Tres goles en otras tantas campañas, en todos los torneos, y de repente se produce la eclosión: 15 dianas en 34 partidos de liga con los colores del AZ Alkmaar. El genial Jozy Altidore, goleador en la MLS a los 16 años y que tres temporadas más tarde puso rumbo a Europa, confirma al fin su condición de futura estrella. La competencia frenó su progresión en el Villarreal, que lo cedió a tres clubes después de ficharlo en 2008. Jozy, haitiano de corazón, repasa para FIFA.com las razones de su resurgimiento.

“Nunca me he encontrado en una posición tan cómoda como con el AZ esta temporada. En Villarreal tenía a Nilmar y a Giuseppe Rossi por delante, mientras que aquí por fin puedo jugar. Nunca había tenido una verdadera oportunidad para desplegar mi juego, y aquí sí, eso lo ha cambiado todo. Sobre todo, porque la filosofía ofensiva del equipo ayuda a los delanteros a marcar. Estoy rodeado de compañeros de gran nivel, que facilitan mi juego y, como es lógico, en estas condiciones es más fácil adquirir confianza”, afirma en declaraciones a FIFA.com el séptimo máximo goleador de la Eredivisie. “El AZ es mi casa”, continúa Altidore, orgulloso de subrayar su adhesión al club que le ha permitido justificar al fin su marcha precoz al Viejo Continente.

Jozy era aún menor de edad, según las leyes estadounidenses, cuando decidió abandonar el Red Bulls de Nueva York, con el que se había estrenado como profesional en agosto de 2006. El benjamín del grupo era el predilecto de los hinchas, e inscribió su nombre en el libro de oro de la MLS al convertirse en el futbolista más joven que debutaba en un encuentro de las eliminatorias y en marcar un gol, con menos de 17 años. En su segunda campaña nacional, firmó nueve realizaciones, y luego tres en ocho partidos, antes de irse a España. Su traspaso costó más de siete millones de euros, lo que hizo de él, en junio de 2008, el fichaje más caro que salía de la MLS. Ha necesitado cuatro años para asumir este estatus.

Todas las etapas
“He progresado muchísimo desde mi debut en Europa”, confiesa el primer internacional estadounidense en marcar en la liga española. “Hoy soy mucho más maduro, eso es primordial para comprender y leer mejor el juego. He tenido la suerte de contar con grandes entrenadores, que me han ayudado a progresar, como Manuel Pellegrini y Bruce Arena. He sabido aprovechar cada temporada para aprender y extraer lecciones. Pero al disponer por fin de la ocasión de jugar es cuando he podido desplegar mi fútbol”, continúa.

Jozy pasó por todas las etapas antes de brillar con la selección absoluta de las Barras y Estrellas: estuvo en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en 2005, y posteriormente disputó la cita sub-20, en 2007, antes de participar en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Pekín 2008. Vio puerta en semifinales de la Copa FIFA Confederaciones 2009, frente a España (2-0), y un año más tarde jugó todos los partidos en la Copa Mundial de la FIFA™, donde fue autor de una asistencia para Michael Bradley frente a Eslovenia. Ahora espera seguir esta progresión regular a las órdenes de Juergen Klinsmann.

La misma motivación
“Ha aportado mucho entusiasmo al fútbol de Estados Unidos, es lo que necesita el país para continuar avanzando”, considera el delantero, que tuvo breves etapas en el Xerez y el Hull City. “Proporciona un enfoque diferente. Supone algo nuevo para todos nosotros, pero él es positivo en todo momento, y para el grupo eso es importante”, asegura. “Sus entrenamientos son muy distintos a todo lo que hemos vivido antes. También es más intenso. Durante las concentraciones, ahora hacemos dos sesiones al día”, explica.

Desde la derrota sufrida a manos de Francia el 11 de noviembre de 2011, el equipo dirigido por el técnico alemán ha cosechado cuatro triunfos consecutivos, entre ellos una convincente victoria en Italia. A dos semanas del primer encuentro de clasificación para Brasil 2014 contra Antigua y Barbuda, Estados Unidos se fija como meta adjudicarse el Grupo A y obtener el pase en la cuarta ronda. “Tenemos la misma motivación, ya sea contra adversarios conocidos y prestigiosos o no”, añade Altidore. “Vestir la camiseta de la selección nacional es un privilegio inmenso, y lo damos todo, contra cualquier rival. No habrá ningún complejo de superioridad por nuestra parte, sabemos lo que tenemos que hacer. La primera arma para tener éxito es la voluntad”.