FIFA.com se ha reunido con Jurgen Klinsmann para analizar los seis meses que lleva al mando de la selección de Estados Unidos. El entrenador, una leyenda en su época de jugador con la selección de Alemania, el Bayern de Múnich, Inter de Milán y Tottenham Hotspur, habla sin tapujos y en exclusiva sobre las ganas que tiene de ver el fútbol estadounidense transformado por completo y desde la base.

El ex seleccionador de Alemania comenta con cariño la “relación especial” que le une a Estados Unidos, país en el que reside desde hace 13 años (concretamente en el sur de California), y nos confiesa una de sus grandes aspiraciones: remodelar el fútbol del país. Táctica, responsabilidad individual, técnica, nutrición, buen tono físico, una concepción propia del fútbol… Todo esto forma parte del programa del muy activo Klinsmann, un hombre poco dado a andarse con rodeos. “Ningún puesto está asegurado” en su equipo, declara el técnico en esta entrevista, de la que hoy te ofrecemos una primera parte.

¿Cómo describiría sus seis primeros meses en el cargo?
Como un periodo de transición. Estamos alejándonos de un estilo de juego reactivo para acercarnos mucho más un fútbol en el que prime la anticipación y la iniciativa. Deseamos competir con los grandes; queremos enfrentarnos a las selecciones más importantes y jugar como ellas. Esto requiere cambiar el método de trabajo de arriba abajo. Tenemos el plano físico y el técnico, y la preparación física y la táctica. Debemos mejorar todos los aspectos del juego. No sucederá de la noche a la mañana.

Parece complicado. ¿Cómo han reaccionado los jugadores al nuevo planteamiento que usted impone?
Creo que lo están entendiendo bien. Están aceptando la idea de que deben entrenarse muchísimo más intensamente y en sesiones dobles. Les pido mucho desde el punto de vista táctico, pero también les exijo cuidar la nutrición y el estilo de vida. Deben tener claro que, para mejorar, hay que esforzarse continuamente, que son ellos quienes deben poner de su parte para seguir avanzando.

¿Podría comentarnos los resultados de los amistosos que ha entablado en el tiempo que lleva en el puesto? Suponemos que dos victorias, cuatro derrotas y un empate, con sólo cinco goles anotados, no será exactamente lo que usted esperaba.
Los resultados no han sido muy buenos, pero es que el tipo de cambios que he apuntado anteriormente llevan su tiempo. A veces no nos ha acompañado la suerte, pero tampoco están tan mal. También forman parte del proceso, de esta transición. Además, diría que hasta el momento hemos tenido algunas actuaciones muy buenas y estamos trabajando por alcanzar algo grande.

Ha sucedido en el cargo a Bob Bradley, un entrenador con métodos particulares. ¿Cómo se introducen cambios en una selección nacional?
Lo más importante es trabajar y entrenarse exactamente como se quiere jugar. No se consigue con discursos o en la pizarra, sino sobre el campo de entrenamiento. Tienes que prestar atención a las transiciones rápidas, a ponerte detrás del balón cuando lo pierdes, y luego trabajar machaconamente esos impulsos hasta que se conviertan en actos reflejos y mecánicos.

¿Qué concepción del juego alienta su forma de entrenar?
Esto no es algo que yo me haya inventado ni un recopilatorio de mis deseos personales. Se trata de una forma de hacer las cosas que viene dictada por el fútbol mundial y por esos equipos europeos capaces de jugar al máximo. España [campeona de Europa y del mundo] es el principal ejemplo, y el FC Barcelona el mejor. Alemania y Holanda, hasta cierto punto, también están consiguiendo revolucionar el fútbol. Hace poco estuve en Brasil y me resultó alucinante la idea que tienen allí de que quizás hayan perdido el tren, por el tipo de formación y los progresos que se ven en países como España. ¡Y hablamos de la nación pentacampeona del mundo! Las tendencias se están creando ahora mismo en Europa y especialmente en la Liga de Campeones [de la UEFA]. Tenemos que estudiarlas para averiguar cómo alcanzar esos niveles y emular ese tipo de juego.

O sea, que la idea no consiste en cerrarse atrás y esperar buenos resultados contra los grandes, sino en convertirse en uno de ellos…
Si juegas contra España o al Barcelona e intentas encerrarte en tu área y defender, puede que saques una victoria y quizás un empate, pero ellos te ganarán, y muy posiblemente por goleada, siete u ocho veces de diez. Es posible que el rival tenga un mal día y tú tengas suerte, pero esto es precisamente lo que quiero decir cuando afirmo que Estados Unidos debe tomar la iniciativa, en lugar de reaccionar ante hechos ya consumados. Mi objetivo consiste en enseñar a los jugadores que la forma de plantar cara a este tipo de juego pasa por mejorar cada uno de los aspectos del nuestro.

Su mejor resultado ha sido una victoria por 3-2 a domicilio contra Eslovenia en noviembre. ¿Desplegaron entonces ese tipo de fútbol que ha mencionado?
No basta con jugar 45 minutos buenos, como pasó contra los eslovenos. Debemos demostrar más conciencia táctica, mantenernos despiertos a lo largo de todo el partido y jugar así, a pleno rendimiento, durante los 90 minutos. En el nivel más alto no se permiten errores, por pequeños que sean, como comprobamos contra Ecuador [un encuentro saldado con la derrota de Estados Unidos por 1-0, en el que los estadounidenses estuvieron completamente deslucidos].

