Este viaje a Sudáfrica, para visitar la isla de Robben y jugar en honor a Nelson Mandela el día en que el líder cumplía 89 años, ha supuesto para Ruud Gullit la culminación de una cruzada personal que comenzó hace tres décadas.
El país que albergará la Copa Mundial de la FIFA 2010 es una tierra de espectacular belleza natural que ofrece de todo: mar, reservas naturales, altas cordilleras, viñas y vino, minas de oro... Sudáfrica tiene todo eso y mucho más.
Por desgracia, también es un país con una historia llena de dolor y sufrimiento. Un país en el que la población de raza negra (la inmensa mayoría) recibió durante décadas, simplemente por el color de su piel, el trato inhumano y la persecución despiadada del gobierno del apartheid.
Mandela, el hombre que pasó 27 años encarcelado en la isla de Robben por su oposición a la segregación racial, es y siempre será el alma y el espíritu de la nación sudafricana. Es el mayor símbolo de la lucha contra la Sudáfrica dividida y, lo que es más importante, es el símbolo de su victoria contra el apartheid y la consecución de la democracia en 1994, año en el que se convirtió en el primer Presidente de raza negra del país.
Gullit dedicó su premio de Mejor Jugador Europeo de 1987 a Mandela, todavía en aquella época prisionero de las fuerzas que habían convertido en ley la segregación racial entre blancos y negros y que hacían cumplir tales leyes con brutalidad y violencia.
Cuando Gullit se proclamó Jugador Mundial en el año 1987 y de nuevo en 1989, volvió a dedicar sus galardones futbolísticos a Mandela y a la lucha contra el racismo.
Aunque Gullit ha estado en presencia de Mandela en muchas ocasiones, esta semana ha visitado por primera vez la isla de Robben, la famosa prisión donde Mandela pasó 18 de sus 27 años de cautiverio.
"Este viaje significa mucho para mí", explicó Gullit a FIFA.com mientras recorría la isla y se enteraba de cómo llegaban a ella los presos políticos (en barco y encadenados con grilletes de pies y manos) y de cómo se les despojaba de la ropa y de su identidad hasta el punto de quedar reducidos únicamente al número de recluso que se les adjudicaba a su llegada.
El famoso astro del fútbol, tan acostumbrado a ser fotografiado, se convirtió en fotógrafo en la isla de Robben. Gullit, cámara en ristre, deseaba hacerse con unas imágenes que deben ser conservadas para la posteridad.
A Gullit se le cortó la respiración al contemplar la desnuda celda de dos metros por metro y medio donde Mandela, un hombre de 1,93 de estatura, estuvo confinado e incomunicado.
"Es increíble. Es que no me lo creo", repetía Gullit al abandonar el calabozo.
La visión de aquel lugar le ratificó que su afán personal por dirigir la atención del mundo hacia los luchadores por la libertad de Sudáfrica había valido la pena.
"Holanda fue uno de los países europeos instigadores de la oposición al apartheid de Sudáfrica. Yo crecí con ello, era parte de mi vida. Cuando era adolescente, tenía con unos amigos un grupo de reggae y solíamos cantar contra el apartheid. Montábamos festivales y hacíamos campaña en la radio. Estábamos muy concienciados. Mandela era muy importante para el mundo. Es un hombre especial. Ha habido muy pocas personas en la historia de la humanidad con ese carisma. Es un gran honor estar en Sudáfrica para celebrar que cumple 89 años. Pero yo no le dediqué mi premio sólo a él, se lo dediqué también a gente como Steve Biko y tantos otros que con tanta valentía desafiaron el apartheid. Cuando creces en un país libre, no puedes ni imaginarte los horrores de aquella situación. Yo quería demostrarles mi apoyo", comentó Gullit.
El gran jugador del PSV Eindhoven y del AC Milan, tan importante para el triunfo de Holanda en la Eurocopa 1988, se conmovió al enterarse de cómo se sintieron los presos de la isla cuando supieron que había dedicado su premio a ellos y a su causa.
Eran los mismos presos de la isla de Robben que crearon la Asociación de Fútbol Makana, recién convertida en Asociación Miembro de Honor de la FIFA.
"Acabo de oír las palabras más bonitas del mundo. Me han dicho que el hecho de que yo dedicara mi premio a Nelson Mandela significó mucho para los prisioneros. Dicen que se enteraron aquí, en la isla, y que tenían miedo de que me arrebataran el premio por razones políticas. Me conmueve. Lo más importante que he aprendido en la isla de Robben es que siempre queda la esperanza y que el bien siempre se impone al mal. En la vida, si crees en ti mismo y luchas por lo que es correcto, al final siempre triunfarás", afirmó Gullit.
Además, el legendario futbolista holandés nos reveló que llevó su lucha contra el apartheid a los terrenos de juego.
"Sam Ramsamy (uno de los más fervientes opositores al apartheid de Sudáfrica y antiguo Presidente del Comité Olímpico Sudafricano) me dijo una vez en Holanda: 'Ruud, muchos te pedirán que colabores con ellos en multitud de causas. Pero lo más importante es que sigas jugando bien. Así conseguirás que todo el mundo se fije en nuestra lucha contra el apartheid'. Y tenía razón", reveló este descendiente de surinameses.
Gullit está encantado de que el país se haya transformado completamente en tan poco tiempo y de que reciba al mundo en 2010 como nunca antes. "Cuando la gente llegue a África para la Copa Mundial, verá cómo hay que vivir con el prójimo; negros y blancos en armonía. Es muy diferente a Europa, donde sigue habiendo blancos y un añadido de negros. Sudáfrica es un país negro con un añadido de blancos, pero en realidad es como una cebra, ante la que siempre te preguntas: '¿es un caballo blanco con rayas negras o es un caballo negro con rayas blancas?'. Sudáfrica es un país magnífico y África es un continente magnífico. Se trata de la primera Copa Mundial de África. Deseo que todo vaya bien, que no haya problemas. Estoy seguro de que así será", concluyó Gullit.
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