Los Jaguares Dorados causaron sensación en la ronda anterior, al eliminar, desplegando un buen juego, a un peso pesado del Caribe de la talla de Trinidad y Tobago, toda una gesta para un conjunto modesto. La recompensa a su sencillo heroísmo ha sido un puesto en la liguilla más complicada de la siguiente, y penúltima, fase de la competición preliminar de la CONCACAF.

Los intrépidos guyaneses, rebosantes de esperanza y de ánimo pese a su escasa tradición y su magro palmarés, se cruzarán con México, mejor equipo de la región y uno de los principales de América, en su primer compromiso, el 8 de junio. El partido se disputará en el Estadio Azteca de Ciudad de México, donde El Tri tan solo ha perdido un encuentro de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA en toda su historia.

“Todos conocen el Azteca”, explica a FIFA.com el defensa guyanés Leon Cort, hermano del capitán Carl, quien ha jugado en la Premier League. “Se conoce en todo el mundo como una plaza muy difícil, no pretendemos ir allí y que todo nos salga a pedir de boca, sin pasar ningún problema”.

El Azteca espera

El trinitense Jamaal Shabazz, seleccionador de Guyana y al que se atribuye haber instaurado la organización y disciplina que han propiciado el progreso de los Jaguares en el último año, se muestra realista acerca de su desplazamiento a México. “No va a ser una situación fácil, no es un nivel en el que ninguno de nosotros haya jugado ni entrenado, pero asumimos el reto”.

En este auténtico bautismo de fuego, Guyana también deberá medirse con Costa Rica —selección que ha participado en tres ediciones mundialistas— y El Salvador, que juega en el bullicioso Estadio Cuscatlán y solventó con holgura la ronda anterior, al obtener un pleno de seis victorias.

Ricky Shakes analiza la situación de Guyana con prudencia, si bien no abandona el optimismo. “Todavía no hemos visto ningún equipo como México”, señala el extremo del Ebbsfleet United, de la quinta categoría del fútbol inglés. “Vamos a enfrentarnos con algunos nombres muy grandes, como Javier ‘Chicharito’ Hernández y Rafa Márquez. También hay que tener en cuenta a Costa Rica”, recuerda. “No hace mucho superó a España en un amistoso [el partido terminó en empate a 2-2]. Tendremos que mantener la concentración”.

No resulta fácil ubicar en el mapa a Guyana, un país formado en gran parte por una densa jungla en la esquina noreste de Sudamérica, con unas conexiones aéreas no demasiado buenas. Todo indica que el desempeño de los Jaguares en casa será decisivo para poder prolongar su fama de matagigantes.

“Debemos creer en nosotros”, añade Cort, uno de los seis integrantes del plantel que compiten en Inglaterra. “Si no pensamos que podemos codearnos con los grandes, lo mejor es que lo dejemos ya. Somos un país pequeño, sí, pero debemos tener fe y hacer todo lo que podamos”, concluye el zaguero, de 32 años, cedido al Charlton Athletic, y que debe a sus abuelos sus raíces guyanesas.

Un enfoque sencillo
La formación guyanesa, una mezcla de futbolistas que juegan en el país y de otros de Inglaterra, Canadá, Surinam, Estados Unidos, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda y Puerto Rico, ha cosechado triunfos practicando un fútbol sencillo. Su enfoque se caracteriza por una defensa organizada, desde los delanteros hasta el guardameta, lo que, junto a la velocidad por las bandas y el acierto en boca de gol, hace de Guyana un rival que no debe ser tomado a la ligera.

Puede dar fe de ello Trinidad y Tobago, eliminada de la competición preliminar después de perder su crucial duelo de Georgetown, a pesar del concurso de astros como Kenwyne Jones. “Fue una noche fantástica”, dice Cort para describir la victoria por 2-1 lograda en su feudo, hasta la fecha la más importante de la historia futbolística del país.

“Puede que no tengamos la calidad de los grandes equipos de la región”, afirma Shabazz, cuya moral permanece intacta tras el reciente revés sufrido en un amistoso ante Guatemala. “Pero tenemos fe en nosotros, nos esforzamos y jugamos de manera organizada. Esta es nuestra única esperanza”.

Esperanza, una defensa férrea y una pizca de suerte pueden ser los ingredientes que Guyana necesita para mantener vivo su sueño. “¿Quién sabe?”, pregunta Shakes de manera retórica. “Podemos ir a México y mantener la puerta a cero durante unos veinte minutos. Así quizás la afición se vuelva un poco contra ellos, y entonces, ya sabe, puede pasar cualquier cosa”.