El camino que convirtió a Zinedine Zidane en leyenda tiene una íntima relación con Brasil. Sus dos goles en la final de la Copa Mundial de la FIFA 1998™ y su antológico partidazo en los cuartos de final de la edición de 2006 frente a la Seleção son dos de los momentos más sublimes en la carrera de Zizou

Pero si el pasado de este fabuloso campeón está ligado al país sudamericano, también ocurre en parte lo inverso: el futuro de Brasil y “su” Mundial se pusieron hace poco en manos de Zidane, ya que el francés participó en el sorteo final del campeonato el pasado 6 de diciembre, en Costa do Sauipe. FIFA.com aprovechó la ocasión para sentarse con él y hablar de esa relación especial que mantiene con la nación de O Rei Pelé, y de sus recuerdos de la Copa Mundial. 
 
Zinedine, ¿qué sentimiento experimenta cuando vuelve a ver las imágenes del choque de cuartos del Mundial 2006 contra Brasil, en el que usted brilló? 
¡Sienta bien! En realidad, no veo a menudo mis vídeos. Pero evidentemente, trae buenos recuerdos… Aquel día pasaba algo mágico sobre el campo tanto para mí como para muchos de mis compañeros. Teníamos una generación de jugadores realmente espléndida… Fue un momento bonito. 

¿Ese partido fue el más logrado de toda su carrera? 
Es lo que me han dicho a menudo. En realidad, no lo sé. Forma parte de mis mejores actuaciones, ¿pero es la más conseguida? No tengo ni idea. Creo que hubo algunas otras [muy conseguidas], al menos para mí.

Pero es obvio que Brasil es una selección que le ha inspirado. Pensamos en ese partido de 2006 y, evidentemente, en la final del 98. Al final, ¿no podría decirse que Brasil fue su “mejor enemigo”?
Curiosamente, cuando hablo de Brasil con algunos ex jugadores, es percibido como un buen país futbolístico, pero sin más… En lo que a mí respecta, no obstante, esa selección siempre me ha inspirado. Frente a ella, siempre logré elevar el nivel de mi juego, y mis compañeros de selección también. Cada vez que nos enfrentábamos a la Seleção, sabíamos que éramos capaces de todo. Nunca fuimos favoritos. Y a menudo, es en esos casos cuando se consiguen las mejores cosas. Así sucedió con nosotros

En dos partidos contra Brasil, casi humilló a la Seleção. Sin embargo, los brasileños no parecen tenerle manía. ¿Se siente como en su casa en Brasil? 
‘Humillar’ tal vez sea una palabra un poco fuerte… Ganamos, ni más ni menos (sonríe). Pero es cierto; no tengo la sensación de que me tengan manía. Cada vez que he venido aquí, la gente me ha dado la impresión de admirar bastante lo que hice contra ellos, ¡siendo que habría cabido pensar que me iban a tirar piedras (risas)! Como anécdota, hace poco me encontré con el señor [Mario] Zagallo, que era el seleccionador de Brasil en 1998. Me dijo algo muy conmovedor. Me confesó que si hubiese tenido que elegir un jugador de fuera de Brasil para poner en su equipo, me habría elegido a mí. Viniendo del Profesor Zagallo, es un cumplido formidable. 

En cierto modo, ¿sus gestos no se vieron impregnados por el fútbol brasileño

¡Sí, totalmente! Por lo demás, cuando de pequeño jugaba con mis amigos del barrio, organizábamos falsos ‘Mundiales’. ¿Qué selección queríamos ser una y otra vez? ¡Brasil! Desde siempre, ese país ha formado parte de mi vida… Luego el sueño se hizo realidad; participé en un Mundial de verdad, y tuve la suerte de jugar contra Brasil. Así que me dije: ‘¡Ahí lo tienes! Disfruta a tope; no puede pasar nada malo. Aunque pierdas, nadie te lo echará en cara. ¡Sé bueno y pásatelo en grande! Y si puedes ganar a Brasil, ¡quedará bonito en tu colección final de conquistas (sonríe)!’. 

