A pesar de la dolorosa derrota ante Brasil, la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 se queda con grandes recuerdos de la selección chilena. Su estilo ofensivo, el afán de ser protagonista en cada momento, su colorida y entusiasta afición, y sus jóvenes jugadores han provocado que la Roja deje una huella imborrable en el torneo.

Desde su primer partido, los dirigidos por Marcelo Bielsa dejaron claro que no venían sólo a pasar lista de presente en tierras africanas. Con actuaciones muy convincentes, terminaron en segundo lugar del grupo, empatados a puntos con la potente España. Lamentablemente para ellos, en octavos de final volvieron a cruzar a su habitual “Bestia negra”, Brasil, que volvió a dejarlos en el camino, como había sucedido en su última participación, en Francia 98.

Pero si el presente fue brillante, el futuro se antoja luminoso, como afirmó en exclusiva para FIFA el defensor Gonzalo Jara. “Fuimos la selección más joven del Mundial, casi todos tenemos 23, 24 años”, señaló con esperanza, “esta experiencia nos será muy útil. Ya la vivimos y volveremos en 2014 para ser protagonistas”.

Una fase de grupos casi perfecta
Chile comenzó su camino en Sudáfrica 2010 enfrentando a Honduras, en un encuentro en que partía como favorita, pero debía demostrarlo en la cancha. Y eso fue precisamente lo que sucedió. Sin atisbo de nervios por su poca experiencia internacional, los jóvenes andinos dominaron el encuentro de principio a fin, y el triunfo por la mínima (1-0) se quedó corto ante la diferencia evidenciada por los equipos en la cancha.

Su siguiente encuentro fue ante Suiza, que llegaba con el cartel de haber sorprendido a España unos días antes. Sin embargo, la Roja jugó un partido prolijo y generó una incontable cantidad de opciones de gol. Al final, como había sucedido ante los centroamericanos, los de Bielsa sólo pudieron imponerse por el más estrecho de los márgenes (1-0), gracias al gol de Mark González en la segunda mitad.

A pesar de estos dos triunfos, la clasificación de Chile a los octavos de final no estaba garantizada, ni mucho menos. Para conseguirlo debía evitar la derrota ante España o, en caso contrario, esperar que Suiza no derrotara a Honduras. Al final, fue el segundo escenario el que se produjo. El empate sin goles entre helvéticos y catrachos dejó sin efecto la caída de los andinos (1-2) que, sin embargo, pusieron en aprietos a los ibéricos pese a jugar con un hombre menos por más de 55 minutos.

Derrota esperada, grandes perspectivas
En octavos de final esperaba Brasil, un equipo que tradicionalmente se ha indigestado a los chilenos. Pese a un valiente esfuerzo en los primeros treinta minutos, en los que dominó las acciones y pudo haber marcado, la Roja se inclinó ante el poderío de los pentacampeones y terminó derrotada sin contemplaciones (0-3).

Pese a ello, los jugadores andinos tomaron la derrota con buena cara y la consideran como parte de un aprendizaje que dará frutos en el futuro, como afirma Jara. “Obviamente, no se puede estar satisfecho después de una derrota”, reflexiona, “pero el equipo dejó una muy buena impresión en el torneo, y nunca abandonó su estilo, sin importar el rival”, puntualizó.

De la misma opinión fue su compañero de equipo, el capitán Claudio Bravo quien, después del encuentro, analizó que “quizás nos faltó definir las opciones que generamos, pero enfrentamos a un equipo que fue superior. Creo que podemos sacar un balance positivo de este Mundial, sobre todo tomando en cuenta que el país llevaba 12 años sin participar”.

Así, la participación chilena en Sudáfrica 2010 no será olvidada fácilmente. Y para quien tenga memoria corta, esta misma generación de jugadores rápidos, talentosos y entregados estará lista para volver a mostrarse en el máximo escenario dentro de 4 años, en Brasil 2014.