Las personas por lo general no elegimos nuestros nombres de pila, porque esa decisión se suele tomar en una fase de la vida en la que no estamos en condiciones de meter baza. Tal elección suele estar relacionada con el recuerdo de algún antepasado, o sencillamente a los gustos de nuestros progenitores.

En el caso de Edson Buddle, esa elección respondió a otras consideraciones. Le bautizaron en honor de uno de los futbolistas más superdotados y célebres de la historia, Pelé, es decir, Edson Arantes do Nascimento. "Así es. Mi padre [Winston Buddle, un antiguo futbolista] era un gran admirador de Pelé", nos cuenta Edson risueño en su entrevista en exclusiva para FIFA.com. "Creo que es un gran honor que tu padre te bautice con el nombre de una persona tan extraordinaria".

Nomen est omen (el nombre es el destino), decían los antiguos romanos. Así el currículo vital del joven Edson parecía nítidamente orientado hacia una vocación: futbolista profesional. "Mi padre en realidad sólo quería que jugara al fútbol de chaval. Desde luego que nunca se imaginó que llegaría tan lejos. Pero está muy contento con el resultado", nos aclara Edson.

La Copa Mundial de 2010, punto álgido
El estadounidense de 30 años acumula más de 10 partidos y 3 goles con la selección de su país. Números discretos que se explican porque entre su primer encuentro internacional, en 2003, y su segundo, en 2010, transcurrieron nada menos que siete años.

"Fue muy decepcionante no poder estar ahí durante tanto tiempo. Pero no fue el fin del mundo. Así pude concentrarme más en mí mismo. Sencillamente en todo ese periodo no rendí lo suficiente para jugar en la selección. Sin embargo, estuve trabajando duro para mejorar y ahora he vuelto. Eso me hace muy feliz", nos revela.

Que lograra reintegrarse al equipo justo antes de la Copa Mundial de la FIFA 2010 en Sudáfrica fue para Buddle como "vivir el sueño americano". "Fue estupendo pasar de ser espectador del Mundial a uno de sus actores. Naturalmente me habría gustado jugar más. Pero nunca olvidaré haber formado parte del equipo mundialista. Fue uno de los puntos álgidos de mi carrera, sin duda", asegura.

Ahora tiene a tiro otra meta. En la fase de clasificación para Brasil 2014, el delantero se enfrentará con el combinado de las Barras y Estrellas a las selecciones de Guatemala y de Antigua y Barbuda, así como a la de la patria de sus padres, Jamaica. "Es un desafío. Cada uno de esos equipos es capaz de ganarnos. Lógicamente espero volver a participar", comenta.

Un buen consejo
Los hilos de la selección estadounidense los maneja ahora el técnico alemán Jürgen Klinsmann, que accedió al cargo en julio de 2011. "Él es sensacional, y como futbolista todo un ejemplo a seguir. Yo tenía colgado en la pared un póster de la selección alemana que se proclamó campeona del mundo en 1990 y ahí estaba él. Puedo aprender mucho de Klinsmann. Le escucho con mucha atención, porque sé quién es y lo que es capaz de hacer", afirma Buddle entusiasmado con su estratega.

"Bradley [el antecesor de Klinsmann al frente del equipo de Estados Unidos] y Klinsmann se parecen. Como entrenadores tienen la misma experiencia, pero Jürgen fue un gran jugador. Como futbolista se desempeñó al máximo nivel. Tal vez ésa sea la mayor diferencia entre ambos", analiza Buddle.

No es de extrañar, por tanto, que Edson pidiera consejo a su ídolo cuando decidió marcharse a jugar al extranjero. "En Los Ángeles me recomendó que me fuera a Alemania. Era un desafío para mí. Pero la vida se trata de eso, de asumir desafíos", dice.  

Después de cerca de un año jugando para el equipo de la segunda división germana FC Ingolstadt (31 partidos, 9 goles), el delantero regresó a su antigua casa, el Los Ángeles Galaxy, donde cumplió contrato del 2007 al 2010. "Me alegro de haber vuelto a la MLS y a un club que ha sido tan importante para mi carrera".

En su país, Buddle quiere trabajar en el que acaso sea su último gran golpe: la participación en la Copa Mundial de 2014. "Sería bonito disputar otro Mundial. Yo me conformaría con contribuir al proceso", señaló Buddle a FIFA.com, y agregó: "En la vida hay que proponerse desafíos, y hay que superarlos".

Los desafíos de hacer honor a su nombre, reincorporarse a la selección de Estados Unidos o triunfar en Alemania, ya los ha superado. De modo que ahora está pensando en los retos que perseguirá después de colgar las botas. Adelantándose a los acontecimientos, ya se ha sacado la licencia de entrenador y, cuando se retire, le gustaría entrenar a los futbolistas más jóvenes. "Quiero enseñar a los chavales lo que yo he aprendido", explica. De esa manera también emularía a su padre, que desde que puso punto final a su carrera como jugador ejerce de entrenador de equipos juveniles.

¿Otro destino prefijado? Al fin y al cabo, ya se sabe: de tal palo, tal astilla...