Jugaban para festejar la vida de un hombre extraordinario, por eso, algunos de los mejores futbolistas del mundo saltaron al campo para regalar 90 minutos extraordinarios a Mandela.
El día en que Nelson Mandela cumplía 89 años, el Once Africano y el Once del Resto Mundo deleitaron a 35,412 enardecidos hinchas (y a millones de telespectadores en más de 150 países) con un espectacular partido, celebrado en el estadio Newlands de Ciudad del Cabo, que se saldó con empate a 3-3.
Varios de los astros más brillantes del firmamento futbolístico se dieron cita para jugar al fútbol en honor a Mandela, entre ellos la fulgurante estrella africana Samuel Eto'o de Camerún; el holandés Ruud Gullit, dos veces Jugador Mundial; George Weah, de Liberia, Jugador Mundial de la FIFA 1995; el español Emilio Butragueño y el que fuera capitán de la selección de Sudáfrica Lucas Radebe.
Y no decepcionaron. Los más grandes del planeta ofrecieron un digno homenaje al emblemático Mandela con un partido de gran calidad.
De Pelé a Eto'o
La presencia de Pelé, el legendario brasileño, añadió a la
noche ese atractivo que sólo tienen las superestrellas. Ya supera
con creces la barrera de los 60 años, pero buena parte del público
acudió al estadio con la esperanza de ver al gran Pelé sobre el
terreno de juego, aunque fuera por unos instantes. Su contribución
se limitó a una aparición protocolaria antes del partido, pero la
imagen de Pelé y Eto'o juntos sobre el césped, brazos en alto,
dio el tono justo a la que sería una inolvidable noche de
fútbol.
El Once Africano saltó al terreno de juego con Eto'o y George Weah como pareja de ataque, una asociación que habría dado muchos quebraderos de cabeza a cualquier línea defensiva de cualquier equipo del mundo. Weah, histórico delantero del AC Milan y del Chelsea, fue en sus días de gloria uno de los arietes más temidos del fútbol. El gran liberiano, a sus 40 años de edad y con bastante más peso que entonces, dejó claro en los primeros compases del partido que sigue sin haber defensas capaces de contener la velocidad de sus desbordes, precisamente la misma a la que recurrió para penetrar en la retaguardia del Once Mundial.
Su vaselina superó sin problemas al veterano portero español Andoni Zubizarreta, pero el balón se estrelló en el larguero.
El Once Mundial marcó el primer gol del encuentro en el minuto 6. Butragueño quebró la defensa africana con un precioso pase hacia la derecha, que Gullit se encargó de transformar en un centro milimétrico para que el chileno Iván Zamorano rematara de cabeza y batiera al guardameta Andre Arendse.
El gol del empate se produjo tan sólo tres minutos más tarde, después de otra bonita combinación, en la que intervinieron Samuel Eto'o; Kalusha Bwalya, antiguo capitán de Zambia; y el ghanés Abedi Pelé, encargado de rematar la bellísima jugada tras el centro preciso que le sirvió Eto'o.
Cuando se cumplió la primera media hora de juego, llegó un gol con sello del Norte de África. El tunecino Zoubair Baya envió otro balón perfectamente medido para Hossam Hassan, quien brindó una estupenda exhibición de aquellos instintos depredadores que lo convirtieron en el jugador con más convocatorias para la selección nacional de Egipto y su máximo goleador de todos los tiempos.
En la primera parte, el Once Africano fue el mejor equipo sobre el terreno de juego: deleitó con bonitas jugadas trenzadas y en todo momento se mostró el más peligroso y el más incisivo de los dos.
Sin embargo, cuando el rival se llama Gullit, está totalmente
motivado y sigue arrollando a su paso con la misma fuerza que en la
década de 1980, lo normal es que cualquier contrincante acabe
encajando al menos un gol.
Y así sucedió. Gullit, de largo el mejor jugador del Once
Mundial en el primer tiempo, igualó merecidamente el partido con el
remate de una jugada surgida de la creatividad de Butragueño y del
iraní Ali Daei al filo del descanso.
Eto'o, que había prometido jugar el partido de su vida en honor a Mandela, y pese al ímpetu y la magia que derrochó durante toda la noche, se topó con un Andoni Zubizarreta en plena forma, que anuló todos sus intentos.
Pero nada pudo hacer Zubizarreta contra el sempiterno Hassan. En el minuto 49, el egipcio horadó con un tiro a bocajarro la meta que guardaba el español.
El Once Mundial no estaba dispuesto a cruzarse de brazos y de nuevo empató en el minuto 73 con un trallazo del español Julen Guerrero. Y así, con un marcador tan acertadamente igualado, terminó la fiesta.
Un momento para el recuerdo
Para los aficionados, fue una noche para el recuerdo. Para
los jugadores, supuso la ocasión única de rendir homenaje a un
líder mundial por el que sienten el mayor de los respetos.
"Hoy he tenido la oportunidad de cumplir un sueño: pisar el mismo césped que Pelé, una leyenda, un gigante. Además, he jugado con grandes futbolistas, como Ruud Gullit, grandes amigos míos y mis maestros", declaró un emocionado Eto'o. "Otra gran ilusión hecha realidad ha sido sentarme junto a Pelé, hablar con él y reunirnos los dos juntos con Nelson Mandela. Una ocasión así no se vive cada día. Es increíble".
"Jugar en honor a Mandela ha sido lo más grande que me ha pasado", añadió Weah. "Yo estuve allí. Yo estuve presente. Me llevo ese recuerdo. Estoy muy contento de haber participado en esta gran fiesta".
El hilo conductor, la razón de ser de la noche fue la admiración que el mundo siente por uno de los hombres más insignes. El mundo del fútbol obsequió a Mandela una fiesta para el recuerdo.
![FIFA World Cup [logo]](/img/head/fwclogo.gif)


