Llegar al último partido de la fase de grupos de una Copa Mundial de la FIFA con opciones de conseguir el billete para octavos de final no es un lujo que muchas selecciones puedan permitirse. “Rusia, la República Checa, Suecia o Croacia ni siquiera están aquí, así que me gustaría felicitar de nuevo a mi equipo. Han jugado al máximo”, comenta tras la derrota eliminatoria contra Argentina el artífice de buena parte del éxito griego, Otto Rehhagel.

Grecia vuelve a la Hélade tras la primera ronda, pero en la maleta se lleva una mejora sustancial de su anterior (y hasta ahora única) participación. Mientras en Estados Unidos 1994 los griegos no fueron capaces de hacer un solo gol, en esta edición anotaron dos que les valieron tres puntos, por cero de la cita de entonces.

El arquero titular del Barco Pirata, Alexandros Tzorvas, cree que lo conseguido es como para estar satisfecho: “En 1994, nuestro equipo no marcó y recibió 10 goles. Era algo que la nueva generación quería borrar. Ha sido enriquecedor sobreponerse a la decepción del primer partido, a las críticas de la prensa –en parte justificadas- y conseguir algo que nos enorgullece”.

“Nos vamos con la cabeza bien alta”, coincide el otro Alexandros de la plantilla, Tziolis.

El error del primer partido
Pero todos son conscientes de que pagaron demasiado cara la derrota frente a la República de Corea en el primer encuentro. Rehhagel cree que los errores iniciales de aquel encuentro tuvieron un coste altísimo. “En una liga puedes mejorar muchas cosas, pero en un Mundial no es posible. Cada error se paga caro y así fue en el partido inicial. Pero los chicos jugaron muy bien, entregándose al máximo”, concede Rehhagel.

A pesar de la trinchera montada por el técnico teutón para intentar contener a Argentina, Grecia tuvo la desgracia de bailar con la más fea del grupo en su partido crucial. “Aplicamos una buena defensa durante la mayor parte del partido, pero es realmente difícil jugar contra futbolistas de tan alto nivel. Es el equipo más fuerte de lo que va de torneo. Intentamos afrontar el reto y dar lo mejor de nosotros mismos”, asegura Tzorvas.

En la misma línea se expresa Tziolis: “Cuando juegas contra un oponente tan potente, creo que lo único que puedes esperar es hacer una buena defensar y tratar de contraatacar cuando sea posible”.

Momentos de decepción, pero también de gloria para los griegos, que vuelven a casa con una marca histórica para el país heleno y con la sensación de poder obtener mejores resultados en el futuro. Tzorvas, por su parte ya tiene la mente puesta en la Eurocopa 2012. “Desde ya mismo”.