En la segunda y última parte de la entrevista de FIFA.com con el seleccionador de Estados Unidos, Jürgen Klinsmann, el legendario ex jugador germano habla con franqueza sobre México, admitiendo que El Tri lleva la delantera en la rivalidad más encarnizada de la mitad superior del continente americano. Asimismo, el ex entrenador de la selección de Alemania y del Bayern de Múnich habla sin tapujos de cómo los jugadores necesitan mejorar por sí mismos, de las peculiares complicaciones que entraña clasificarse para el Mundial en la zona de la CONCACAF, y de sus esperanzas de encontrar un “Messi escondido” en territorio estadounidense.

En sus seis primeros meses al frente de Estados Unidos, ha estado ensayando con muchas caras nuevas. ¿Qué es lo que busca a la hora de valorar a un candidato a ser internacional con la selección absoluta?
Busco regularidad y que le echen ganas. Yo solamente puedo decirles a los jugadores que crean en sí mismos; no puedo hacerlo por ellos. Todas las actuaciones tienen que estar al mismo nivel, como pasa en el Barcelona. Es algo factible si se muestra la actitud adecuada. El aspecto mental del fútbol es muy importante. Puedo ver cómo muchos de mis jugadores lo van asumiendo. A algunos de ellos los iremos perdiendo por el camino; soy consciente de ello. Para llegar a la cima, hay que sufrir; me da lo mismo la especialidad en la que estés: periodismo, negocios, deporte… Los jugadores necesitan actuar con urgencia. No pueden esperar a verlas venir.

¿Puede poner un ejemplo?
[Edson] Buddle [delantero de Estados Unidos] tenía problemas para entrar en el equipo en su club, el Ingolstadt alemán, por lo que se limitaba a pasar el rato, tomándose un descanso. Descolgué el teléfono y le busqué un preparador físico para que trabajase con él en Múnich. Ahora conduce una hora hasta allí y se machaca a fondo, y luego regresa a Ingolstadt sintiéndose cansado. Al máximo nivel futbolístico no hay tregua. Por eso estoy enviando a algunos jugadores de la MLS a Europa para que se entrenen durante la pretemporada [Brek Shea, Tim Ream o Juan Agudelo, por citar algunos]. La temporada baja aquí no existe.

Entonces, ¿ellos tienen que hacerse mejores futbolistas por sí mismos?
Se trata de potenciar su autonomía. Solamente puedes conseguir que la gente mejore si la dejas a su libre albedrío. El fútbol se maneja desde dentro; es un deporte de jugadores, sea cual sea la categoría. Eso es algo que a los estadounidenses les cuesta entender. El béisbol, el fútbol americano y el baloncesto, en menor grado, se manejan desde fuera, por parte de los técnicos y entrenadores. Ahí dispones de cuadernos de jugadas, tiempos muertos y toda clase de historias…

¿Cree que hay un problema de cultura deportiva que superar?

En el fútbol hay 11 quarterbacks en el campo, por así decirlo, y tienen que improvisar y cambiar cosas todo el tiempo. Como entrenador, sólo puedes hacer mucho en el campo de entrenamiento, y luego tienes que cederle el testigo a los jugadores. Por ese motivo, necesito desarrollar a jugadores que se esfuercen. Tienes que potenciar la autonomía de los jugadores dotándoles de confianza y mostrándoles cómo llevar a la práctica esa confianza. Tienes que ponerte a trabajar en las cosas en las que estás más flojo, una y otra vez, cientos de veces cada día. De esa forma, al final surgirán los automatismos.

Usted tiene mucha experiencia en el mundo del fútbol, pero la CONCACAF es diferente. Por ejemplo, nunca ha estado en “la Oficina”, el estadio de Kingston (Jamaica), ni ha jugado en una cancha de críquet llena de desniveles o en el ambiente hostil de las visitas a Centroamérica. ¿Está preparado para ello?
Es cierto, no estoy del todo familiarizado con la idiosincrasia futbolística de la CONCACAF, pero lo estaré. Ese es uno de los principales motivos por los que, a finales de mes, iremos a Panamá a jugar un amistoso. De esa forma, podré hacerme una idea del ambiente en Centroamérica, donde impera un sentimiento importante y apasionado de animadversión hacia Estados Unidos.

