A continuación, FIFA.com se propone compartir la segunda parte de la entrevista exclusiva realizada con el seleccionador español Vicente Del Bosque. La convivencia con las críticas de los medios, las dudas a la hora de tomar decisiones y el presente complejo de las eliminatorias mundialistas, en un diálogo sin desperdicio.

Puedes acceder a la primera parte de la entrevista en el enlace de la derecha.

Vicente, ¿ha habido tiempo para dudas en estos años de tanto éxito?
Claro, en el fútbol tienes dudas hasta cuando ganas, ¿verdad? Nosotros la Euro pasada la encaramos prácticamente desde el primer día sin un delantero centro clásico. Preferimos buscar con un hombre que se asociara atrás y colaborara con la creación del juego, pero con buena llegada. Y también en esos momentos tuvimos nuestras vacilaciones. Es complejo, no creo que alguien pueda estar tan seguro de que todo lo que hace es lo mejor. Yo también tengo muchas dudas.

¿Cómo convive con las críticas que pueden surgir después de haber ganado tantos títulos? En la Euro recibió algunas por ese planteo táctico.
Las escucho y las valoro. No puedes ser sordo a lo que dicen, y en algunas cosas claro que tienen razón. Lo que pasa es que nosotros ahora actuamos con ventaja porque conocemos bien cómo se dio aquella situación. Aquel día en que jugamos con Italia fue (Andrea) Pirlo el que nos llevó a pensar en esa solución. Quizás ese día no nos funcionó muy bien, pero fuimos mejorando durante el torneo. De hecho, el día de la final contra Italia, volvimos a jugar con el mismo equipo del primer partido.

Hace un tiempo manifestó que no volvería a trabajar en el ámbito de clubes luego de dirigir a la selección. ¿Lo sostiene actualmente?
Lo dije por una razón de edad. Tengo 61 años y me queda poco más de un año aquí en la selección para terminar mi trabajo. Va a ser muy difícil, no me veo entrenando con 70 años, sinceramente (ríe). Por eso seguramente terminaría aquí.

¿Qué tan distintos son el trabajo de entrenador de clubes y de selecciones? En algunos aspectos, parecieran ser dos profesiones diferentes…
Nosotros este año hemos jugado dieciséis partidos y, el sólo compararlo a los cincuenta y tantos que juega un club, nos entrega un dato concluyente. En un club tienes un día a día que te permite ir mejorando a tu equipo paulatinamente en algunos aspectos. Aquí el contacto es menor. En un equipo hay más roces con el jugador, puede haber mayores conflictos. Aquí en la selección es más difícil que los haya. Puede haber malas caras porque alguno no juega, alguno se puede enfadar, pero no hay ese contacto diario que te complica mucho la vida. Esas son las mayores diferencias.

¿Qué es lo primero que le dice Vicente Del Bosque a un jugador que se suma a un grupo tan ganador como el de la actual selección española?
En la primera charla, el primer contacto que tengo habitualmente, siempre le digo al nuevo que se sienta cómodo. Le digo que va a estar bien rodeado, que no va a tener ningún problema y que se va a integrar enseguida. Es un mero trámite, porque sé que los que están fijos o son más habituales, al nuevo lo tratan como si llevara mucho tiempo aquí. De hecho, todos los que vienen se manifiestan en ese sentido. No tenemos grandes problemas.

¿En esa primera charla ya se da cuenta si el jugador está listo para convivir con la presión que conlleva esta camiseta?
Sí, yo creo que todos lo están. Ya no son chavales. Son chicos jóvenes pero ya están curtidos en el fútbol. Es más, no hemos tenido a ninguno que llegue a este grupo y se ponga nervioso. Y los más jóvenes, si son buenos, es porque tienen descaro. Si fueran tímidos les costaría mucho. Tienen cierta madurez para su juventud.

Llama la atención lo rápido que se adaptan algunos jugadores. Jordi Alba, por ejemplo, pareciera que lleva toda la vida en el equipo…
Eso pasa con algunos jugadores porque aceptan rápidamente su papel. Es lo mejor que puede hacer un chico tan joven. Mostrar respeto a los más veteranos, con la timidez y las acciones que le permiten tener el reconocimiento de los demás. Y así vamos viendo que los podemos utilizar en cualquier momento. Ellos se ganan el puesto, nosotros nada más los convocamos. El caso de Jordi Alba es un ejemplo: nosotros tenemos que estar listos para cuando aparezca. Con él nos sucedió en la posición de lateral, donde (Joan) Capdevila nos había dado un rendimiento extraordinario. Apostamos por él, y nos ha respondido fantásticamente.

Háblenos de las eliminatorias mundialistas, donde España ocupa el grupo más corto del certamen y nada menos que con Francia. ¿Se imagina una Copa Mundial de la FIFA sin el campeón?
Las reglas son esas y hay que aceptarlas. Hemos ganado dos partidos y empatado uno, por lo que aún quedan 15 puntos por delante. Es verdad que tenemos que ir a jugar a Francia, pero también hay otros rivales que pueden hacer que ambos nos dejemos algún punto en el camino. Hay selecciones que nos han hecho sufrir mucho, el caso de Georgia, a la que derrotamos in extremis. Es una fase de clasificación que no está todavía definida.

¿Se ha vuelto más complicado enfrentarse a los equipos que no son considerados potencia?
Claro, es cada vez más difícil. Los contrarios nos conocen muy bien y ya saben perfectamente cómo jugamos. Lo importante es que creamos en lo que estamos haciendo, y que los jugadores tengan paciencia para romper cualquier sistema defensivo. No podemos pensar que tenemos que ganar en los primeros 10 minutos.