunidades. En el idioma del fútbol, Itaquera ha adquirido además otra acepción: el inicio de la fiesta mayor del fútbol. En efecto: allí dará comienzo la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™.
El orgullo de ser itaquerense se expande por doquier. Incluso quienes nunca han vivido en Itaquera insisten en afirmar que residen muy cerquita del Arena de Sao Paulo. Es fácil detectar este sentimiento incluso entre los obreros que están trabajando en las obras del nuevo estadio.
En el edificio en construcción encontramos algunos residentes del lugar y otros que viven "por allí cerquita", aunque eso signifique a 20 o 30 minutos. No importa. La sensación es que la Copa Mundial de la FIFA ha realzado Itaquera y ha colocado el distrito en el mapa internacional del fútbol.
Vida nueva
El paraense Maurício Rodrigues Caldeira es uno de estos orgullosos itaquerenses que están ayudando a construir el nuevo estadio. Él se ha mudado recientemente al barrio y disfruta de un privilegio codiciado por muchos paulistanos: trabajar frente a su casa, sin tener que soportar el intenso tráfico ni los largos viajes.
"Es muy bueno vivir en Itaquera. Estamos lejos del barullo, la gente te recibe muy bien. Aquí estoy dando el puntapié inicial de una nueva vida", dice el obrero de 21 años, que está trabajando por primera vez en la construcción civil.
"Espero seguir viviendo aquí durante la Copa. La felicidad ha tomado Itaquera. El comercio está creciendo, la gente está viendo que la vida va a ser diferente. Yo quiero asistir al partido de apertura. Tendría que ser un Brasil-Holanda, para vengarnos del encuentro de 2010", comenta consciente de lo improbable de ese emparejamiento.
Bueno para todos
Hamílton Almeida de Souza es otro itaquerense orgulloso. Doblemente, ya que es corintiano y su equipo tendrá muy pronto un estadio nuevecito. "Mi padre, que en paz descanse, tenía una radio, y nos reuníamos en el bar para escuchar la retransmisión de los partidos del Corinthians. Estar trabajando en la construcción de un estadio para mi club y que encima va a albergar la apertura del Mundial es un orgullo para mí", revela.
Este operario nació en Itaquera y es testigo de lo rápido que se está transformando la zona. "Yo nunca imaginé un estadio aquí. Las infraestructuras del barrio ya han empezado a mejorar. Los inmuebles se están revalorizando mucho. Es imposible comprar un apartamento por el mismo precio que antes. Una casa que hace poco valía 100.000 reales hoy ya cuesta 160.000. La vivienda se ha encarecido un montón. Y siguen creándose más empleo, nuevas empresas, tiendas, cafeterías. Va a ser bueno para todo el mundo", prevé.
