Venezuela es un país que, históricamente, ha preferido el baseball y al baloncesto por sobre el fútbol. Sin embargo, eso parece haber comenzado a cambiar. ¿Cuál es la causa? Ni más ni menos que la notable evolución que ha exhibido su selección en los últimos años. Uno de los responsables de esta "revolución" fue Richard Páez, el hombre que en noviembre decidió, después de casi siete años en el cargo, dejar de ser el entrenador de la Vinotinto.

Su salida provocó una suerte de cisma porque, por primera vez en la historia, su afición se permitía soñar con la clasificación para la fase final de una Copa Mundial de la FIFA. El nombre de Noel Sanvicente, el exitoso técnico del Caracas FC, surgió al principio como el "reemplazante natural" de Páez. Sin embargo, cuando aquel no llegó a un acuerdo, la Federación Venezolana de Fútbol decidió apostar por César Farías, un entrenador joven al que todavía le falta un título importante.

Así, con apenas 34 años de edad, Farías aceptó uno de los mayores desafíos que un técnico puede asumir: hacerse cargo de un barco que marcha viento en popa y aspira con anclar en Sudáfrica 2010. "Se han avanzado varias millas y no se puede desperdiciar lo logrado hasta ahora. Es importante no arrancar de cero. El trabajo de Richard fue excelente, y nos ayudará a crecer para llegar a la gran meta", dijo el conductor al asumir.

Joven pero con experiencia
César Alejandro Farías Acosta nació en Güira el 7 de marzo de 1973. Su carrera como futbolistas profesional fue corta: en 1992, jugó apenas 10 partidos como enganche en el Monagas, de Primera División. Rápidamente, se dio cuenta que su vovación estaba detrás de la línea de cal. Por eso, probablemente, dejar la práctica activa no fue traumático para él.

Su primera experiencia como entrenador fue el año siguiente, de la mano del nacimiento de un club, el Nueva Cádiz. Luego de ganar los títulos sub-17 y sub-20, Farías armó el plantel que le permitió en 1998 salir campeón de Segunda división y lograr el ascenso a Primera. Entre los futbolistas que se destacaron aque año estaba Juan Arango, uno de los mejores jugadores de la historia de Venezuela, de quien Farías es considerado el descubridor.

Luego de ascender al Zulia en 2000 y terminar 3º con Trujillanos en 2002, Farías llegó en 2004 al Deportivo Táchira, donde fue subcampeón y clasificó al equipo para dos Copas Libertadores. En su primera participación, condujo al Táchira a una actuación histórica: terminó invicto la fase de grupos (que comparte con River Plate de Argentina, Libertad de Paraguay y Deportes Tolima de Colombia), eliminó al poderoso Nacional de Uruguay en octavos de final y recién cayó en cuartos con el Sao Paulo de Brasil, eventual campeón del certamen.

En 2006 dirigió al Mineros de Guyana, finalizó 3º y lo metió en la Libertadores de este año. En 2007 condujo al Deportivo Anzoátegui también hasta el 3º lugar, y si bien tenía contrato con el club, la oferta de la FVF fue irresistible. "¿Por qué acepté? Porque soy un hombre de retos y desafíos".

Corto, mediano y largo plazo
Muchos en Venezuela se preguntan cómo jugará la Vinotinto de Farías. "En principio no voy a cambiar muchas cosas, porque Richard y yo no somos tan distintos. Pondré énfasis en la necesidad de usar todo el ancho del campo, es la mejor manera de ser profundos al atacar. Y esto sin perder el equilibrio, sin alterar el orden táctico. Si se logra, podremos a poder ser más verticales y ofensivos".

Amigo de los laterales defensivos y de los volantes centrales clásicos, Farías planea dejar volar a Arango: "Quiero que tenga libertad para llegar de frente, ya que si lo encasillo le cuesta más". Al técnico también le gusta analizar cada partido de manera individual. De hecho, si bien faltan seis meses para sus próximos compromisos eliminatorios, asegura: "Venezuela puede jugar a alta velocidad y debe hacerlo porque sus próximo rivales juegan así: (Marcelo) Bielsa, con Chile, porque todos sus equipos lo hacen; y Uruguay porque apuesta a un ritmo muy alto".

La llegada de Farías puede significar el regreso al plantel de algunos históricos que no eran tenidos en cuenta por Páez como el arquero Rafael Dudamel y los volantes Gabriel Urdaneta y Héctor González. "Convocaré a los que estén mejor: las puertas están abiertas para todos", ha dicho sin entrar en polémicas.

Sin embargo, Farías es reconocido por su labor con las divisiones de base de todos los clubes en donde ha estado. Incluso, entre 1995 y 1995, fue asistente de seleccionados venezolanos sub-15, sub-17 y sub-20. "La idea es trabajar a corto, mediano y largo plazo. Porque es cierto, nuestra meta inmediata es la clasificación al Mundial, pero hay que pensar: ¿qué se hará con ella si se consigue? Por eso queremos ir codo a codo con los juveniles".

Si bien el camino es largo, Venezuela ocupa el 5º lugar de las Eliminatorias Sudamericanas y hoy estaría disputando un repechaje con un equipo de la CONCACAF. ¿Es Sudáfrica 2010 una posibilidad real? A Farías nadie le quita la ilusión: "Los puntos están ahí y el compromiso es mantener los resultados: ¿a quién no le gustaría jugar una Copa del Mundo?".