El estadio de Boca Juniors, ubicado en una zona turística al sur de Buenos Aires, tiene fama de inexpugnable. Pocos equipos han logrado imponerse allí, donde la afición parece estar encima de los veintidós protagonistas. "La Bombonera no tiembla. Late", expresa uno de los carteles publicitarios que adornan ese mítico escenario. Y no miente: el aliento de la gente, como en pocos escenarios del mundo, puede empujar al local hasta la victoria.

Allí, donde los jugadores más talentosos han mermado su rendimiento, Perú alcanzó una de las mayores hazañas de su historia. Fue en 1969, cuando se clasificó a la Copa Mundial de la FIFA México 1970 dejando afuera a la Albiceleste. A continuación, FIFA.com repasa lo sucedido aquella tarde.

El contexto
La década del 70' fue particularmente provechosa para el fútbol peruano. En aquella época, jugadores como Teófilo Cubillas brillaban y hacían hablar al mundo. Por el otro lado, Argentina, entrenada por Adolfo Pedernera, buscaba tomarse revancha tras la eliminación de Inglaterra 1966 en manos del equipo local. Claro que para eso debía superar la eliminatoria...

El Grupo 1 estaba integrado por tres equipos: Argentina, Bolivia y Perú, que debían enfrentarse en partidos de ida y vuelta en sistema de liga. El ganador estaría en México 1970. Antes del último partido, Bolivia y Perú sumaban 4 unidades contra 2 de Argentina. En la Bombonera, el equipo de Pedernera tenía que ganar para provocar un desempate en tierra neutral. Cualquier otro resultado clasificaría directamente al equipo del brasileño Waldir Pereira, más conocido como Didí.

Los detalles
31 de agosto de 1969, Estado de Boca Juniors, Buenos Aires
Argentina 2-2 Perú
Goles: Rafael José Albrecht (78', de penal), Alberto Rendo (87') -Argentina-; Julio Ramírez (52' y 80') -Perú-.
Argentina: Cejas; Gallo, Perfumo, Albrecht, Marzolini; Rulli, Brindisi, Pachamé, Marcos; Yazalde y Tarabini.
Perú: Rubiños; Campos, La Torre, Chumpitaz, Risco; Challe, Cruzado, Baylón, León; Cubillas y Ramírez.

El partido
La selección argentina era consciente de que necesitaba la victoria ante un duro conjunto si quería forzar un desempate. Por eso, a nadie extrañó que saliera desde el primer minuto a buscar la victoria. Sin embargo, los embates Albicelestes chocaron una y otra vez con la magnífica tarea de Rubiños. "Se atajó todo, fue su mejor partido", recordaría años más tarde Oswaldo Cachito Ramírez, el héroe de la tarde. La presión Albiceleste cedió y los peruanos, con su ritmo habitual, se fueron al descanso con un dominio general de las acciones.

La presión local volvió en el segundo tiempo, aunque a Perú se le abrieron más espacios para la contra. Y en ese contexto, Oswaldo Ramírez sacó a relucir su velocidad: con una escapada característica, superó a la defensa y abrió el marcador. Los argentinos, con el apoyo de su gente, se fueron en búsqueda del empate y lo consiguieron por intermedio de un penal ejecutado por Albrecht.

La esperanza no duraría demasiado: Ramírez, una vez más, robó un balón a Roberto Pefumo y anotó el segundo para el equipo de Didí. Ya no habría marcha atrás: el ingresado Rendo eludió a la defensa peruana por la derecha y definió cruzado para marcar el tardío tanto del empate. No había tiempo para más, salvo para un tanto bien anulado a Miguel Brindisi por una falta sobre Rubiños. Perú había forjado la hazaña y se clasificaba por primera vez en su historia a una Copa Mundial de la FIFA por mérito propio. La Bombonera era testigo de una de las tardes más decepcionantes en la historia del fútbol argentino.

La figura
Sin duda alguna, esa tarde será recordada para siempre como la de la consagración de Oswaldo Cachito Ramírez. El atacante peruano, de apenas 22 años, marcó los dos goles y se ganó un lugar en el libro dorado del fútbol peruano. " Era cuestión de saber colocarla, y por suerte me salió bien", recordaría luego quien se ganara el apodo de Verdugo de la Bombonera.

Se dijo
"Mi gol fue el más triste de mi vida, ni lo festejé. Agarré la pelota rápido para sacar y hacer el tercero que nunca llegó. Nunca vi tanta amargura en un vestuario, varios compañeros lloraban y Pedernera fumaba en un rincón sin pronunciar palabra. Fue una decepción grupal y personal, porque era mi última oportunidad para jugar un Mundial". Alberto Rendo, jugador de Argentina.


Me tenía una fe enorme para sacarme esa imagen de Patito Feo que
tenía en la selección. Y así fue: en los dos piques que hice tuve
la certeza de que iba a convertirle a Cejas.

Oswaldo Cachito Ramírez, sobre aquella tarde histórica en la Bombonera.

"Las charlas técnicas de Didí eran aburridas por dos motivos: primero por su portugués y, segundo, por su tono bajito de voz. Recuerdo que en una de sus tantas charlas me quedé dormido (risas). Aquella tarde me dijo que aprovechara mi velocidad, que insistiera e insistiera que se me podía dar el gol. Y así fue. Tenía razón...", Oswaldo Cachito Ramírez, delantero de Perú.

¿Qué sucedió luego?
Perú celebró su clasificación y viajó a México 1970, donde realizaría una campaña destacada: finalizó segundo en el Grupo 4 por debajo de la República Federal Alemana y cayó en cuartos de final ante Brasil, a la postre campeón. La selección argentina, en cambio, sufrió la última ausencia de su historia en una fase final de la Copa Mundial de la FIFA. Ocho años más tarde, sin embargo, organizaría el torneo y conquistaría el anhelado título.