Cuando Estados Unidos juega en Centroamérica y en México, ¿es más que un simple partido de fútbol?
A Estados Unidos se le mira de una forma particular en México y Centroamérica. Por mi época de jugador, sé lo que es jugar en ambientes hostiles y en campos difíciles, en Sudamérica y África y en los grandes derbis; pero esto es un caso especial. De todas formas, en mi cuerpo técnico cuento con gente buena como Martín Vásquez [ex internacional con México y Estados Unidos de origen mexicano], que tienen una filiación en ambos bandos. Y vamos a realizar una preparación intensiva.

De todas formas, una cosa son los amistosos y otra muy distinta los partidos de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA…
En cuanto empiece la fase de clasificación, el objetivo pasa a ser muy práctico: sumar los puntos que necesitas para clasificarte.

México es el eterno rival de Estados Unidos y, en la actualidad, ostenta uno de sus mejores equipos de la historia reciente. ¿Existe presión no sólo en lo referente a clasificarse para Brasil 2014, sino también para vencer a México de camino a ese logro?

La rivalidad con México es grande y se debe respetar. Admiro lo que ha hecho México en los diez últimos años o así. Su política de cantera a escala nacional y el sistema de academias en sus clubes han sido extraordinariamente productivos. Todos han hecho un trabajo magnífico y su estilo de juego es muy creativo; básicamente porque México cuenta con la clase de jugadores necesarios para jugar con ese estilo. Eso es algo a lo que nosotros también aspiramos.

Su primer encuentro al frente del equipo se saldó con un empate ante México, pero antes de eso, Estados Unidos sufrió una severa derrota ante El Tri en la final de la Copa Oro. ¿Se trata de un mal momento para Estados Unidos dentro de esta rivalidad?
Me encantaría jugar contra México todos los días. Cuando te enfrentas a selecciones como ésta, a selecciones buenas, juegas mejor para ponerte a su nivel. México está un punto por encima de nosotros en la escena internacional, eso es innegable. Pero al mismo tiempo, sabemos que podemos ganarles, y lo hemos demostrado.

A su modo de ver, ¿qué es lo que hace a la rivalidad Estados Unidos-México tan grandiosa e interesante para jugadores y aficionados?

No creo que a los mexicanos les guste enfrentarse a nosotros. Los jugadores estadounidenses son luchadores; ponen toda la carne en el asador y nunca se rinden. La rivalidad lleva aparejado un componente psicológico. Obtuve una primera muestra de ello tras una sola semana en el cargo, y fue magnífico. Empatamos con México pero deberíamos haber ganado, y fue un momento estupendo para mostrar a mis jugadores lo que pasa cuando cometes un error tonto contra un equipo potente. La CONCACAF necesita otros cinco Méxicos. Son partidos como ése los que nos llevarán a alcanzar el nivel de las selecciones más grandes, pues sacan a relucir lo mejor de nosotros.

¿Qué importancia tienen los veteranos de gran experiencia como Landon Donovan y Clint Dempsey para la suerte de la actual selección estadounidense?

Los tipos como Tim Howard, Landon Donovan y Clint Dempsey son muy importantes porque transmiten mi mensaje. Como entrenador, necesitas el apoyo de jugadores así dentro y fuera del campo. Además, eso está bien porque puede evitar que se duerman en los laureles y que tengan que exigirse más a sí mismos. También hay veces que tienen que distanciarse un poco y conceder un respiro a los más jóvenes. No puedo estar más contento con la forma en la que estos jugadores desempeñan su papel de líderes.

Al principio de su mandato, bromeó sobre la posibilidad de encontrar un “Messi escondido” en alguna parte de un país tan extenso como Estados Unidos. ¿Cree que existen reductos con jugadores desconocidos que podrían tener las cualidades necesarias para triunfar?

Sin lugar a dudas, en Estados Unidos hay talentos que no se están explotando. Creo que la mayoría de ellos se encuentran en las zonas hispanas; en lugares como el sur de California, Texas y Florida. Estamos tratando de concentrarnos y de aplicarnos en esa tarea. Estamos haciendo un esfuerzo importante para establecer vínculos y llevar pronto a esos jugadores a nuestro equipo, de modo que no se vean tentados a marcharse a México.