Ahora que África se prepara para el comienzo de su competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 2010, es inevitable recordar algunos de los partidos de clasificación más espectaculares disputados en el continente.

Pocos han sido más apasionantes que el clásico encuentro celebrado en Abiyán en septiembre de 2005, en el que los Leones Indomables de Camerún le aguaron a Costa de Marfil la fiesta que había organizado para celebrar su primera participación de la historia en la fase final de la Copa Mundial de la FIFA.

El contexto
Cuando terminó en Zúrich el sorteo preliminar de la Zona Africana para la Copa Mundial de la FIFA 2006, todo el mundo se ilusionó con la posibilidad de asistir a una reñida disputa por el primer puesto del Grupo 3 entre Camerún y Egipto. También hubo palabras de simpatía y aliento para la pujante selección de Costa de Marfil; aunque, pese a sus prometedoras actuaciones, se sospechaba que sería incapaz de hacer sombra a los dos colosos continentales, tomando como referencia el reciente fracaso de los marfileños en la fase de clasificación para la Copa Africana de Naciones Túnez 2004.

Y, sin embargo, Costa de Marfil tardó bien poco en poner el grupo patas arriba y desafiar la jerarquía establecida. De hecho, los Elefantes revolucionaron el grupo de tal manera que, para cuando se convirtieron en anfitriones del equipo situado en el segundo puesto, Camerún, en su penúltimo encuentro de clasificación, ya sabían que una victoria los metería directamente en Alemania 2006 incluso antes de disputar su último partido. Camerún, para su desespero, era consciente de que cualquier resultado que no fuera una victoria desbarataría sus esperanzas de participar en una quinta fase final consecutiva de la Copa Mundial de la FIFA.

Los detalles
4 de septiembre de 2005, estadio Felix Houphouet-Boigny, Abiyán
Costa de Marfil 2-3 Camerún
Goles: Drogba (Drogba, 38', 47') -Costa de Marfil-; Webó (30', 44', 87') -Camerún-.
Costa de Marfil: Gnanhouan, Boka, K. Touré, Zokora, Zoro (Meite, 57'), Domoraud, Guel (Fae, 46'), B Kalou, Tiene (Demel, 85'), Drogba, Dindane.
Camerún: Hamidou, Song, Kalla, Wome (Atouba, 77'), Fotso Njitap, Saidou, Makoun (Meyong Ze, 81'), Olembe (Djemba Djemba, 70'), Webó, Douala, Eto'o.

El partido
Era una tarde tensa, de una expectación contenida y nerviosa, exacerbada por la humedad sofocante y el desaliñado aspecto del estadio Felix Houphouet-Boigny. El recinto estaba lleno hasta la bandera, no cabía un alfiler. Había espectadores sobre los huecos de las escaleras, atascados en los pasillos y encaramados a cualquier lugar con buena visibilidad que hubieran encontrado.

Los hinchas marfileños tañían los tambores con un ritmo hipnótico, pero en el aire flotaba una clara sensación de angustia. La polémica estaba servida: el primer guardameta de los Elefantes, Jean Jacques Tizie, estaba de baja por lesión y Gerard Gnanhouan sería su sustituto; y el capitán elegido para la ocasión, Tchiressoa Guel, sin club en aquellos momentos, había causado estupefacción entre los aficionados. Con la media hora de juego se cumplieron también los temores de la hinchada. El normalmente fiable Kolo Touré cometió un fallo garrafal en defensa y permitió que Achille Webó inaugurara el marcador con una preciosa vaselina.

Drogba, que había desaprovechado una ocasión estupenda en el minuto 6, no tardó en igualar la contienda con el remate de un centro de Aruna Dindane desde la banda en el minuto 38. Sin embargo, al borde del descanso, la hinchada local enmudeció de nuevo. Eto'o, Salomon Olembe y Jean Makoun se combinaron para crear una maravillosa jugada que Webó remató de cabeza a gol.

Pero Costa de Marfil se fue a por todas y, con era de esperar, Drogba lideró la carga. El genial delantero lanzó un tiro libre, con maestría y desde muy lejos, directamente en la meta rival para locura del público, que lo celebró entonando el himno nacional. Cuando todo parecía indicar que los Leones Indomables habían perdido el tren de la Copa Mundial, Guy Demel saltó al terreno de juego para reforzar la defensa del equipo local durante los cinco minutos finales. Estaba claro que el seleccionador Henri Michel había decidido conformarse con el empate y certificar la clasificación de su equipo en el último encuentro, en Sudán.

Nadie imaginaba los derroteros que iba a tomar el partido y el final de infarto que se estaba preparando cuando el árbitro, el tunecino Mourad Daami, otorgó un tiro libre a Camerún a falta de tres minutos para la conclusión. Geremi Fotso Njitap ejecutó el lanzamiento de falta con uno de sus característicos cañonazos, pero el balón rebotó en el larguero. Sin embargo, en medio del barullo que se formó en la boca de meta, Webó estuvo muy alerta para empujar el balón de cabeza y anotar así su tercer gol de la tarde. Camerún acababa de adjudicarse in extremis una victoria de esas que hacen época.

La figura
Pierre Achille Webó Kouamo ha sido el compañero más reciente de la larga lista de parejas que ha tenido Eto'o en la delantera camerunesa. Desde entonces, una sucesión de lesiones han impedido a Webó, que por entonces militaba en el Osasuna español y actualmente juega en el Mallorca, participar regularmente con la selección nacional. Aquella tarde de Abiyán se convirtió en el punto culminante de su carrera y revistió al jugador de una categoría casi mítica en su país natal.

Se dijo
"Un partido fantástico. Nadie se puede hacer a la idea de lo que significan para nosotros estos tres puntos. Estábamos tranquilos y confiados antes del partido y sabíamos que debíamos salir a por todas para conservar las esperanzas de meternos en el Mundial", Achille Webó, héroe de Camerún.

¿Qué sucedió luego?
Curiosamente, después de haber hecho lo más difícil, Camerún desperdició la oportunidad de hacerse con un billete para Alemania 2006 que tenía al alcance de la mano. Una victoria en su último partido de clasificación, en casa contra Egipto, le habría bastado para acceder a su quinta fase final consecutiva. Lo cierto es que todo salió a pedir de boca después de que Rudolph Douala aplacara los nervios del equipo con un gol en los primeros compases del encuentro. Pero el pánico cundió de nuevo entre los cameruneses cuando Mohamed Shawky puso fin a la fiesta en que se había convertido el graderío con el tanto del empate a 11 minutos del pitido final.

Camerún se lanzó a la desesperada en busca de la victoria y la presión dio sus frutos. El árbitro, el maliense Komlan Coulibaly, pitó un penal a favor de los locales ya en tiempo añadido. Era la última oportunidad del encuentro, pero el tiro de Pierre Wome golpeó el larguero y salió despedido lejos de la portería. Momentos antes, los marfileños habían derrotado a Sudán y esperaban de pie en el círculo central del estadio de Omdurman las noticias procedentes de Yaundé, que provocaron el frenesí y el delirio cuando llegaron. Wome recibió un amargo castigo por haber fallado aquel penal: nunca jamás ha vuelto a jugar con la selección de Camerún.