No hay ningún país tan vinculado a la Copa Mundial de la FIFA™ como Brasil. Se trata de la única nación que ha competido en todas las ediciones del campeonato, mientras que leyendas de la talla de Didí, Garrincha, Pelé, Jairzinho, Rivelino, Romario y Ronaldo han ayudado a la Seleção a ganar una cifra récord de títulos: cinco.

Ese eufórico balance en la máxima competición futbolística ha proporcionado un inmenso placer a los brasileños, al igual que lo hizo su organización. Brasil tuvo ese privilegio en 1950, y resultó una experiencia agridulce. Dulce porque el carácter encantador y cordial por naturaleza de sus gentes (y su inagotable pasión por el fútbol) contribuyeron a que fuese un certamen inolvidable. Pero también amarga porque concluyó con una sorpresa monumental: Uruguay remontó a Brasil en el famoso Maracanazo y le privó por la mínima del trofeo.

Los brasileños llevan anhelando una segunda oportunidad desde entonces y, cuando el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, anunció que la Copa Mundial de la FIFA regresaría a Sudamérica en 2014 por primera vez desde 1978, sus sueños empezaron a tomar cuerpo. En abril de 2007, seis meses antes de anunciarse el país organizador, Colombia renunció a su candidatura, por lo que la brasileña quedó como única aspirante. La FIFA, no obstante, avisó a Brasil de que, a menos que su propuesta fuese plenamente satisfactoria, no le concederían el derecho a albergar la 20ª edición del magno acontecimiento deportivo.

Este martes se cumplen cinco años del día en el que los brasileños contuvieron el aliento, a la espera de saber si la Copa Mundial de la FIFA regresaría o no a su territorio tras un paréntesis de 64 años. Y los numerosos ciudadanos de ese país presentes en la Sede de la FIFA en Zúrich, así como los millones de compatriotas que vieron en directo el feliz anuncio en la televisión de sus casas, se volvieron locos de alegría cuando el Presidente Blatter desveló que la candidatura había sido exitosa.

“No es sólo una victoria de Brasil, sino del fútbol en su conjunto”, exclamó el entonces presidente brasileño, Lula da Silva. “Lo digo porque estoy convencido de que Brasil organizará un gran campeonato. Hace bastante tiempo que teníamos este sueño. El fútbol es una pasión nacional, y los brasileños estarán listos para recibir al mundo”.  

Tal fue la magnitud de la fiesta vivida en Brasil el 30 de octubre de 2007 que cualquiera habría pensado que habían ganado la Copa Mundial de la FIFA. En todo caso, a partir de entonces los brasileños han estado haciendo todo lo posible para garantizar que convertirán a la 20ª edición del torneo en una fiesta incomparable. Una fiesta para la que ya sólo faltan 589 días. ¿Podrás esperar?