¿Puede impedir que los jugadores cometan errores?
Hay que perfeccionar todos los elementos. Si los jugadores mejoran individualmente y le ponen más ganas, todo el equipo mejorará. Habrá más competitividad, aunque por el camino perdamos a alguno de ellos. Cuando yo era jugador, a veces alguno de mis compañeros de equipo demostraba en los entrenamientos más habilidad que el resto, pero todos sabíamos que no llegaría muy lejos porque carecía de la mentalidad correcta.

Hace poco, en una rueda de prensa, comentó que pretendía descubrir nuevos talentos en un país tan grande como Estados Unidos. ¿Cómo piensa conseguirlo?
Todavía queda mucho por hacer a la hora de descubrir grandes promesas en las categorías inferiores. Pero es fundamental. La formación técnica de los jugadores se logra de muchas maneras entre los 6 y los 12 años, pero todavía no estamos del todo por la labor. Tenemos que conseguir que los niños jueguen más al fútbol cada día, en un entorno positivo y lúdico, para formarlos como lo hacen en Europa y en Sudamérica.

No hay muchos futbolistas estadounidenses, aparte de guardametas, jugando en los grandes clubes de Europa. ¿Habría que cambiar esta situación?
Sí. Hace más o menos una década había futbolistas estadounidenses en ligas extranjeras, pero militaban en clubes mucho más pequeños y no se les concedía minutos de juego. Actualmente, el 80% de los integrantes de mi equipo están afincados en el extranjero y encima juegan, no se quedan sentados en el banquillo. Ahora debemos completar el panorama, encontrar jugadores de diferentes extracciones sociales, buscarlos entre las comunidades de inmigrantes. Mi concepto de la selección de Estados Unidos pasa por tener un equipo que represente al país en su totalidad, a un país de enorme diversidad, lleno de contrastes e influencias diversas.

¿Con esto quiere decir una selección nacional estadounidense de mayor diversidad?
Mi trabajo consiste en encontrar un estilo típicamente estadounidense, un estilo apasionante que sea estadounidense en esencia, e incorporarle los métodos que emplean los mejores y más importantes equipos del mundo. Debemos acertar plenamente en la mezcla.

¿Hay grandes diferencias entre los futbolistas estadounidenses y los del resto del mundo?
El futbolista estadounidense crece en un país donde imperan tres deportes [béisbol, baloncesto y fútbol americano]. El soccer no es aquí un fenómeno social como en otros países. Antes que nada, es preciso entender muy bien esta distinción. Si has jugado mal con tu equipo en la MLS, al día siguiente nadie se te va a acercar en el supermercado para recriminártelo, como sucede en Europa y, por descontado, en Alemania e Italia: lo sé por experiencia. De este tipo de situaciones nace tu sentido de la responsabilidad. Yo quiero que también mis jugadores las vivan.

¿Es posible que algunos de los integrantes de la selección nacional se sientan demasiado seguros en sus puestos?
Como integrante del combinado nacional es mucho más importante que te sientas responsable. Como jugador de la selección, te toca trabajar todavía con más tesón, con más entrega, y rendir mucho más que ningún otro futbolista de tu club. Debes llegar a los entrenamientos media hora antes que los demás. Yo exhorto a mis jugadores a que adopten esta actitud. Se trata del hoy y del mañana, no de ayer ni de los laureles del pasado. Mis jugadores deben esforzarse para entrar en la selección; nadie tiene garantizado el puesto.

¿Cómo han reaccionado sus hombres?
Con curiosidad por este planteamiento. Les han caído encima muchísimos entrenamientos, muchísimos cambios y mucho trabajo por hacer. Pero empiezan a darse cuenta de que cuanto más se entrenan, más frescos están.

Parece que pone el acento en un entrenamiento mucho más intenso y riguroso…
Estamos educando sus cuerpos en el trabajo riguroso y les enseñamos a alimentarse correctamente. Mírelo desde el ángulo de la nutrición: la comida basura es el enemigo. ¿Verdad que no pondría gasolina con plomo en un Ferrari?

¿Cuál es el siguiente paso para los futbolistas de élite de Estados Unidos?
Quiero llevarlos a dar el salto de calidad, a llegar a lo más alto. En la Liga de Campeones es donde se cuece todo, y quiero que mis jugadores se acerquen a ella, la conozcan y formen parte de ella. Tienen que llegar a los grandes clubes, llegar a la Liga de Campeones. Siempre les digo que poseen la técnica y la habilidad requeridas. Pero la base de todo son las ganas, la sed de triunfos. Ningún entrenador puede enseñarte eso. Ningún entrenador me lo enseñó a mí. Tuve que forjarme yo solo el deseo, la voluntad de llegar lejos, a sitios como el Inter de Milán. A ti te corresponde hacer ese trabajo. Tienes que correr más, marcar más goles, luchar más, y todo esto con más regularidad que nadie.

El martes 17 de enero se publicará la segunda entrega de esta entrevista, en la que Klinsmann habla de la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, de la rivalidad con México y de encontrar “un nuevo Messi” en Estados Unidos.