La línea que separa el éxito del fracaso suele ser muy fina, como ha vivido en carne propia la selección iraquí en la competición preliminar de la zona asiática para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™.

Tras elevar considerablemente su nivel de juego en la primera fase de liguilla y adjudicarse el Grupo A, por delante de Jordania y China, los Leones de Mesopotamia acariciaban ya el pase a la gran cita mundialista, 28 años después de participar por primera vez en la prueba, en México 1986. Sin embargo, su sueño se transformó rápidamente en pesadilla durante la última ronda clasificatoria, y ahora están a punto de despedirse por la puerta trasera.

Convulsiones y angustia
Ni siquiera los hinchas iraquíes más pesimistas hubieran pronosticado los resultados obtenidos por la selección en la primera vuelta de esta última fase. El empate en Jordania (1-1) supuso un buen inicio, pero ese mismo tanteo en casa frente a Omán fue mucho más preocupante. Los numerosos cambios efectuados por Zico en su tercer compromiso, en Japón, no llevaron precisamente la tranquilidad al equipo, y a pesar del buen partido realizado los iraquíes volvieron de vacío (1-0).

No se hallaban pues en su mejor momento para afrontar la cuarta jornada. El choque ante Australia ofrecía la oportunidad de recobrar la calma, pero Zico continuó con las modificaciones, y preparó un cóctel que combinaba experiencia y juventud. Tras adelantarse en el marcador por mediación de Alaa Abdul Zahra, el cuadro iraquí sucumbió en los instantes finales por dos inoportunos tantos de su adversario, perdiendo así otra vez los tres puntos y terminando la primera vuelta sin ninguna victoria.

Tras esta derrota, Zico reconoció que la situación era “complicada”, si bien se negó a darse por vencido. En su opinión, todavía quedaba margen para la reacción, con cuatro clasificatorios más en el calendario.

Un duelo crucial
A partir de entonces, el técnico brasileño se refugió en el trabajo, sin hacer ninguna declaración pública, dejando que sus decisiones hablasen por él. Antes de medirse con Jordania, volvió a revolucionar su plantel: el capitán Younis Mahmoud y el organizador de juego Nashat Akram engrosaron la larga lista de jugadores de peso apartados del combinado nacional. Zico prefirió apostar por los jóvenes, y más aún en vista de las lesiones sufridas por los pocos futbolistas experimentados que mantuvo en el equipo. Todo el pueblo iraquí temblaba antes de este partido, puesto que una nueva derrota obligaría a decir adiós antes de lo previsto.

Pero, a la hora de la verdad, los Leones de Mesopotamia respondieron, con una defensa inexpugnable en el primer periodo. Después de comprobar cuáles eran los puntos débiles de su oponente, pasaron al ataque, y pusieron cerco a la meta jordana. Sus esfuerzos fueron recompensados cuando el joven Hammadi Ahmed vio puerta de un potentísimo lanzamiento.

El autor del tanto y mejor jugador del encuentro no pudo ocultar entonces su alegría: “Ha sido un partido muy difícil. Queríamos ganar para recuperar la tranquilidad. Cuando mi disparo traspasó la línea de meta, no daba crédito. Celebramos el gol y duplicamos nuestras fuerzas. Mantuvimos una concentración impresionante, sobre todo en la segunda parte”.

Este triunfo ha significado mucho para los iraquíes. Es el primero que consiguen en esta fase, y les permite ascender a la tercera posición del grupo, por detrás de Australia, y delante de Omán, por diferencia de goles. Y ha aportado, muy especialmente, alegría y de nuevo serenidad. Gracias a él, todo un pueblo sigue soñando con la clasificación, como señala Hammadi Ahmed: “Nos habíamos conjurado para ganar. Dedicamos esta victoria al cuerpo técnico, a la Asociación y a los iraquíes de todo el mundo. Ahora afrontaremos los partidos que faltan con la moral a tope”.

De hecho, además de Ahmed, Irak tuvo otros héroes en el encuentro. El avezado arquero Nour Sabri también fue uno de los principales artífices de la victoria. Después de consolidarse bajo los tres palos en estos últimos años y formar parte del equipo que se proclamó campeón de Asia en 2007, se quedó fuera del once, y supo tomárselo con filosofía. Luego aprovechó su titularidad frente a Japón para reivindicarse. El gol que recibió contra los Samuráis Azules supuso un duro revés para él, pero ante los jordanos se mostró intratable, al salvar muchas ocasiones de peligro y tiros a quemarropa.

Después de la victoria, el capitán iraquí declaró: “Todos los grandes equipos pasan por periodos delicados. Mucha gente era pesimista antes de este partido, pero todos los jugadores mostraron su garra. Ahora, todo va a ser más fácil, esperamos que los próximos encuentros decisivos nos sean favorables”.

La apuesta de Zico
El entrenador brasileño había hecho una apuesta a todo o nada. En los días previos al partido, y desde el anuncio de la convocatoria, fueron muchas las voces que exigieron que la Asociación interviniese para revocar su decisión de prescindir de las grandes estrellas. Pero Zico era consciente de que sería juzgado por el resultado, y lo cierto es que su plan funcionó, aunque fuese por un mínimo margen.

Después del encuentro, puso fin a su silencio: “Yo tenía confianza en este grupo, sé de lo que son capaces estos jugadores. Lo han dado todo dentro de la cancha, y han seguido las instrucciones. Su victoria es totalmente merecida. Les había dicho que para ganar no basta con grandes nombres, lo importante es estar presentes sobre el césped. Hoy estoy satisfecho. Todavía podemos cambiar cosas y progresar en los próximos meses”.

Es la segunda victoria de Zico contra Jordania en esta competición preliminar. La otra se produjo en Ammán (1-3), en la ronda anterior. Con ella, el brasileño ha hecho gala de sus cualidades de liderazgo. Sabe que ya no puede permitirse cometer el más mínimo fallo, y que deberá confirmar que es el hombre adecuado para sacar adelante al equipo en los próximos tres partidos.

¡Que se oiga tu voz!
Ahora que Irak se ha reconciliado con la victoria, ¿lo consideras capaz de volver a luchar por la clasificación directa?