“Venimos de todos los rincones del mundo”, declaró entusiasmado Leon Cort sobre la composición de Guyana, la selección nacional que ha capitaneado hasta triunfos sin precedentes en los últimos meses. “Desde Inglaterra, Canadá, Surinam, Estados Unidos, Trinidad, Antigua, Puerto Rico… Hemos llegado de todas partes”.

Grandes oleadas de emigración están asolando Guyana; la población de este país, pequeño y subdesarrollado, se reduce más y más cada año. Pero los hijos y nietos de todos aquellos que lo abandonaron están regresando y dejando una huella indeleble sobre los terrenos de fútbol del país.

En el combinado nacional figuran seis jugadores procedentes de diversas categorías de las ligas profesionales de Inglaterra. “Aportamos la experiencia y organización de la Premier League, y de la primera y segunda división del campeonato inglés”, afirma Ricky Shakes, el extremo de 26 años que milita en el Ebbsfleet United. El capitán, Leon Cort, de 32 años, juega cedido en el Burnley, procedente del Charlton Athletic; y su hermano mayor, Carl, fue una figura en la máxima categoría inglesa con el Wimbledon y el Newcastle.

Una buena mezcla
Unos cuantos integrantes de los Jaguares Dorados han nacido en Guayana, pero muchos otros proceden de Canadá, Estados Unidos, Inglaterra y diversos enclaves del Caribe. “Poseemos una mezcla de culturas futbolísticas”, añadió Shakes, el veloz carrilero autor hasta la fecha de dos goles en la clasificación para Brasil 2014. “Pero parece que los diversos estilos se están combinando a la perfección”.

Otra importante influencia extranjera está guiando los pasos de Guyana, un equipo que carece de auténtica solera en el fútbol internacional. “Es un hombre muy organizado”, comenta Shakes (nacido en Brixton) sobre su seleccionador, el trinitense Jamaal Shabazz. “El entrenador planea la estrategia y nosotros nos ajustamos a ella”. Cort, por su parte, afirma que el técnico ha sido un factor trascendental en la carrera desbocada de los Jaguares Dorados por la segunda ronda de clasificación de la zona. “Ha aportado al equipo auténtica disciplina y la ética de trabajo europea”.

“Puede que no tengamos el talento de los grandes de la zona”, ha manifestado el entrenador. “Pero creemos en nosotros mismos y trabajamos sin descanso para conseguir organización, profesionalidad y disciplina”.

Guyana, antigua colonia británica, es una densa maraña de selva, situada en el extremo nororiental de Sudamérica. Debido a su escasa superficie y a sus lazos culturales con el Caribe, el fútbol del país pertenece a la zona de la CONCACAF. “Las raíces futbolísticas de Guyana se reparten entre Sudamérica y el Caribe”, explicó Shabaaz, quien ahora tendrá el placer de enfrentarse a Costa Rica y a la imponente México en la siguiente ronda.

La conquista de Trinidad
Existen poquísimos vuelos directos a la capital del país, Georgetown, por lo que desplazarse a Guyana desde cualquier otro lugar del mundo se convierte en un asunto complicado. “Nos costó mucho que los equipos nacionales cuajaran, que sus distintos integrantes se entiendan bien sobre el terreno de juego”, reveló Cort a FIFA.com. “Con tanto viaje, pues los jugadores tienen que venir desde tan lejos, y con el tiempo de aclimatación al calor y todo eso, hemos tenido que emplearnos muy a fondo para lograrlo”.

En los últimos meses, Guyana ha sacudido las esferas futbolísticas del Nuevo Mundo con su racha de cuatro victorias en seis partidos, que le ha permitido conquistar el pase a la última ronda de clasificación. Tanto esfuerzo culminó en un partido histórico. “Todo el mundo estaba convencido de que Trinidad se daría un paseo hasta el primer puesto”, comentó Cort sobre la selección de Trinidad y Tobago que lidera Kenwyne Jones, el sensacional jugador de la Premier League inglesa, a la que se auguraba un triunfo fácil en un grupo donde también competían Bermudas y Barbados. “La gente se creía que nosotros estábamos allí para hacer bulto”, añadió Cort en esta conversación mantenida muy lejos de Londres, la ciudad donde nació.

Una victoria por 2-1 metió a Guyana en la siguiente ronda y eliminó a Trinidad y Tobago de la competición ante el público que abarrotaba el Estadio Nacional de Críquet de Georgetown. Cort y Shakes se encargaron de marcar los goles aquella noche triunfal.

“Sabíamos lo que nos jugábamos, pero estábamos en casa”, aseguró Shakes, quien, junto con Cort, disputaba su primer partido en Georgetown. “Si ganábamos, lo sentenciábamos”. Cort se encargó de contar el resto de la historia: “El seleccionador de Trinidad y Tobago [Otto Pfister] alineó a un único delantero, porque salió por el empate. Como nos invitaron a atacarlos, los bombardeamos”.

A continuación: México y Costa Rica
El pitido final desencadenó una fiesta en las gradas. “Antes del partido, el ambiente era increíble”, recordó Shakes. “Se respiraba una atmósfera, una pasión, muy especial incluso antes del encuentro. Cuando sonó el pitido final, todo eso se triplicó”, añadió Cort, un profesional curtido que no ha podido resistirse a la llamada del país de sus antepasados. “Fue grandioso salir de allí campeones aquella noche”.

Para los Jaguares Dorados de Guyana, el sueño continúa. En la siguiente ronda les tocará un grupo despiadado, en el que los esperan México, campeón de la CONCACAF; Costa Rica, una selección que ha competido en tres Copas Mundiales de la FIFA, y El Salvador, ganador de los seis encuentros de clasificación que ha entablado hasta la fecha. “Vamos a enfrentarnos a algunos de los mejores jugadores del mundo, como Chicharito [el mexicano Javier Hernández, del Manchester United] en el famoso estadio Azteca. También nos mediremos con Costa Rica, que acaba de empatar con la campeona del mundo, España, en un amistoso”, concluyó Shakes.

Al capitán Cort le correspondió pronunciar la última palabra sobre otra misión, al parecer, imposible: “Si no estamos convencidos de que podemos ganar, ¡apaga y vámonos!”, exclamó. “Seremos un país pequeño, pero creemos en lo que hacemos”.