Italia pasó la primera ronda gracias a la diferencia de goles y, más tarde, ganaría el torneo por tercera vez, tras vencer a una creativa selección brasileña en un sorprendente partido de la segunda fase.

Los continuos ataques de Zico, Sócrates, Falcao y Eder acabarían pasándole factura a Brasil, que perdió por 3-2 un encuentro en el que Paolo Rossi marcó los tres goles. Italia llegó a la final, en la que derrotó a Alemania Occidental por 3-1, y Rossi se proclamó máximo goleador, con seis tantos.

Rossi resucita a Italia

Después de un trabajoso inicio de campeonato, los italianos recuperaron su mejor nivel (gracias a su delantero estrella, Paolo Rossi, que estuvo mejor que nunca) y conquistaron su tercera Copa Mundial de la FIFA™. Sin embargo, esta edición también se recuerda por dos encuentros que ya forman parte de los anales del fútbol: el Brasil-Italia y, sobre todo, la semifinal que enfrentó a Francia y Alemania Occidental.

Ninguna nación tuvo nunca tanto tiempo para preparar una Copa Mundial. La FIFA nombró a España país anfitrión de la XII Copa Mundial de la FIFA™, en la que participarían 24 equipos en lugar de 16, como había sido el caso anteriormente.

Con las nuevas reglas, trece equipos se clasificaban por Europa, tres por Sudamérica, dos por África, dos por Asia/Oceanía y dos por la CONCACAF (América Central y del Norte), a los que había que sumar a España, país organizador, y Argentina, campeón vigente. Además, se introdujeron algunas modificaciones en la organización del torneo. El nuevo formato incorporaba tres fases distintas: una primera ronda con seis grupos de cuatro equipos, de los cuales se clasificaban para la segunda fase los dos primeros; una segunda ronda con cuatro grupos de tres equipos, de los que se clasificaba el primero de cada grupo; y, por último, las semifinales y la final.

A pesar de que se clasificaban 24 selecciones para la fase final, Holanda, subcampeona en 1974 y 1978, no lo logró. Los neerlandeses habían quedado eliminados en la fase previa por un impresionante combinado francés entrenado por Michel Hidalgo, que, a su vez, tan sólo logró alcanzar la segunda fase, con gran dificultad.

Otras dos selecciones favoritas para ganar el torneo encontraron los mismos problemas para pasar la primera ronda: Alemania Occidental (que cayó ante Argelia por 2-1) se coló en la segunda fase tras vencer a sus vecinos austríacos, e Italia únicamente pudo superar a Camerún gracias a la diferencia de goles.

Suspenso en Sevilla

Sin embargo, tras unos comienzos dubitativos, Alemania, Francia e Italia encauzaron sus trayectorias (las dos últimas, incluso ganaron todos sus encuentros de la segunda ronda), mientras que Inglaterra y Brasil se desmoronaron, los brasileños a manos de los italianos en un partido memorable.

En la primera semifinal, Italia (gracias a dos goles de un renovado Paolo Rossi) demostró ser muy superior a Polonia, en un encuentro que sólo tuvo un dueño. La otra semifinal, no obstante, fue totalmente distinta. El partido, con inolvidables instantes de gran emoción pero cruel en última instancia, se ha convertido en uno de los encuentros más sonados de toda la historia, y que los franceses lamentarán siempre. Alemania se adelantó por medio de Littbarski, pero, poco después, Platini igualó el marcador para Francia, al transformar una pena máxima. En el tiempo de descuento, "Les Bleus" vencían por 3-1, pero Alemania se rehizo, empató y acabó ganando el partido en la tanda de penaltis.

La escuadra "azzurra", que contaba con grandes estrellas, se impuso sin dificultades a Alemania Occidental en la final (3-1), gracias a otro gol de Paolo Rossi, dinamizador del equipo. Dino Zoff, de 40 años y capitán de la selección italiana, recibió el trofeo de manos del rey Juan Carlos de España. Italia se convirtió así, después de Brasil, en el segundo país que lograba tres Copas Mundiales.