A veces, una breve metáfora vale más que una larga explicación. La de Denis Lavagne, nuevo seleccionador de Camerún, sintetiza perfectamente el objetivo que se ha fijado: conseguir que sus Leones vuelvan a ser los “alemanes de África”. El técnico conoce bien la cultura futbolística camerunesa, como atestiguan los éxitos que cosechó en el Cotonsport de Garoua. Y está en condiciones de recordar que “Camerún recibía antes ese sobrenombre por su capacidad de saber ganar 1-0. En 2002, llegó a conquistar una Copa Africana sin recibir ni un solo gol”.

Sin embargo, desde la final perdida ante Egipto en el certamen continental de 2008, el Rey León está aletargado, ya no da miedo. Y, lo que es peor, se araña a sí mismo en peleas de vestuario. El “veterinario” Lavagne, a quien se llamó para curar al felino en horas bajas tras la destitución de Javier Clemente, es optimista. En su opinión, el carnívoro africano no se muerde la cola.

“Desde que estoy aquí, no he visto problemas en el vestuario. A menos que me los hayan ocultado…”, explica, invicto en tres encuentros desde que ocupa el puesto, en declaraciones a FIFA.com. “En el torneo de Marrakech, en noviembre, los jugadores mostraron complicidad dentro de la cancha, y el ambiente que rodeaba al equipo era positivo. La organización, también. Después de todo lo que había oído, me sorprendí mucho”.

Corazón de León
Tras el empate obtenido ante Angola en diciembre, los Leones Indomables estuvieron a punto de sufrir un revés en su estreno en la fase previa de la CAN 2013, a finales de febrero, en Guinea-Bissáu. Hizo falta un gol de Eric Maxim Choupo-Moting en el minuto 87 para que Lavagne superase ese primer escollo. El ex director del centro de formación del CS Sedan Ardenne quiere ver en este trabajado triunfo un signo de fortaleza psicológica.

“Tuvimos muy poco tiempo para preparar el partido, con un solo entrenamiento el día anterior. A pesar de eso, los jugadores mostraron solidaridad, y lucharon hasta el final. En mi opinión, es la prueba de que existe un magnífico estado de ánimo. El equipo lleva siete partidos sin perder, y estoy contento, aun con las críticas recibidas en el país. Siempre habrá gente que, por su propio interés, exprese su descontento. Yo ya lo sabía, y no me molesta, porque creo que estamos en el buen camino”, continúa Lavagne, quien espera con impaciencia la concentración de mayo.

“Vamos a tener diez días para preparar los clasificatorios de junio del Mundial de 2014, eso nos dará tiempo para pulir los detalles. Hemos implantado un nuevo método de trabajo con el nuevo preparador físico, se ha proporcionado a los jugadores las mejores condiciones para que estén frescos dentro del campo”, confía el estratega oriundo de Béziers. “No hay que olvidar que este grupo es joven. Hará falta tiempo para que surja la química. Con futbolistas jóvenes, es un proceso más largo”.

Recuperar la cultura de la victoria
Los Leones Indomables se miden con la RD del Congo en casa y con Libia a domicilio, los días 1 y 8 de junio respectivamente, y están obligados a encontrar de inmediato los recursos necesarios para solventar esas citas, mientras no se afianzan los cimientos. “En la selección, siempre falta tiempo para asentar las cosas”, se lamenta Lavagne. “Desde que estoy aquí, hemos tenido cuatro sesiones de entrenamiento y tres partidos”. Y, siguiendo la línea de sus predecesores —como su compatriota Paul Le Guen, destituido tras el fracaso de Sudáfrica 2010—, apuesta por rejuvenecer el plantel.

“En ataque, habíamos llegado al final de un ciclo, como ya habían constatado los seleccionadores anteriores. Le Guen y Clemente ya habían convocado a muchos de los jóvenes que estoy llamando yo. Mi trabajo consiste en consolidar las bases que han dejado ellos, y que son buenas. En defensa y en el mediocampo, no tengo mucho que cambiar. Ahora hace falta que el grupo adquiera madurez y despliegue sus cualidades por completo”, prosigue.

El objetivo va más allá de conseguir el pase para Sudáfrica 2013 y Brasil 2014: se trata de recuperar la cultura de la victoria de los Leones Indomables. “Es la base, Camerún siempre ha sido capaz de luchar y de ganar un partido incluso sin jugar bien. Es parte de su identidad, y en los últimos tiempos lo ha perdido en parte, así que hay que regresar a las raíces”. Para que Camerún, como antes, sea de nuevo la Alemania de África.