¿Cuáles son sus primeros recuerdos del fútbol brasileño?
Indiscutiblemente, el Mundial de 1982. Tenía 10 años. Estoy volviendo a ver esa camiseta amarilla; jugadores como Sócrates, Zico, Julio César… Había tantas estrellas…

¿Qué jugador brasileño le marcó más?
Hay muchos… Pero para mí, por haberme codeado con él, el mejor es Ronaldo, con el que jugué en el Real Madrid. 

¿Qué palabras le vienen a la mente cuando escuchaBrasil”?
¡La fiesta, la alegría, el júbilo, la camiseta amarilla! Es la clase, la felicidad absoluta… Además, tiene un público entendido. Pienso que vamos a asistir a un bonito campeonato, con excelentes jugadores.

Francia será de la partida, entre otras selecciones. ¿Qué le pareció su campaña de clasificación?
Se clasificó; es la buena noticia. Para un país como Francia, participar en la Copa Mundial es esencial. Ahora bien, ¿de qué forma lo hizo…? En la fase de clasificación pasó lo que pasó, pero lo importante es estar ahí. Nos quedaremos con eso.
 
¿El hecho de haber ganado en una situación complicada puede ayudar al equipo a superarse en los próximos compromisos
Por supuesto. Lo más difícil es clasificarse. Y cuando realizas una trayectoria como ésa, te dices a ti mismo: ‘ya estamos ahí’. Después, es otra competición la que empieza. Está el periodo de preparación, y el campeonato comienza seis meses después del final de la fase de clasificación… Es ahí donde va a haber que estar listos, física y mentalmente. Se afrontará con otro estado de ánimo. Les deseo que estén listos en el mes de junio.

¿Cuáles son las opciones de los Bleus en el próximo Mundial?
Tienen muchas opciones. Los jugadores ya están en la competición. Pero repito: habrá que estar listos el día D. Ahora se puede decir ‘están bien’ o ‘no están bien’; pero en realidad, es dentro de seis meses cuando habrá que estar operativos y preparados para hacer algo grande. Son capaces de ello; Francia tiene jugadores para conseguir hacer algo.

¿Qué se siente al ganar una Copa Mundial? ¿Qué significa ese logro en el plano personal?
¡La Copa Mundial es la guinda al pastel! Es el súmmum, algo inmejorable. Todo jugador sueña con participar en ese acontecimiento, y pocos lo consiguen. Después, el objetivo es llegar lo más lejos posible, alcanzar la final, intentar ganarla, luego meter un gol… Y cuando has hecho todo eso, ¡es apoteósico! Es el sueño supremo de todo futbolista.

¿Y qué representa para un país ganar un trofeo semejante?
¡Es grandioso! En 1998, lo vivimos con la gente. Aunque estuviésemos metidos en nuestra burbuja en [el Centro Técnico Nacional de] Clairefontaine, veíamos lo que estaba pasando fuera. Es estupendo lo que puede unir el fútbol. Eso es lo que conseguimos hacer en un momento dado, al menos durante un tiempo: crear esa química entre la gente en la calle, por todas partes. Durante un tiempo, podemos decir que contribuimos a crear algo único mediante el deporte.

¿Qué espera del Mundial en Brasil
Como todo el mundo, ¡pienso que será una fiesta! Brasil es el país del fútbol, sencillamente. Aunque el fútbol se inventase en Inglaterra, Brasil ha tenido mucho que ver en su evolución. Hay que estar en ese Mundial: ¡si hay que jugar uno, es ése!

¿Tiene algún favorito para la victoria? 
Estaría bien que una selección europea ganase en Sudamérica. Pero no tengo ninguna favorita en particular. A estos niveles ya no hay equipos pequeños. Antes había distancia entre las naciones más grandes y las demás; pero ahora la cosa se ha estrechado mucho.