La elección de Choi Kang-Hee para el puesto de seleccionador de la República de Corea, tras la marcha repentina de Cho Kang-Rae el mes pasado, causó cierta extrañeza. No obstante, no debería sorprender a nadie si se tiene en cuenta la confianza que últimamente depositan los surcoreanos en los entrenadores nacionales.

Hace cuatro años, su predecesor Huh Jung-Moo asumió la ardua tarea de superar la influencia holandesa que había imperado en el fútbol coreano durante casi siete años. Pero, actualmente, Choi tiene a su disposición todos los recursos necesarios para proseguir sin traumas el trabajo sistemático llevado a cabo antes que él.

No obstante, al ex entrenador del Jeonbuk Motors le ha tocado una especie de misión de rescate. La República de Corea se encuentra igualada a puntos (diez) con el Líbano y necesita como mínimo un empate en casa contra Kuwait (ocho puntos) para asegurarse el pase a la última ronda de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 ™.

Aunque la situación no es tan desesperada como de camino a Estados Unidos 1994, cuando los Guerreros Taeguk quedaron fuera de la competición en el último minuto del último clasificatorio, Choi deberá evitar la eliminación en estas primeras etapas del camino hacia Brasil, que podría poner fin prematuramente a su etapa de seleccionador.

En los últimos seis años, el técnico logró transformar el otrora modesto Jeonbuk en un equipo de élite, altamente competitivo. En su despedida del club, prometió a la afición que regresaría algún día, cuando hubiera guiado a la selección nacional a la fase final de Brasil 2014. De momento, no parece interesado en lo que pueda pasar una vez alcanzado dicho objetivo, sino exclusivamente en cumplir con el cometido de la clasificación.

"La prioridad es luchar en bloque contra Kuwait el 29 de febrero, porque nos lo jugamos todo en ese partido”, declaró Choi en la rueda de prensa celebra daen Seúl a principios de este mes. “Prepararemos el encuentro como si de una final se tratara. Seleccionaré a los mejores jugadores, independientemente de su edad y de los clubes en los que militen. Lo más importante es elegir a los futbolistas más adecuados para esta situación, con el objetivo de rendir al máximo”.

No se espera que Choi introduzca cambios considerables en el combinado que ha heredado de Cho, sobre todo porque faltan menos de dos meses para el partido contra Kuwait, aunque el técnico de 52 años podría convocar a algunos de los hombres decisivos del Jeonbuk, el club con el que conquistó el título de liga en 2009 y 2011.

“Pienso convocar a cuatro o cinco futbolistas del Jeonbuk”, afirmó. “Tengo prácticamente decidida una lista provisional de unos 30 hombres, suficiente para prepararnos para el clasificatorio contra Kuwait. Después ya pensaré en el siguiente paso y en la ineludible transición a la nueva generación de jugadores”.

Lee, en la convocatoria
Pese a que Choi admite que el cambio generacional es inevitable, hay un veterano que no desea perder de momento: “Lee Dong-Gook es el mejor delantero de la K-League, aunque también podría contar con Park Chu-Young o Ji Dong-Won, ambos de la liga inglesa”, explicó Choi.

“Aunque soy consciente de que hay quien cuestiona sus habilidades, ¿a quién elegiría usted si fuera el seleccionador? Lee se ha proclamado mejor jugador de la liga nacional en dos ocasiones en los últimos tres años, conmigo en el Jeonbuk. Es el primer nombre que tengo en mente en estos momentos”.

De hecho, resulta irónico que un delantero con registros tan excelentes (115 goles en 278 partidos de liga, a un gol del récord que estableció el legendario Woo Sung-Yong) no haya estado a la altura de las expectativas en sus convocatorias para la selección nacional del país.

Tras haber superado un bache importante, incluida una estancia para el olvido en el Middlesbrough inglés, Lee ha rendido de forma soberbia a las órdenes de Choi, hasta el punto de marcar 51 tantos en las tres últimas temporadas.

La cuestión sigue siendo si el artillero volverá a convertirse en un hombre resolutivo con los Guerreros Taeguk cuando la selección más lo necesite. Hace unos siete años, la República de Corea superaba al Líbano por un punto en la penúltima ronda clasificación para Alemania 2006, justo antes de su último partido de grupos, contra Maldivas, en noviembre de 2004.

Lee acertó un gol en aquella victoria por 2-0 en Seúl, que metió a los anfitriones en la siguiente ronda, donde el delantero inauguró el marcador contra Kuwait en otra victoria por 2-0 en casa. A nadie sorprendió, pues, que Lee volviera a ver puerta cuatro meses después en el triunfo por 4-0 sobre los kuwaitíes, que sirvió a los surcoreanos para hacerse con un puesto en la fase final. Un nombre habitual contra un rival conocido en una situación harto frecuente. ¿Repetirá éxito?